Si al matrimonio le quitáramos el hábito sacro que lo bendice, si le quitáramos la toga contractual que obliga, y si tan sólo le dejámos la pieles desvestidas de las almas enamoradas, sólo en ese caso veremos a la pareja perfecta, y aquí hay una.
No esperes ver en ellos almas gemelas, más bien piezas de puzzles diferentes pero que encajan a la perfección, formando un camino de vida en común. Temperamentos distintos que unas veces frenan y otras empujan, pero siempre acompañan.
Magdalena y José comenzaron este viaje de vida común hace 59 años, y ahí están, siempre juntos. Estoy seguro que volverían a darse el sí quiero de nuevo con tal de estar el uno con el otro. Papá y mamá, sois ejemplo de vida en común para todos los que os conocemos y os queremos.
Feliz 59 aniversario.










