Besarlo no era solo la forma de su boca como nube celestial, el sabor de su saliva miel espesa y demencial, no era la forma ni el sabor de su lengua que sabía crear sensaciones que iban y venían del amor al placer, no eran sus dientes perlas que decoraban el cuadro como destellos que incitaban a la hipnótica contemplación, era su frescura, su desenvolvimiento y su sabor, la mezcla de sensaciones que provoca en mi interior, besarlo sabía a caramelo, y a frutos de la pasión.
Efimera Lunar Intemporal










