Cuando tocamos el tema de compartir, se relaciona con el tema de regalar y hablando de regalar, se piensa en algo “valioso” para alguien más. ¿Qué pasa cuando se quiere ayudar y se regala o se comparte tiempo? Y no hablo de regalar tiempo con tus amigos o tus seres queridos, hablo del tiempo que le pudieras regalar a un “extraño” que te pide un consejo.
Les comparto esto porque hace unos días le escribí un correo a un asesor y estratega en negocios, Manuel Molina, invitándolo a tomar un café. Me interesaba recibir una opinión de alguien con experiencia en el crecimiento de empresas en internet, y que mejor que alguien que conoce del tema desde hace más 20 años y preguntarle acerca de Manuable.
Conseguí la cita tan solo una semana después de haberla pedido, estaba un poco nervioso porque tenía que sonar profesional a la hora de la platicar con él, si bien no impresionarlo pero al menos sonar que sabía del tema, para esto me prepare con las versiones cortas de mi pitch y mis palabras clave.
Al momento de la plática y lo que esperaba que fuera un consejo de 15 minutos, resultó una charla de 3 horas, desde estrategias, propuestas, escenarios de crecimiento , hasta proyectos que él tiene en mente. En el momento no podía creer que alguien pudiera compartir tanto conocimiento sin pasarte una factura, sabíamos los dos que yo no representaba ser un cliente potencial, al menos por ahora, ni mucho menos buscaba quien le invitara una limonada, que fue lo que termino pidiendo.
Lo que aprendí es que cuando compartes conocimiento generas valor a la otra persona y además te generas valor a ti mismo, porque más personas aprecian lo que sabes hacer.