Todo puede ser una ecuación, cada paso que se da, el movimiento, las miradas que se dedican los enamorados, el tiempo que corre precipitándose hasta dejar cenizas del pasado. No siempre necesitan números, a veces simplemente de los actos para crear una división, suma, resta, entre las muecas o un beso de intenciones ocultas.
Un libro que se abre como una nueva historia que apenas se va creando, creciendo, naciendo entre palabras, vocablos, subiendo y bajando con el conteo de un corazón acelerado. De las emociones en representaciones que nunca alcanzan el verdadero sentir, quedándose apenas por el camino de lo que supone realmente, sin divisar el pesar de cada letra en su sitio.
Tengo que tomar una decisión, esto es algo serio ¿Por qué estoy en esta situación? Soy tan insignificante. Estoy acostumbrado a una atención vana, aquella que solo ve superficialmente una cara bonita, no sé nada acerca de esa atención invasiva acerca de quién soy en verdad ¿Será que todo estaba destinado a conocerse? Le he estado dando vueltas, llegando justo al momento en que mi padre habló conmigo, cerca de la playa que se encuentra en casa.
Se acercó sacando una charla que apenas tocaba la intimidad, dando atisbos de trivialidades en las que solía toparme con la pregunta que aún no sabía cómo expresar la respuesta. Sí, me preguntaba si no había tenido alguna chica en mi vida, cuando si acaso solo había besado chicos, sin compromisos de por medio y dejándome llevar un poco ¿Cómo le dices a tu padre que eres malditamente homosexual? Que básicamente en tu frente tienes tatuado un arcoíris.
Para mi suerte dejo el tema morir sacando así otra charla que surgió provechosa sin siquiera pedirlo, pero agradeciendo el gesto.
—Tienes algo de mí aunque no te des cuenta — aquel comentario me había llamado la atención ¿Cómo podía ser como el asombroso Bill? —Eres un chico alternativo. Vas con esas botas pesadas y vistes como una especie de cantante en una banda de rock — entonces comenzó a reírse.
— ¿A qué te refieres?
—Sé que siempre crees que no tienes nada de mí, tu padre, William Arthur Weasley. Pero te veo dejándote el cabello un tanto largo, escuchando rock, y andando con esa vestimenta y es cuando entiendo que eres mi hijo ¿Sabes? Me hace feliz saber que tengo un chico de tan buen corazón, aunque me preocupa un poco que el mundo te haga demasiado daño.
Aquella plática antes de venir este año a clases, me había dado razones para dejar de lado todo ese estado depresivo que a veces se apoderaba de mí. Pero quizá fue parte de todo por la información que me dio, una que al parecer era clave de la decisión que tenía tomar.
—Tu madre, Fleur, ha sido muy estricta en cuanto a explicarte que es lo que tienes. Pero te lo puedo explicar si no le dices que fui yo —guiño un ojo, y por un momento pensé que estaba bromeando y no me explicaría nada —Los hombres veela no existen, así de simple ¿Cuál es la razón? El cromosoma XX es el que determina el sexo femenino, mientras que los hombres son XY ¿Cuál era el problema? Esa Y, así de simple, ese era el problema; los genes de veela peleaban con esa Y, ¿sabes? te salvo que solo hubiese sido un octavo y no la mitad, eso te destrozaría por completo. Lo único que dejo en ti fue esa fuerza atrayente.
—Entonces… todas esas pócimas ¿qué hacen?
—Protegen esa Y, es como si le hicieran creer que es una X y no es necesario atacarla. Por eso te enfermas fácil, es como si todo el esfuerzo se direccionara a ese punto exacto. Además que para hacerlo pasar, otorga ciertas características, como tu piel que es más blanca, los cabellos blancos que se esconden ¿o son más bien platinados? Son detalles de protección.
Y ahora estoy aquí, pensando en la propuesta del Profesor Malfoy. Simplemente al terminar la clase le había dado mis sinceras condolencias, no era un desalmado y sentía cierta empatía por su dolor. Entonces la charla con mi padre resuena en otro contexto que el principal, en el cual simplemente me creía lo suficientemente grande para comprenderlo, adoptando más mis raíces. Ahora era una oportunidad ¿Era parte de todo el conocer esa información en el momento preciso?
—Te necesito Louis Weasley. Te prometo que no te pasará nada, solo creo que tienes una clave importante en ti.
—Necesito pensarlo.
—La perdí… Astoria… y creo que tienes la cura.
—Le daré una respuesta mañana… lo prometo — sentí el dolor de Malfoy, y un deber de aceptar inmediatamente me azoro.
—Draco, dime así —sonrío levemente, aunque me parecía más una mueca de tristeza. —Piénsalo bien… sé que eres el Weasley más amable ¿Verdad? Tú nunca le harías daño a nadie.
Ahora estoy aquí, justo después de aquella conversación, en mí recamara, escribiendo como si esto me diera la respuesta inmediata. Sé que mi madre no lo permitiría, mi padre estaría de su lado, porque soy el más frágil de todos; si se me pasa una sola dosis puedo morir. Pero lo vi tan desecho, que desearía darle algo de esperanza, explicarle el secreto de la familia Weasley-Delacour. ¿Por qué no tomar esta decisión sin preguntarles? Siendo un secreto que sanaría un alma rota a costa de mi propia salud y de romper las reglas que me formaron desde la tierna edad. Si, podría simplemente otorgárselo, y al menos servir de algo.
No quiero ser el chico que se puede romper fácilmente, ni aquel que teme de todo lo que sucede ¿No es esto una oportunidad? De dejar atrás aquellas cosas que me encadenaron entre los mimos y esconderme en los libros, de estas palabras que me salen en secreto, de las malas decisiones. De no poder enfrentar a mis padres declarando quien es Louis en verdad, que sabe cómo cuidarse solo y no será siempre aquel pequeño enfermo.
Aceptaré, y no le preguntaré a nadie, solo lo haré.
Una senda se mostraba, abriendo distintos caminos como vertientes en su propia extensión; y ahí estaba, decidiendo si tomaba alguno de estos ¿se supone son parábolas? Representaciones, sin tocar lo literario, apenas con la punta del dedo, dejando rastros difíciles de registrar. Me encontraba en ese sitio, sin estarlo realmente, con las extremidades pesadas; era como esa canción de Pink Floyd ahora que estoy rememorando el momento:
When I was a child I had a fever
My hands felt just like two balloons
Tal vez por el paso del tiempo he cambiado un poco la línea narrativa de aquel sueño. Pues sí, fue cuando tenía unos diez años, un niño que estaba dando asomos por la pubertad, justamente por ese hecho es que el brote de un gen resaltaría con sus padecimientos en una madrugada. Atacándome con aquella pesadilla, de la que he ido eliminando pedazos, extractos que se van con el paso del tiempo.
¿Cómo íbamos a saberlo? Era único por un detalle que se pasó de largo, de esos que se saben pero ignoran. Victoire era así, también Dominique, con un octavo de veela corriendo por sus venas, haciendo de ellas un encanto que robaba los suspiros. Al nacer el único hombre, era de esperarse fuese de esa manera ¿no? Pero el hecho era bastante simple “No hay hombres con genes veela” Eso era todo, yo no debía siquiera de haber nacido si es que las cosas iban conforme a esa ley. Pero estaba ahí, con el cabello rizado, rubio y ojos azules, corriendo afuera de la casa que alguna vez fue refugio.
Mi madre asegura que tales padecimientos se notaron desde temprana edad, pero por razones obvias no recuerdo más que aquella pesadilla como un punto de partida. Desperté bañado en sudor, con un dolor por todo el cuerpo, sintiéndome débil y sin consciencia de la pelea interna que había en mi organismo. Todos los registros anteriores eran acerca de niños que morían sin soportar tal intrusión. Tal vez fue ese momento en que comprendí cual sería mi penoso destino, de lo que conllevaba lo que mis primos llamaban suerte, halagándome por la ternura en mi temprana edad.
—Louis solo tiene dos opciones, morir o intentarlo con un nuevo tipo de procedimientos —
Mis padres tomaron la rápida decisión de al menos intentarlo, mientras ocultaban el secreto de su pequeño luchando por un gen que se peleaba con su naturaleza de hombre, algo acerca de los cromosomas, tema que a la fecha mi madre evita a toda costa a pesar de que quiera saber quién soy, lo que me define. Todo esto mientras una joven Victoire observaba con atención cada procedimiento, encontrando cierta fascinación en la magia que se dedicaba a salvar las vidas, de las pócimas que curaban. De la experimentación para obtener nuevos resultados.
Todo paso rápido, todas esas pócimas extrañas que me hicieron tener algo de resentimiento al verlas. Razones por las cuales en la actualidad tal clase me trae algunas memorias no tan gratas del dolor, los días en que simplemente quedaba esperar un respuesta, los olores y formas, incluyendo aquella que se quedó como mi acompañante “No lo cuenten, su hijo es único por ese gen. Quizá puedan no hacerle daño, pero si querer conocer más, haciéndole más pruebas” razones por las que mi estado quedo como un secreto familiar, y a mi pesar haciendo de mí frágil, enfermizo, poco hábil y con los sentimientos un tanto incontrolables, ahí donde la depresión se hospeda entre achaques que cierto tiempo regresan.
Y lo logré, aunque mi cabello rizado se volvió lacio, siendo también un flacucho sin oportunidades de engordar. Los que han llegado a tocar mi piel se mesmerizan con su suavidad, sin saber que es realmente bastante quebradiza, siendo que religiosamente uso de una pócima que al inicio apestaba, pero que Victoire mejoro exclusivamente para mí colocando una esencia de canela. Es común que me digan que huelo a canela, aunque en ocasiones parecen reformarlo a su gusto, diciendo cosas del tipo “me recuerdas al hogar” entendiendo que claramente tal aroma les trae memorias agradables. Lo cual me gusta, después de todo, no odio realmente a nadie, y siempre intento ser amable, pues es como deseo ser tratado.
Entre reflexiones por tal acontecimiento, a veces cuando me duele todo el cuerpo y me quedo acostado tratando de distraerme, he llegado a conclusiones que no tienen realmente un fundamento; como que soy homosexual por ese gen que debería ser el de una mujer ¿No tiene eso sentido? Aunque me encuentro entre ideas contrarios ¿Qué define lo femenino y masculino? Es bastante obvio que desde este enfoque yo tendría más del femenino, entre mi delicadeza, apariencia, y manera de sentir el mundo, expuesto siempre al desnudo de las texturas que se me presentan ¿O es qué solo lo soy? ¿Estoy mal? Entre las pláticas del abuelo Arthur acerca de que soy más como él y tío Ron, incluso que de mi propio padre. Estoy consciente de lo popular que es mi padre “¿Cómo es que pudo tener a este perdedor?” A pesar de que sea amable conmigo, tratando de sacarme cosas del tipo “¿Hay alguna chica qué te guste?” como se supone que le diga que nunca me ha interesado alguna a pesar de las constantes invitaciones. Al contrario, soy torpe con los chicos que me parecen lindos “Tu hijo es un estúpido tejón que el conocimiento no le entra”
No escribiré más, quiero evitar los pensamientos negativos ¿creen que explote si sigo de esa manera? No lo sé, no quiero preocuparme.
Antes de ir a mi sexto año en Hogwarts sucedió mi primer beso y no fue tan romántico como me hubiese gustado.
Nunca he tenido una relación seria y honestamente aún no me preocupa (todavía soy joven, los demás van muy rápido) hay chicas y chicos que se me han acercado con tales intenciones, pero tengo una idea romántica gracias a mi fanatismo por las historias románticas. Aunque considero que serían unos afortunados ¡Tendrían muy lindos poemas a su nombre! Por lo que me permito el hecho de que sea alguien especial.
Todavía estoy esperando, pero tan solo tengo dieciséis años y un lindo rostro. Así que estoy a tiempo de tener mi propia historia cursi ¿No es así?
El punto es que tengo unos amigos muggles, los mismos que me adentraron a uno de mis grandes vicios. -Pero eso es otra historia, que por ahora no esta dentro del como terminé dando mi primer beso- Ellos me invitaron a una de sus fiestas y aunque a mi madre no le agrada mucho que salga con ellos, yo fui de todos modos porque sabía que al volver a Hogwarts no podría darme tales libertades. Necesitaba al menos un poco de rebeldía y estaría renovado.
Ahí fue donde conocí a un chico llamado Jack, y era muy atractivo (a quien engaño) pero nunca intente realmente algún movimiento con el chico ¿De qué me serviría? además solo lo vería en esa fiesta.
La noche avanzo e hice una combinación que siempre me ha perder el sentido de la realidad. Nunca aprendo, cayendo de nueva cuenta en esa trampa “marihuana y alcohol” me hacían totalmente perder toda vergüenza, con un poco de calma del tipo “no pasara nada si me tiro desde un quinto piso” la cual es muy distinta a mi usual estado calmado. Normalmente soy muy miedoso, me alejo ante el peligro y prefiero leer un buen libro.
El problema fue que ese chico se acerco a mí ¡Maldición! ese chico fue directo hacía mi, mostrando un interés inmediato por mí y yo, si, yo “Estúpido Louis” estaba muy drogado. Aún voy uniendo las piezas de lo sucedido, pues el chico me llevo a una habitación y nos besamos. Y digo que “uno piezas” porque yo simplemente accedí sin dudar en ningún momento de que podría incluso ser un peligro.
El chico era atractivo, yo estaba dispuesto a todo, hasta de lanzarme de la ventana si me lo decían ¿Cómo le podía decir que no a un chico lindo? era demasiado obvio.
Lo bueno fue que solo nos besamos, y nos tomamos fotos con mi celular. No, no sé la razón de porque hice eso, pero gracias a tal detalle pude recordar perfectamente lo que paso esa noche
“Louis, diste tu primer beso a un desconocido”
Aunque decidí mantener tales fotos como una lección de que debía dejar de comportarme como un absoluto drogadicto cuando la oportunidad se presentaba... además el chico es lindo.
"Estoy solo en el centro de la tierra rodeado de paredes ciegas en este sótano que me comprime, rocas, ladrillos, tierra, huesos, cavo y rompiendo con las uñas y los dientes, el recurso de esa ventana mentirosa que se habían colgado para que creyera que existía un afuera"
`El obsceno pájaro de la noche, José Donoso'
Louis Weasley, hijo de Fleur Delacour y Bill Weasley. Nacido un 9 de Diciembre, siendo así el menor entre Victoire y Dominique.
¿Qué puedo decir de mí?
Solo que decidí escribir acerca de mi vida, aunque se resume en monotonía ¿Será que este diario lo pasaré a alguien? No estoy seguro de tener hijos en un futuro, mi madre ha expresado tal deseo... ¿Cómo le digo que soy homosexual? No quiero enfrentarme a eso, tal vez no sea necesario.
Dejemos tales temas de lado, que ya no sufro acerca de una crisis de identidad. Por el momento me enferma la adolescencia, de hecho mi acción del día de hoy la atribuyó claramente a tal etapa; fume no solo un cigarrillo (invento muggle) sino varios, sintiendo una extraña calma, entre otras cosas que no estoy seguro de siquiera colocar en letras. Y me sorprende porque soy un miedoso. Eso por eso que llegó a la conclusión de que la adolescencia es como un padecimiento del que nadie se escapa. Uno hace y deshace lo que se le antoja en la búsqueda de quién es, adopta tribus, quizá hasta adeptos por el camino.
Conozco acerca de mis admiradores, se cosas que prefiero ignorar en mi incomodidad y torpeza. Como el hecho de que los profesores me llaman flojo, tonto, hueco ¿Es parte de mi rostro? No quiero tomar mucha importancia al respecto.