Desafío 1 — María Daniela
Era oficial, me había perdido. El celular estaba descargado y me repetía una y otra vez las escasas indicaciones que me habían dado.
Era la oportunidad de mi vida, debía llegar a tiempo y audicionar para el papel de la obra de navidad.
El bus se detuvo frente a un edificio rosado y una chica se subió. Se sentó detrás de mi, en los últimos asientos del bus. Me empecé a desesperar. Vi un parque y me levanté, pero no tenía la escultura de águila que me habían dado como punto de identificación. En el afán de volverme a sentar, vi que una señora tomó el puesto de la ventana en donde yo estaba.
Decidí sentarme al lado de la chica de atrás, creo que eso no le gustó porque se cruzó de brazos y me miró extraño. ¿Estaría pensando mal de mi? ¿Acaso... acaso creía que la iba a robar? Al menos, de acuerdo a los estereotipos, no me veía como tal; llevaba pantalones oscuros, la mejor camisa que tenía (una verde oscuro de rayitas grises) y los zapatos negros de mi hermano. Sonreí al recordar un chiste que me hizo un amigo una vez, diciendo que mi falta de cabello a lo mejor me hacía ver sospechoso, ¡vaya ridiculez!













