Esto no se hace.
No pueden pretender que nos quedemos aquí, sin alzar la voz.
Es que... ¿Cómo se les ocurre jugar así con nuestros sentimientos?
Como Team Lysandro, me siento ofendida. ¿Qué clase de final es ese para un personaje que tenía un enorme potencial como poeta, como cantante, como músico, cómo artista? ¿Todo eso no importa? ¿En serio Lys tendrá que verse obligado a ser un simple granjero, mientras que su mejor amigo, con quién tuvo una banda, está triunfando como músico? ¿Mientras que su hermano tiene la misma novia de hace años, cuando él terminó con su primera pareja y a la primera persona que tanto amó? ¿Mientras su ex desaparece por 4 años y ni enterada está de toda la mierda que le pasó?
Sólo me imagino a Lysandro, solo y triste. Terminó siendo lo que yo no quería que él fuese, un poeta maldito.
“El Poeta es igual a este señor del nublo, Que habita la tormenta y ríe del ballestero. Exiliado en la tierra, sufriendo el griterío, Sus alas de gigante le impiden caminar. “
- Charles Baudelaire, “El Albatros” (L’Albatros)
Baudelaire bien describe él como la sociedad veía a los poetas, y así me parece que Beemov y ChinoMiko quieren mostrarlos. Como seres torturados, como seres obligados a caer en la mediocridad. Lysandro merece mucho más que eso.
Y ni hablar de los otros chicos. ¿Nath, volviendo a ser lo de antes, volviendo a sumergirse en sus estudios? ¿Kentin, volviendo a la academia militar, al igual que en el capítulo 3?
Armin es e que terminó “mejor”, aunque sigo pensando que debió haber cumplido su sueño de ser programador de vídeo juegos.
No es justo que nos tengamos que tragar el que nuestros chicos, salvo Castiel, no estén en el juego y como la cereza en el pastel, tener que enterarse gracias a personajes secundarios de sus finales, penosos, rídiculos, humillantes o pobres, comparados con la riqueza que tenían estos personajes en su interior.
Y para quiénes andan criticando porque según ellos estamos “sobre reaccionando”, porque para ellos es “sólo un juego”. Tenemos derecho a sentirnos así, a muchos nos han quitado una parte de nuestra vida que ha sido importando. Yo misma me identifico y siempre me identificaré con Lysandro.
Pero no con Lysandro, el granjero mediocre con aires de poeta maldito, kafkiano y baudelairiano a más no poder.
Me identifico con ese Lysandro sensible, que ama la poesía, la literatura, los conejos y que quiere vivir su vida de artista.









