No lo sabes, amigo,
No soy como pensabas.
Safo
No soy la leyenda sino la mujer.
Se me concibe un Phaón
sin conocer el verso escrito
sobre el mar que me sostiene.
Mentira Leucades.
Jamás me lancé por el tedio de los hombres.
Yo no hice mis silencios.
La cabalgata de estas horas se dibujó
al pie del olimpo.
Una diosa escrutó los abismos
para beber de mi saliva.
Ciertas muchachas me han cubierto
de sabanas la soledad.
La tarde me descubre mujer escribiendo nostalgias.
Pero la sangre del hombre que no soy
Me baña las manos en cada caricia.
No miento.
Yo quise estar ausente.
Perderme en los naufragios de los viejos otoños.
Brindar con Baco el vino triste de los dioses.
No les maldigo el olvido.
Venus gemía esclavizándome a su vientre
Y mi adolescencia se rompió al fondo de sus templos.
Estas son las hojas que guardé para esconderme.
Porque hoy vuelvo de mujer por las esquinas.
No pretendo defraudar a los fantasmas que poseo.
Pero el absoluto extravío estalla sobre el arpa.
Amigo.
Soy una mujer de Lesbos
Sonriendo a la leyenda que me esconde.