El look de la tejedora moderna no es fruto de la casualidad ni el desaliño azaroso. Se trata de una estudiada unión entre colores pastel, prendas con volumen y mezcla de texturas.
Predominan los cuellos peter pan, las medias kawaii y el moño desilachado, pero lo más característico, sin lugar a dudas, es el cardigan XXL de punto confeccionado con amor por una misma (o la mejor amiga hipster) que pesa 10 kilos pero que pega con todo.
Por último, el maquillaje. Predominan los tonos nude con acabado empolvado.
Algunos clásicos nunca pasan de moda, sólo se renuevan.












