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El domingo pasado cenamos en Möoi, un restó en una casona vieja de Belgrano, remodelada y redecorada para coincidir con la idea del local, donde se busca priorizar los productos de estación y trabajar con lo más fresco. Ya teníamos referencias sobre algunos platos pero decidimos probar ensaladas. i amiga pidió la ensalada de pollo al dijon, palta, papines, tomatitos cherry, choclo y verdes, con la novedad de unos nachos triturados bien mezclados. Yo, una ensalada de calabaza asada, lentejas, queso azul, dulce de membrillo, almendras, verdes y cebollas caramelizadas. Ambos platos nos resultaron no solo deliciosos sino llenadores. Son ensaladas tamaño XL, y revalorizan la “opción sanita” de pedirse una ensalada y nada más. Ambas aderezamos con oliva y un aceto de la casa, que consiste en una reducción de aceto balsámico, salsa de soja y miel. Una locura. Para tomar, un agua detox (agua de frutas del local) y una frutillada: básicamente, limonada pero sin limón y con frutillas. Suave, muy buena opción para los que no disfrutan de bebidas super azucaradas, ya que no le agregan nada. De postre (porque ¿para qué salir a cenar sin pedir postre?) pedimos unas frutas asadas con crumble y frutos secos, y una bochita de helado de americana. MUY rico, también dentro de lo “sanito”, salvo quizás por el helado. En total pusimos $250 por persona aproximadamente (con propina), y gracias al descuento de Restorando. Nos pareció, en general, muy rico y muy bueno. Puede parecer caro, pero uno paga por productos de calidad y un buen momento, en un ambiente tranquilo, para nada ruidoso (al menos en el horario que estuvimos, que fue de 20.30 a 22 más o menos) y con muy buena atención. Lo vale. Antes de irnos, los comensales de la mesa vecina habían pedido salmón, cordero y ojo de bife. ¡Quedan en la lista de pendientes!