Oclusión
Enmudeció
y la garganta empezó a aumentarle de tamaño,
tanto,
que en una semana ocupaba más espacio,
que sus pechos.
A las dos semanas la garganta había tomado
dimensiones desproporcionadas,
dada la fisionomía de Elisa,
y constatándolo con sus padres, hermanos,
y familiares directos más voluminosos.
Pasadas tres semanas, la garganta de Elisa abarcó
toda la capacidad toràcica,
el tronco y parte de la cintura,
llegando a la entrepierna.
Tardó nada en convertirse en una garganta con pies.
Ella, que había salido del país unos días de vacaciones,
vio la necesidad de consultar con la aerolínea
la política de cubicaje en el equipaje permitido.
La aerolínea contaba con un servicio telefónico
de atención al cliente,
que en este caso no fue de gran utilidad.
En el mostrador de embarque y con mucha prisa,
el personal de tierra decidió ubicar a a Elisa
en dos asientos contiguos;
una para ella y otro para su garganta, a cambio de renunciar
a la comida gratis a bordo ( pollo o pasta) y sin derecho a descuentos en el Duty Free.












