Las ultimas palabras de Weakness
Escogí mi nombre en un páramo de amargura, cuando en medio de nuestro llanto infantil di por hecho por primera vez que nadie en el mundo nos comprendía.
Que dura es la existencia, cuando uno se encuentra condenado a ponerle un punto final a la niñez tan súbitamente, e incluso en los ojos de tus padres fallas en encontrar el moderado brillo de la compasión o la empatía; el día que te paras frente a frente por primera vez contra el peor de los aspectos, aquel que jamas deja de sonreír mientras con una de sus manos señala la fecha desconocida de tu propia muerte.
Aun lo recuerdo, la primera vez que la idea de "Los Aspectos" se alzo sobre la penumbra de la mente, hace ya tantos ayeres, envuelta en un poder místico, misterioso que parecía empujar hacia atrás todo aquello que carecía de sentido en el mundo, todo aquello que nos parecía tan injusto; la ultima vez que nos escupían en el rostro, o al menos eso es lo que jure, ahí mientras mis brazos y piernas tomaban forma en medio del plasma que dio origen al primer impulso creador.
Recuerdo también la primera vez que hable de la virginidad con aquella que en tantas veces ha dicho haberla perdido. He ahí una mujer que siempre estuvo obsesionada con recuperar algo que nunca tuvo, pues la virginidad verdadera no reside en la delgada membrana que te otorga la bienvenida a los genitales o en las frágiles expectativas del hombre joven y estigmatizado, sino en la mente de la niña o el infante que jamas ha sido llamado para presenciar la fría majestad de Weakness
-Asi hablo Zaratustra
Sin embargo mi nombre no se trata únicamente de un testimonio de tristeza. Por el contrario, si lo llegue a utilizar con orgullo es por que en él había conferido también todos los últimos vestigios dorados de aquella bella criatura a la cual los existentes conocen tan banalmente como la fe, y es que cuando dejas atrás todas las cosas, incluso aquellas que resultan aparentemente indivisibles, cuando destruyes la ciudad de tu infancia, asesinas a la persona que fuiste, maldices a tu patria, desdibujas a tus héroes y vomitas en el nombre de tu dios, pocas cosas quedan que se ciernan entre tu y el vacío.
Sin embargo mirar al vacío también puede convertirse en una labor sagrada si uno se plantea seriamente El Camino a seguir después de él.
Hay quienes dicen que la Cavania tal como la conocemos jamas hubiese podido llegar a ser sin la intervención de aquel loco que, entre el epíteto y el engaño ha pasado a convertirse en mi mismo.
Vaya cosa tan peligrosa se ha vuelto mi legado, tan detestado entre los existentes, incluso aquellos que no conocen mi nombre, mi gestión ha llevado pues a los caminantes desde los confines mas profundos del odio y los celos, hasta las profundidades del romance, y en ultima instancia hasta entre los otros dioses he encontrado terribles ojos de juicio, pues si algo se mantiene cierto tanto en los terrenos como los interregnos es que son muy pocos quienes realmente han entendido el porque de cada una de mis acciones.
Pero no, me atrevo a decir que mucho mas allá de mi, Cavania no habría podido existir de no haber sido por la religión que surgió de la inevitable y cruel muerte del hijo y el posterior nacimiento del individuo. Esa realidad de nombre tan irónico, que nuestra madre cósmica nos presento en el cenit de nuestro día mas oscuro, y del cual yo no he sido mas que un mero profeta.
Y no cabe duda de que si algo me ha caracterizado a mi y a mi oficina con el paso de los años es el haber podido realizar todo tipo de milagros, tanto así que muchos me han confundido con el mismo diablo.
Lamentablemente el mejor truco de todos jamas pude lograr llevarlo a cabo, y ese es atreverse a amar sin salir lastimado en el proceso.
Que duro es hallarse pues en la posición de la derrota, me siento inútil, utilizado, absorto, imbécil, embrujado por cada segundo en mi pasado en el que sentí superioridad al oír las anécdotas de todos aquellos que habían sido manipulados por las mismas personas que dijeron amarlos, pero por encima de todo eso, me resulta dolorosamente evidente que mi existencia carece ya de cualquier sentido.
Desde el primer día que tome posesión hice de mi juramento el salir en busca de la gente que vale la pena y pasar por alto a los otros; y dividí los mares entre nosotros y ellos, pues a final de cuentas eso me llenaba con la esperanza de eventualmente poder dejar a los últimos atrás, y encontrar algún día a alguien perfectamente digno de ser considerado como lo primero.
¿Pero que caso tiene ir en busca del otro si ya lo he encontrado, solo para constatar que lo detesto, lo detesto casi tanto como durante mucho tiempo me he detestado a mi mismo? Pero mucho mas allá incluso y atreviéndome a tomar vagamente sus propias palabras, me he dado cuenta finalmente de que lo odio, lo odio como jamas en mi pasado he logrado odiar a otra persona, y como muy probablemente nunca en el futuro pueda llegar a hacerlo y es precisamente por esa razón que ya no puedo seguir sirviendo a esta causa.
A partir de ahora cada segundo que me mantenga en este puesto sera una apuesta indiscutible en favor de la posibilidad de tomar absurdas represalias ¿Y que objetivo tiene algo de eso? La mejor alternativa en este caso, es la de olvidar que todo esto siquiera sucedió, y seguir adelante con nuestras vidas con la determinación y la tristeza de quien no aparenta tener el corazón completamente destrozado, sin embargo jamas podre ser ese hombre, y esa quizá sea la verdad mas desgarradora de todas pues al final, y es que a pesar de todo aun lo quiero demasiado.
Entonces no me queda nada mas que hacer, que enfrentarme a mi final con la madurez con la que lo hacen la mayoría de las ideas, con la esperanza de que en mi sucesor descanse un mucho mejor juicio que el que yo he tenido para lidiar con estos monstruos y que en su corazón exista la misericordia suficiente para perdonarlo por lo que nos ha hecho.
No obstante no todos los llantos son amargos. Incluso ahora me encuentro satisfecho de dejar en sus manos ciertos remedos de certidumbre: nuevos y reconfortantes lazos establecidos con mis hermanos en la oscuridad de la noche. Los llamados "Caminantes". A ellos pues le deseo particularmente nada menos que lo mejor, pues es un hecho que en sus manos recaerá la siguiente era.
Admito pues que mi administración no ha sido mala del todo ¿Y como podría serlo? He sido el mejor teorista que la Cavania podría pedir, pero mi patria trotamundos merece mucho mas que un tipo que sepa como funciona el mundo, ella necesita a alguien que sea capaz de ver todo el panorama y explotarlo, jugar siempre la mejor de las jugadas y salir siempre beneficiado, pero por encima de todo, entender el principio claro: "Cada hombre y cada mujer en el mundo es libre y es dueño de si mismo, pero ningun hombre es una isla."
Ahora me queda claro que yo jamas podre llegar a ser esa persona. Entonces pues me retiro.
Adiós Cavania, estas han sido las palabras que durante tanto tiempo he querido dedicarte y ahora que salen de mi boca no podrían saber mas amargas. Al final de cuentas lo que te he hecho es irreparable, y se muy bien que dejara una cicatriz en tu rostro para siempre, pero el poder de decidir que hacer al respecto sigue estando en tus manos, y no tengo la menor duda, (pues finalmente siempre es así con los Aspectos) de que al final tomaras la mejor decisión.
-El Caminante Solitario (Circa 70/09)










