La realidad me llega de tope y es cuando empiezo actuar a buscar a moverme a comenzar a tomar una iniciativa a moldear mis tiempos en otros, me asusto pero no dejo de moverme y seguir en busca de algo que muy en un futuro esté agradecida conmigo misma, por haber tomado la rienda de lanzarme a la libertad, de tomar la elección que muy probablemente no habría tomado si no tuviera el amor que tengo en mi ser ahora mismo.
Ya sea ley de la atracción
Ya sea lo que el destino deseé
Ya sea lo que yo estoy dispuesta afrontar
Ya sea lo que me permito sentir acosta de mi propia consecuencia, pero que todo sea desde la elección de la capacidad de poder despegarnos y apegarnos de la manera más sana posible, ser consiente de que me apego a ciertas emociones, respetando y aprendiendo a conocerlas todos los días en las que me permito seguir avanzando en este transcurso (extrañamente) raro, pero sumamente bello, que muy por encima de todo habrá un lugar donde me espere, un lugar donde pueda comprometerme sin sentirme juzgada o extrañamente extraña y ahí me quedo, me quedo con la decisión más clara.