Carraspeó la garganta moviendo la copa de vino con gesto despreocupado, su única intención es desviar la atención de la escena que acaban de presenciar y eliminar la incomodidad del ambiente. Le dio un sorbo a su copa, relamiendo sus labios. “¿Nos vamos a quedar aquí un rato más para que nadie sospeche?” levantó el brazo donde se encontraba su reloj para leer la hora, todavía era temprano. No han pasado muchos minutos desde el comienzo de la cena. “Aun no es mi hora de dormir” bromeó, ensanchando la curva de sus labios volviendo a empinar el cáliz entre sus dedos y beber el líquido tinto, sintiendo el escozor en su garganta con alegría. “No siempre nos reunimos así. Además, tengo algo que informar”.