Hace poco escribí algunos cuentos, los dejo aquí como mi primer entrada del 2025.
El mensaje llegó a las 3:00 a.m.: "Estoy afuera."
Miré por la ventana, pero la calle estaba vacía.
Volví al celular para responder, pero el mensaje había desaparecido. En su lugar, solo quedaba una foto: yo, mirando por la ventana.
Apagué la alarma antes de que sonara, como todos los días desde que te fuiste.
En la cocina, el reloj parpadea 00:00. No lo he corregido porque me gusta pensar que el tiempo dejó de avanzar contigo.
Hoy encontré una nota en el bolsillo de mi abrigo, escrita con mi propia letra: "No olvides cerrar la puerta."
No recordaba haberla escrito. De hecho, no recordaba mucho de los últimos días.
Fui al espejo, buscando algo en mi reflejo que explicara esa extraña sensación, pero lo único que encontré fue un pequeño rasguño en mi cuello. Nada grave, pero definitivamente nuevo.
La puerta del departamento estaba cerrada, como siempre. Sin embargo, la cadena de seguridad colgaba rota, algo que no había notado antes.
Por la noche, mientras intentaba dormir, volví a revisar el abrigo. Esta vez encontré otra nota, en el mismo bolsillo: