Let it go?
Elsa se encontraba de vuelta en la montaña, donde su castillo de hielo seguía, sorprendentemente, en pie. No tenía real razón para estar allí, más que el deseo de estar sola por un momento aunque fuera. Pensaba que por fin tenía todo bajo control, pero sus labores reales la tenían cansada y había vuelto a discutir con Anna. Era una estupidez, sí, pero sus poderes habían vuelto a perder el control, por lo que volvió a correr. En verdad no había cambiado nada desde la última vez.
Claro, sería solo temporal, necesitaba calmarse un poco nada más ... ¿Cierto? Después de todo ya tenía sus habilidades controladas, solo tenía que evitar el dejarse llevar demasiado por emociones fuertes. Al menos esta vez no había congelado todo Arendelle, eso evitaría problemas mayores.
Pero aún así, detestaba pelearse con su hermana, y no quería volver a vivir con ese miedo a hacerle daño a lo que era más importante para ella. Nunca se perdonaría algo así, aún tenía pesadillas en las cuales Anna permanecía congelada para siempre. Por su culpa.
Se dejó caer de rodillas en medio del salón del helado castillo, lágrimas amenazando con salir de sus ojos mientras contemplaba sus manos. -- ¿Por qué a mi? -- Susurró, mientras el suelo se escarchaba a su alrededor y nieve comenzaba a caer del techo.














