En piélagos amargos, anteayer, yo quieta, yo desventurada. Después, en hondos limos, alimañas odiosas. Los ciegos peces y las altas rosas victoriosas, sombrías y los días, sus albas temblorosas. (Todo tan lejos de las manos mías)
“Mar cambiante”, Carmelina Soto Valencia.














