Into the Mist
Crystalia seguía sin poder ver lo ‘gran’ en el día de hoy. Tenía el corazón en la garganta y los nervios no dejaban espacio para otra sensación en su cuerpo; estaba casi segura que esos definitivamente no eran síntomas de un gran día. Así era como sus padres (y toda la población de Attilan) habían llamado al día en que te sometías a los efectos de la niebla de Terrigen, el gran descubrimiento de su gente. El día en que por fin te podrías sentir 100% inhumano, el día en se revelarían tus poderes.
¿Acaso eso era razón para estar contento? Aunque no comprendía totalmente todo lo que tenía que ver con este fenómeno, Crystal estaba enterada de varios casos dentro de su familia que la dejaban con todo menos con ganas de entrar a una de las cámaras donde guardaban los cristales. Primero estaba el caso de su primo, Black Bolt, expuesto a la niebla cuando aún estaba en el vientre de su madre, terminó con un poder tan grandioso pero al mismo tiempo tan peligroso que tuvo que ser alejado de la sociedad hasta que aprendiera a controlarlo. Y luego también estaba Tritón quien emergió con distintas mutaciones acuáticas entre las cuales estaba la completa pérdida de la capacidad de respirar aire por lo cual había sido criado en una de las costas de Attilan. No quería ser el tercer caso añadido a las tragedias de la Familia Real.
Lo único rescatable de todo esto era que lo viviría al lado de su hermana quien a juzgar por la fuerza con la que la tomaba de la mano, estaba pasando por la misma crisis nerviosa que ella. Y es que con cada paso que daban hacia las cámaras, más notoria se hacía aquella luz aguamarina que se colaba por debajo de las puertas. Quería correr, esconderse y no salir nunca, no hasta que encontraran una mejor manera de darle sus poderes pero había algo acerca de las sonrisas orgullosas de sus padres que la motivaban a seguir caminando rumbo a su tan esperado destino.
Los pies de sus padres dejaron de moverse y supo ahí que el momento había llegado, el “gran día” estaba aquí. Su madre se agachó y colocó un beso en su frente para repetirlo con Medusalith, una caricia en la mejilla a ambas y listo. Su padre abrió las puertas y los ojos curiosos de Crystal no pudieron evitar desviarse para descubrir que yacía dentro. Los cristales se asomaban por encima del agua, la niebla se paseaba por toda la cámara y las luces iluminaban cada rincón de esta; una vista demasiado bonita para algo tan terrorífico. Ahora fue su turno de apretar la mano de Medusa quien tan sólo le dirigió una mirada que era una extraña combinación de determinación y miedo. No se imaginaba viviendo esto con nadie más, ni lo querría vivir de otra manera.
— ...la terrigenesis simplemente revela quien realmente eres. Borra la mentira y descubre la verdad—. Fue lo último que escuchó de la boca de su padre antes de que ambas pusieran pie dentro del agua, la niebla de inmediato rodeandolas. Hoy se marcaría el inicio de una gran Crystal.












