Waiting, writting–.
¿Cómo empezar a escribirte? Quizá te rías cuando leas todo lo que tengo ganas de decirte. No sé. Nunca valoré tu presencia, honestamente, porque sabía que siempre estarías a mi lado, tenía la certeza de que jamás me dejarías… Y, ahora, me doy cuenta de lo estúpido que fui. Sé que regresarás, eventualmente, pero no hay fecha definida, y yo comienzo a volverme loco. (No, no sólo por la ropa sucia).
Imagino que ya viste las noticias, estás al tanto de todo lo ocurrido. ¿Cometí un error? ¿Otro más? No quiero llevar la empresa directo a la ruina, no quiero que, incluso después de muerto, mi padre sienta una decepción tan grande. Eres… El único que realmente comprende todo, eres quien ha estado ahí conmigo durante años. Y yo no he sido capaz de agradecerte. No he sido capaz de nada bueno. ¿Es muy tarde para remediarlo? Quizá. Y tal vez por eso ya no estás aquí conmigo. No tienes idea de cuánto extraño esa optimista sonrisa que tanto te caracteriza. La he necesitado tanto, tanto. A veces, cuando los problemas me tienen hasta el cuello, te imagino dándome alguno de tus consejos, esos que siempre consideré inútiles, pero que terminaban funcionando al fin y al cabo.
Que estúpido fui.
Debes prometerme que regresarás. ¿Cómo lo hago sin ti? Maldición, Mark… Si supieras la falta que me haces. Me siento vacío e incompleto. A veces, por mera costumbre, te hablo del día a día, y entonces recuerdo que no estás aquí. ¡Ni siquiera respondes tu teléfono! ¿Es algo que hice? Porque llegaría a Irlanda en medio minuto para remediarlo. No sé si estás bien, si necesitas dinero, si necesitas algo… ¿Puedes sentir mi desesperación? No puedes marcharte. Te quiero aquí conmigo.
¿Recuerdas esa fiesta hace cinco años? Estábamos en Francia. ¿Fue ahí donde aprendiste Francés fluido? Dios. Nunca había estado tan ebrio en mi vida. Llevabas… ¿Qué? ¿Seis meses trabajando para mí? Tengo tu vocecita en mi memoria bien marcada diciendo: “Haaken. No vayas. Es un país que no conoces, puede ser peligroso” y yo te respondí: “¿Dónde está tu sentido de aventura, eh?” Tenía menos de veinte años. Fuimos a ese lugar tan… Extraño que nos invitaron. Yo estaba harto de eventos que requerían trajes formales. Bebí como si no hubiera un mañana, y tú… Tú estabas ahí cuidándome, como siempre. Te perdiste de toda la jodida fiesta, sólo para asegurarte de que no me sucediera nada. ¿Quién diablos haría algo así con esa edad? Nadie. Regresamos al hotel, te pedí que entraras a mi habitación. Para entonces el efecto del alcohol se había dispersado un poco. No voy a mentirte ahora: Mis intenciones eran lógicas. Las hormonas me traicionaban a veces, no sé, quería saber si realmente me gustaban los hombres, porque yo tenía novia en ése entonces. Nunca pasó nada, no que yo recuerde… Sólo nos quedamos dormidos, y en la mañana pensaron lo peor de nosotros… Y creo que desde entonces comencé a desafiar a mi padre. Quería sacarte a patadas de su vista, pero intervine de inmediato. Me alegro de haberlo hecho.
Ah, sí. Creo que me cambiaste de muchas maneras posibles. Por ti conocí el riesgo, la lealtad. Sobre todo la lealtad. Vivir en un ambiente donde, prácticamente, todos son enemigos, y que de pronto irrumpieras tú, no sé, fue lo mejor que pudo haberme pasado. Aprendí que el dinero no lo compra todo, y que siempre es importante escuchar a las personas. Podría enumerar un sinfín de cosas que me enseñaste, y otra lista infinita de lo que me gustaría comprender.
¿Aún guardas el medallón de mi madre? Ahora sé que no pude elegir un mejor lugar para él. No sé si te das cuenta de lo que haces, pero ni dormir en las noches puedo. ¿Es mucho pedir señales de vida? Estoy volviéndome loco. Y por esa razón te escribo con mi propio puño, esta forma es más personal, más única, así como ese vínculo que ambos teníamos. Eres mi mejor amigo. No: En realidad eres mucho más que eso, eres… Eres lo que yo nunca podré ser, eres… Eres tantas cosas, que una palabra no englobaría ni la mitad. Me molesta que estés lejos, me molesta que no estés aquí merodeando, hablando sin parar. Me molesta pensar que, quizá, existe alguien más importante para ti ahora. Alguien que me llevará la delantera y robará todo tu atención, todo tu cariño. Es… Es egoísta pensarlo, lo sé, pero es diferente… Si saltas de un acantilado, salto contigo sin pensarlo, y no quiero que nadie más lo haga. Ése es mi lugar, mi espacio. Mis sentimientos.
Sólo espero que entres en razón, que me escribas, me llames, no sé. Haz algo. Porque ya te lo dije una vez, hace un par de años: Somos dos lados opuestos de la misma moneda. Y te necesito para estar completo.
Haaken B.











