“Suspicion”
My fan art illustration of Armand and Marius from “The vampire chronicles”. Hope you like it!
seen from Netherlands
seen from Germany

seen from United States
seen from China

seen from Malaysia

seen from United States
seen from Romania
seen from China
seen from United States

seen from United States

seen from India
seen from India

seen from United States
seen from Denmark
seen from Malaysia
seen from United Kingdom

seen from United States

seen from United Kingdom

seen from Kazakhstan

seen from Germany
“Suspicion”
My fan art illustration of Armand and Marius from “The vampire chronicles”. Hope you like it!
El que se va...
El que se va siempre es juzgado, siempre importa más la persona que se queda y es a quien todos apoyan y le dicen que quizás es mejor así, que no vale la pena retener a alguien que se quiere ir. Vive en el lugar de los hechos y le duele hasta el alma, quiere no mirar en todos los lugares en los que alguna vez hubo amor ¡le pasa de todo! pero ¿quién habla del que se va? El que se va tiene que juntar el valor para dejar a la persona que alguna vez amó, tomar todas sus cosas e intentar empacar también la dignidad y los pedazos del corazón y el alma que dejó en cada uno de los lugares que alguna vez estuvieron llenos de vida al lado de su amor. Para el que se va nunca es fácil dejar a su amado en la misma ciudad, en un aeropuerto, en una casa, lejos del corazón... Quién se va simplemente tiene que dar la vuelta y caminar hacia un rumbo incierto sin mirar atrás para que las traicioneras lágrimas no escapen y quieran hacerle suplicar y volver para pedir un último intento de amar al mirar de lejos a esa parte de su vida que ahora termina.
Mariand “Yuya” Castrejon Castañeda
HIDDEN GEM
Armand and Marius, my fan art illustration.
¿Cuántas lágrimas se puede llorar por alguien? ¿Alguna vez te lo has preguntado? ¿Será que está escrita la cantidad de nostalgia líquida que vamos a derramar? Sucedió lo que llevaba tanto tiempo dando señales de alerta: nos hemos separado. Dijiste que no querías verme más y que poco te importaba lo que pasara con mi vida. Lejos de sentir dolor sentí que eso ya lo había llorado antes porque no, no acabamos de separarnos: nuestra unión se rompió desde el día que preferiste cualquier opción antes que a mí, cuando me viste pero ya no me miraste, cuando dejé de sentir tu mirada sobre mí y tus manos acariciando mi alma. Para todos acabamos de separarnos pero para la chica de 23, que dejó todo por estar contigo, sucedió hace ya un año ¿lo recuerdas? Tuvimos nuestra primera, y creo que única, discusión y te lo dije al terminar: nada será igual, amor por eso no quería llegar a esto. Fueron cosas sin importancia las que nos llevaron a tenerla pero por dentro eran años de malestar. Creo que hicimos de todo por salvarnos en ese año pero nunca fue suficiente: se necesitaba empujar los dos juntos y mirando en una misma dirección pero cada uno prefirió mirar hacia otro lado y pretender ayudar hasta que la cuerda se rompió y no quedó más que darnos por vencidos. No me arrepiento por vivirte. A tu lado aprendí a ser independiente, a que no me importe lo que diga la gente (ni siquiera mi familia), a tener algo por qué levantarme todos los días, a tener una familia, un amor... A pasar los días felices y a llorar tan sólo cuando nadie puede verme, a tu lado aprendí a ser más fuerte. De lo único que me arrepiento es de pensar que podría tener algo que durara para siempre cuando mi vida siempre ha sido así: lo que más quiero siempre se me escapa de las manos. Comenzamos a dormir sin decir apenas nada, no nos dimos cuenta que el amor se escapaba en esos silencios y en cada lágrima que derramaba mientras veía como la persona a quien más amé se alejaba de mi vida estando al lado mío. Ahora ya casi no puedo llorar, porque mis lagrimas se terminaron al ver como moríamos uno al lado del otro pero a kilómetros de distancia, tantos kilómetros como los que había entre nosotros y la posibilidad de encontrarnos en este mundo. Me voy derrotada pero enaltecida, porque di todo lo que pude dar y eso me hizo ser mejor en muchos aspectos. Estoy triste pero estoy de pie porque esas lágrimas ¡yo ya las había llorado! Y aún estando a mi lado nunca estuviste para secarlas.
El silencio que quedó después de tu adiós me está comiendo el alma. Quiero hablar, quiero gritar, quiero decirte tantas cosas, aunque solamente sea mediante este absurdo escrito.
¿Sabes? Sigo durmiendo del lado de la pared, aún cuando ya no hay pared y, en tu lado de la cama, suele aparecer algún personaje nuevo según mis ganas del mes.
Todavía escucho canciones tristes que me recuerdan a ti. He botado y roto uno a uno los recuerdos y las cartas que me diste con tanto amor ¿para qué conservar algo? Ahora cada fragmento de esos “te amo” que coleccioné con los años ya no tienen sentido.
Me he encontrado a mí misma hablando contigo. Es curioso porque, tu recuerdo, me responde con esa pasión que nos faltó en el momento en el que se fraguaba nuestra despedida.
Cuando algo malo me pasa, aún me repito en voz bajita que pronto llegaré a tu lado y con tu amor vas a hacer que todo sea sólo un mal sueño, una pesadilla, como lo es llegar a casa y mirar a nuestros gatos y una cama que parece igual pero no es la misma donde alguna vez soñamos los mismos sueños.
No sé cómo deshacerme de todo esto. Por fuera no pasa nada pero, por dentro, solamente pido que podamos volver a ser felices aunque eso implique que nuestros caminos jamás volverán a juntarse.