AMARRE / TORNADO
mentí
y también eyaculé
a traición, adentro
aunque mi sentido de la responsabilidad era
particularmente alto
ya no formo parte de la poesía como movimiento, la abandoné
cansado de convivir con sus textos
completamente de mierda
me pasé por el culo sus camarillas y su idea mezquina del éxito
preferí que me tomara la sensación antes que la culpa
la belleza corrupta
a ninguna belleza,
recibí las habilidades insidiosas que se le conceden a quienes atienden los fuegos debajo de las ollas que hierven día y noche para los muertos
ya nadie tendrá que pedir oportunidades
en la era que vendrá tras el fin de todos los consensos,
no habrá ningún tironeo de pedir por favor en la manga de nadie
ni habrá mantenidos que se atan piedras al cuello y se lanzan al fondo nacional de las artes
para después hablar en departamentos comprados por sus padres sobre los tiempos de miseria y lucha
¿por qué el cuerpo podrido de policía, provincial y de clase media-baja, no tuvo a nadie en su juventud que le diga que es un genio,
que lo incentive a estudiar y le pague todo, que le diga que él puede porque es brillante e inteligente y el mejor hijo del futuro sin límites, capaz de decir
“YO ELEGÍ NO UNIRME A LA FUERZA DÍSCOLA Y VIOLENTA DEL TRABAJO”?
pero yo sí elegí el trabajo, atar los amarres para la clientela
hacer la cosa del pai:
¿qué hay de malo
en matar a una gallina
o a un gato bebé
y dejar su cuerpo en la calle
si es para atar
o maniatar
al ser amado?
con las caras largas sin parpadear
tras las llamaradas amarillas, cuando los altos y flacos vienen a las ollas a que les den de comer
y si mañana todos ustedes
fueran condenados a pena de muerte
entonces escribiré las canciones que cantará su ejecutor
porque necesariamente tengo que ocupar algún lugar en sus vidas
y el hombre grave con un cuchillo largo y la camisa blanca manchada por tripas y coágulos y el cuello condecorado con cuentas y guías le dirá ferozmente a los curiosos que llegan fascinados por el fenómeno:
“NO HAY NADA NI NADIE EXCEPTO EL DIOS
O SE VAN
¡O SE QUEDAN!”

















