SOLITARIO JUAN
En el Solitario Juan vi por primera vez a La Hermana Menor en vivo. Llegué demasiado tarde a esta banda, llego tarde a la fiesta y a veces me cuesta saber irme cuando me tendría que ir.
Llegué a escuchar La Hermana Menor por un loco con el que salía (no sé ni si él se llegó a enterar de esto. Che, Diego, gracias). Me gustó tanto que obligué a una amiga a escucharla (elegí a esta amiga cuidadosamente, porque sabía que era la única amiga a la que le podía llegar a gustar. No le gustó tanto). Un día de invierno, época de estudiante de vacaciones, invité a esta amiga a ir y se sumaron otras dos. Me senté en la barra, tomé fernet, y me dispuse a ver a esta banda que tanto me llamaba la atención. Estuvo muy bien. Muy. En especial cuando tocaron un tema de la Velvet Underground que si no me equivoco era Im Waiting for the Man (y de esto me acabo de acordar de carambola). Adopté la costumbre de pedir este tema en algunos boliches de Montevideo, sin importar las negativas y los “¿Eh? ¿Ese tema?” De repente a nadie le gusta escuchar historias de transas.
Ese día estaba Diego. Pero no me saludó. No era la primera vez ni sería la última en la que me ignoraba abiertamente y me hacía pensar que realmente no soy buena en este juego de demostrar amor.










