A Young Girl, So Vivid in the Night by Matica feat. Mike Enjouji (CV. Yuuki Ono) from EXIT TUNES Presents ACTORS 7
seen from Kuwait
seen from T1

seen from Germany

seen from United States
seen from China
seen from China
seen from T1
seen from United States
seen from China
seen from United States

seen from Indonesia
seen from Ireland
seen from Germany

seen from Dominican Republic

seen from Ireland

seen from United States

seen from United States
seen from Russia

seen from T1
seen from United States
A Young Girl, So Vivid in the Night by Matica feat. Mike Enjouji (CV. Yuuki Ono) from EXIT TUNES Presents ACTORS 7
In front of Matica, Martin, Slovakia
Make America The Iroquois Confederacy Agian
ES UNA MATICA QUE NO PARA DE CRECER
Dice que Judith, luego de rodar la película de mi cuento, se construyó una bonita casa al sur de Gerona.
CUENTO
EL DIARIO DEL LUNES
Cada 5 meses se reunía con su socio. Revisaban los números, charlaban de la situación del diario, del país, de los horizontes que el diario debía tomar para sobrevivir en el mercado. Pero esta tarde su socio no llego con la mejor cara.
- ¿No tomás café?
- No.
- Bueno pero sentate, ¿pasa algo?
Su colega se sienta tembloroso, tiene los hombros encogidos y los ojos de perro asustado.
- ¿Qué te pasa amigo?
- Se acabó Diego. No me animaba a decírtelo. F-f-f-fundimos…
- ¿Cómo que fund…? A ver relajate y explicame bien.
- Ya van 4 meses que no nos lee nadie Diego, la gente dejó de leer.
- ¿Pero de qué me hablas? ¿Qué van a dejar de leer?
- Bueno, nuestras noticias no, no sabía cómo decírtelo, no da para más.
- Pero escuchame Hernán, después de 15 años de sacar a flote este diario una y otra vez, me vas a decir que en 2 meses se acabó todo?
- Esta vez va en serio Diego. Nuestros escritores nos dejaron, debemos plata al banco y a algunos empleados.
- Pero no éramos un diario “líder”? “Un monstruo en crecimiento”, “el 3er en Argentina?”
- Los monstruos caen Diego, solo los niños y los locos dicen la verdad.
Hernán se retiró porque iba a ver al abogado. La situación era mala. Diego se quedó pensativo con la taza de café vacío y la llovizna temprana golpeando el vidrio. Su vida relativamente estable, comenzaba a tambalear. Pago la cuenta, y salió a caminar por el barrio. No le importo dejar el auto lejos, necesitaba caminar, y pensar.
Pasó por un puesto de diarios:
- Jefe, ¿te queda diario La Luz?
- A ver, me queda uno de anteayer, pero ya ni lo pido a ese…
- ¿Cómo ni lo pido?
- ¡Y si nadie lo compra que lo voy a tener acá tirado? La gente… la gente mira otras cosas ahora…
- ¿Qué mira la gente!?
- Qué se yo, videojuegos…
Diego se fue pensativo. Caía la tarde, no quería volver a su casa y mostrarse preocupado ante su familia. Decidió cenar en un boliche sucio y tomar algo que le había prohibido, una botella de alcohol.
Se sentía triste, hace mucho no lo invadía esa profunda soledad. El mundo de la prensa, mal que mal lo mantenía activo, atento a lo que pasaba en su país y en el mundo, tal era así que su familia se podía alimentar y llevar una vida de ciudad. “Pero qué pasa?” se preguntaba vaciando la segunda botella.
- ¡Quedate quieto! - le dice una mujer a su hijo que está impaciente. - Tomá dale, toma el bendito celular. - El niño se tranquiliza, y Diego lo mira intentando descifrar como estas pantallas conquistaron la atención de la gente.
De pronto recibe un mensaje de Hernán: “Ya hable con el abogado, nos recomienda cerrar todo antes de que caigan las demandas.” “Dame dos días. responde Diego. Era un hombre inteligente, no se rendía tan fácilmente y este tipo de crisis solían darle una oportunidad de superarse, salir a flote.
Los siguientes dos días los paso en los parques de la ciudad, observando a la gente, intentando adivinar sus gustos e inclinaciones más primarias. “Es una sociedad desigual - anota en su cuaderno - cuyos individuos ansían la fama y la vida de mascota. El consumo es superfluo, pero qué pasa por debajo?”
A los dos días se reunieron Diego y Hernán para definir el destino del diario La Luz. Hernán mantenía esta actitud algo sumisa, Diego en cambio era un poco más mandado al riesgo. De hecho le dijo a Hernán.
- Oime Hernán, ya se el panorama es malo, el peor que jamás hemos tenido. Pero pasé 48 has. observando a nuestra gente, nuestros lectores.
- ¿Insistís con esto? Ya fue Diego, hay muchas otras salidas. La Luz algún día se extingue.
- Escucha, los últimos 5 años como diario, venimos diseminando pura porquería, noticias que aumentan la confusión de una sociedad sedienta y que no ventila.
- ¿Qué, descubriste la pólvora?
- Mejor, tengo la fuente de la verdad.
- ¿La verdad? ¿Cuál es la verdad? ¿Y en la prensa encima? Estás loco…
- Por completo, porque tengo un plan maestro. La Luz va a empezar a emitir la verdad.
- ¿Qué es la verdad?
- Qué se yo Hernán, algo confiable, eterno, algo que atrae pero a la vez libera.
- Me encanta Diego, ¿pero de donde carajo sacamos nosotros dos la verdad?
- De su misma fuente. Hace unos días vos dijiste una frase que se me quedo en la mente hasta hoy: “solo los niños y los locos dicen la verdad.”
- ¿En que estás pensando?
- En que tenemos que dejar de repetir lo que dicen los demás, y empezar a ser pioneros en la libertad mental.
- ¿Que superhéroe te comiste Diego? ¿Estamos en Buenos Aires, no ciudad Gótica… A ver, cómo es tu plan? ¿De dónde sacamos la verdad?
- De los locos, y los niños.
- Diego eso lo dije porque lo leí en algún libro, nada más. ¿En qué carajo estás pensando?
- Escuchame Robin, ¿cuánta plata tenemos?
- Nos quedan 5.000 dólares neto.
- Bueno, compramos micrófonos, y nos ponemos a escuchar.
- ¿Escuchar? ¡Pero eso es ilegal!
- ¡Dale Hernán! ¡Todo es ilegal hermano! El azúcar de tu café tiene un impuesto de ladrones, desde tu celular nos escuchan respirar de noche y ese jugo de naranja tiene más químicos que pulpa. ¡Dejame de joder!
- Bueno calmate, a ver, ¿cómo es?
- Es así, agarramos un mapa, elegimos algunos colegios y nos ponemos a escuchar que dicen chicos de 3er grado.
- Estaría violando su liberta de…
- ¿De expresión?
- Diego uno no actúa con normalidad si alguien te escucha. Y aunque no te escuchen, actuas como si te escucharan, lo dijo Foucault.
- Es al revés, nos normalizan cuando nos escuchan.
Silencio. Ambos se miran, toman café, miran su reloj.
- Sos un cínico Diego, pero dale a ver, ponele que tenemos 12 horas de conversaciones de recreo de chicos de 3er grado, ¿con eso queres resucitar un diario?
- A mí me parece que vos sos un incrédulo, que subestimas la mente silvestre de un niño de 7 años.
- Silvestre en el campo, pero en esta ciudad de cucarachas…
- Pero te falta chocolatada a vos, o nunca viste una flor brotar de un adoquín?
- No, no veo esas giladas, soy un sujeto ocupado y con responsabilidades, no tengo tiempo para las mariposas y las ideas de las ideas. Hace 20 años vengo sosteniendo el piolín de este globo que llamas diario La Luz.
- Pero el globito se pinchó Hernán, y hay que ponerle un parche, y si el parche es una aleta de mariposa, seguro reflote todo. Y me lo vas a agradecer. Henos aquí Hernán, don Diego barrilete y Robin, tomando un café y planeando una revolución para democratizar la información de los oligopolios de la pantalla.
- Baja, bajate del caballo San Martín…
Diego se para.
- ¿Sabes? No me bajo nada, y si me enfermo en el intento, voy a cruzar esta montaña igual, porque me pudrí, me pudrí de los incrédulos como vos, que no arriesgan ni cinco centavos del alma.
Se toma el fondo del vaso con un ademan algo borracho.
- Estuviste tomando de nuevo?
- Te importa? Nos vemos en una semana Hernán. Y eso del cierre de la empresa con el abogado, ponelo en pausa. Chau.
—
(Los testigos de esta historia perdimos el rastro de Diego, suele hacer estas desapariciones, pero a la semana lo vimos en el café, con una vincha en el pelo)
- El plan está en marcha. - dijo a Hernán.
- ¿Y ésa camioneta?
- Vendí mi barco y mi auto, le dije a mi familia que me iba a hacer negocios por el país una semana.
Diego abre la puerta trasera de la camioneta y muestra a Hernán un transmisor, 6 pares de auriculares, tres asientos y un colchón.
- No me digas que…
- 11 escuelas primarias, un loquero y dos psiquiátricos. Todo legal.
- Legal es la trompada que te vas a comer cuando…
- Bueno bueno, son las campanas de la incredulidad? ¿O los cacareos de mi socio? Sabes la data que está vertiendo por esos auriculares? Verdades, una tras otra, como cascadas manantiales chocando contra las fortalezas de la información administrada.
- Estas enfermo.
- De pasión!
- Muy enfermo…
- No Hernán, enferma esta la vida, y vos y yo la podemos subsanar. Pero todavía no crees, ni en mí ni en vos.
- Es que creer en vos es tan ridículo como creer en Dios.
- Epa, Dios… ¿Estará en esta con nosotros? El diario La Luz es un medio Hernán, este vehículo es un medio, somos al fin y al cabo, medios entre mensajes. Nuestra tarea es que lleguen a destino, no inventarlas. ¿Me ayudas o te quedas?
Hernán con las manos en las caderas, se rasca el cuero cabelludo.
- Una semana de mi tiempo te voy a dar. - se sube y se coloca un auricular - ¡siempre fuiste un traficante Diego!
- De ideas lindas. - dice y cierra la puerta trasera.
El batimovil de La Luz se dirige al centro. Hernán desde el fondo parece concentrado.
- ¿Y se supone que de acá salen nuestros títulos? ¡No dicen nada!
- “Escucha, Oh Israel,“ primer mandamiento Hernán.
- Siempre fuiste un judío.
- No, me casé con esa mujer.
- Esa mujer…
- Esa mujer es única, no entiendo como no tenes la tuya… ¡Vamos! ¡Qué dicen?
- Emm… “Los chocolates crocantes son mejores”, “el antidepresivo quita el hambre”, “River juega a las bolitas.” Para Hernán, yo no puedo estar 8 horas escuchando pavadas.
- Perfecto, lo tuyo son las cuentas, tiene que haber gente que quiera escuchar en esta ciudad locuaz.
La camioneta avanza por una avenida. De pronto se detiene en la esquina de un banco. Un mendigo sostiene un vaso de Mc Donalds esperando que los profesionales le arrojen un billete.
- Maestro! - le grita Diego por la ventanilla - tenes un minuto?
Al cabo de 5 minutos el mendigo tiene puesto un auricular y anota, sostiene un café que le trajo Hernán.
- ¿Cómo va eso campeón?
- De diez amigo, no sabía que el pijama te ayuda a soñar, debería usar uno, JA!… “Manuel Belgrano nunca tejió la bandera.” , “La sangre del pulpo es azul.”
- Perfecto, gracias, ¿harías esto otra vez?
- De una, vivo ahí en el la puerta del banco, ya casi es mío! JA!
La camioneta ahora avanza por una callecita empedrada.
- Ella parece inteligente! - dice Hernán apuntando a una chica pidiendo limosna.
- Hola! ¿Todo bien? No te asustes, tenes cinco minutos?
- ¿Para qué?
- Necesitamos alguien que nos escuche.
La chica no entiende bien la propuesta. Diego le abre la puerta trasera y muestra el equipo.
- Sabias que esto es ilegal no?
- Y vos que sabes?
- Porque soy abogada.
- Y pedís en la calle?
- A veces no hay laburo… Espero que me caiga del cielo.
- Este país es increíble. Bueno, feliz navidad, ¿te cuento cómo es?
La chica sube y escucha en los auriculares.
- Son menores? Sabes que te puedo mandar en cana ahora mismo no? Y no me vendrían nada mal unos mangos…
Diego se sube con ella y cierra la puerta. Hernán mira asustado,
- Escuchame, flaquita, esos pibes están diciendo verdades, una tras otra. La única violación que hay es que esas verdades se queden en el infinito pantano del olvido. Nosotros, somos un medio, que anónimamente revela información bajo costo, pero es más que eso, somos el contrafuego del oprobio en el que vivimos, la data de la data se nos incrustar en la sien hasta el punto de no saber quiénes somos ni adónde vamos. Este es un colectivo de noticias claras, minerales. Y en ese otro auricular vas a escuchar a hombres que toman pastillas para que se olviden que son hombres, para que se oxiden porque así los tratan, como metales. Llamame zurdo, fanático, pero tengo un diario y una familia que sostener. Si mis métodos no te gustan, podes ir a la policía a pinchar el barrilete, o agarrar el piolín y sentir su peso.
- Sos un ridículo, pero me gusta tu corbata. Te voy ayudar por ahora, si aparecen tiburones, me los como crudos. Mis honorarios son un kilo de zanahoria por día, hay que estar despierta. ¿Dónde duermo?
- En el colchón de ahí.
- ¿Y yo? - dice Hernán.
- Vos ponente a escribir, que un mes volvemos a las canchas. ¿Qué está saliendo?
- Buena mierda, “la luna en realidad es rosa”, “el café tiene sabor a estrés”…
- ¿El solo escribe?
- ¿Queres una lapicera?
- Nono, yo te protejo jurídicamente, no tenes nadie más?
- Nos dejaron, no tenemos más cartuchos.
- “La sandía es buena para los granos, “mi hermano juega 16 horas al Minecraft”
- Tengo alguien, pero es un enfermo.
- De los nuestros entonces, ¿escribe?
- Mas que escribir habla, por los codos, pero te agarra uno esos títulos y tenes una nota para pegar en tu dormitorio. Pero es raro eh…
- Más raro que una camioneta que paga a sus empleados con zanahoria?
- Ya te dije, la zanahoria estimula la inteligencia.
- Eso lo escuchaste en los auriculares me parece, llevame a lo de este tipo.
- Por allá es, en San Telmo.
La camioneta dobla por callecitas y Analía le dice a Diego que encienda la radio en el FM 88.7:
- “Señores, somos claros al decir que la intemperie es el camino a la santidad, y que sin desierto no hay tierra prometida.”
- Ese es Adrián.
- No para un evangelista en mi diario no.
- Pero este es distinto, tienen una cadencia al hablar, una profundidad y un entendimiento divino de las cosas simples.
- Bua, ahora los abogados son creyentes.
- ¡Qué importa quién es o no es creyente? Vos tenes una misión, y Adrián es tu pieza clave, créeme.
La camioneta para en la esquina. Diego y Analía bajan, Hernán hace señas de que se queda escuchando. Se meten por un conventillo, un pasillo largo en donde un chico juega a la pelota, una vieja barre la mugre y al fondo se ve una puerta de chapa oxidada. Golpean. Un hombre de barba gris, cara de manso y cejas de pícaro abre la puerta.
.- ¡Doctora Herrera! ¡Qué sorpresa!
- Hola pastor Adrián, ¿cómo anda?
- De diez, ¿Y usted caballero?
- Diego Humboldt, editor del diario La Luz.
- Pero ese diario no fundió?
- Todavía no.
- ¡Pasen, pasen!
El rancho del pastor tiene olor a sahumerio, algunos vidrios rotos, tres gatos dando vueltas y servilletas en donde se leen versículos bíblicos en tinta china. Se sientan. Adrián pone la pava.
- ¿Que los trae por aquí? ¿Se quieren casar?
- No nada de eso pastor, - dice Analía - es un reciente amigo, que tiene este diario a punto de morir, o revivir nos.
- Así es pastor - dice Diego algo tímido - dicen que usted es un orador de primera.
- Me mantengo de pie, siempre que renuevo el entendimiento con ese libro claro…- apunta a una Biblia que parece mordisqueada por un perro.
Luego de explicar todo el asunto al pastor, este toma un mate y pregunta:
- Las escuchas no me parecen de lo más terrible, por lo pronto, pero tres cosas no comprendo. La primera es porque insiste con el papel y no intenta con estas nuevas plataformas digitales.
- Porque el papel pastor, no daña a la vista. Pero además, es un invento muy antiguo, un pedazo de cultura que hay que proteger. Uno puede ver un video de Messi en las noticias, pero si leo la jugada que hizo, puedo doblar el papel y hasta romperlo de pasión. La experiencia del papel es mucho más cercana pastor, porque yo interactúo con él, le doy vida, en cambio la pantalla es más violenta, y me dice lo que tengo que hacer.
- Coincido. Mi segunda duda es, ¿cómo va imprimir las verdades noticias?
- Cuento con Luciana.
- ¿Luciana es una persona o una impresora?
- Es una máquina que le compre a los chinos, un tipógrafo laser cuya luz esta hecho extracto de luciérnaga, o así me lo vendieron.
- Luciana… que lindo nombre. Tercera duda, ¿qué papel vas a usar?
- Bueno esta es la parte difícil. Leí hace un tiempo acerca de un correntino que tiene campos de maíz. En su tiempo libre fabrica papel reciclado del maíz y se los brinda a las escuelas rurales de la zona. Los chicos hacen matemáticas en un papel que dura 2 días y se deshace.
- Qué romántico, luz de luciérnaga en papel de maíz. Un diario orgánico!
- Y verdadero, pero hay que conseguir el papel, y no sé cómo.
- ¡Vayamos a verlo! - dice Analía.
- ¿Al correntino?
- Claro! Vamos en la Camioneta, serán dos días de viaje.
- Pastor usted que dice.
- Que me encantaría incluso acompañarlos. Tengo algunos fondos.
La puerta de la camioneta se abre. Hernán está concentrado escribiendo títulos y se asusta de ver a un desconocido.
- ¿Y el quien es?
- El pastor Adrián, nos va a acompañar a Corrientes.
- Avenida Corrientes.
- Corrientes provincia.
- ¿Qué? ¿Y las escuchas?
- Tendrán que esperar, hace lugar Hernán dale, el viaje es largo. Tomá Analía, compra 5 kilos de zanahoria.
- A la orden.
- Que batimovil tiene Diego!
- ¿Viste? Suba pastor.
- Ya vuelvo me olvidaba mi Biblia.
- Escuchame Diego, esto es un delirio, un pastor?
- Es un hombre sabio, que nos va a enseñar a transformar “los peces en canastas”, o eso dijo.
- ¿Que peces?
El pobre de Hernán intentaba descifrar todo, extrañaba su vida de contador, sin embargo esta aventura le despertaba una valentía muerta, incluso al mirar a Analía, con esos aires de mujer segura, le provocaban sensaciones en su adentro y estaba contento de haberla conocido.
Camino a Corrientes, la policía de transito los detuvo por Rosario.
- Cagamos - dijo Hernán. El pastor oraba.
- Yo me ocupo - dijo Analía.
- Carnet de conducir caballero. A donde se dirige.
- A Corrientes.
- ¿Motivo?
- Hola oficial, soy abogada penal, investigo el caso del secuestro de unos chicos hipoacusicos, “la banda de los berretines”, la oyó?
- Aguarde un momento. - dijo el oficial que volvió a su patrullero y se comunicó por radio con la comisaría local. Regresó. - Pueden continuar, sin embargo ando tentado de unos alfajores, pasan por acá a la vuelta?
- ¿Blanco o negro? - dice Diego.
- Frutales.
- Vemos lo que podemos hacer.
- Que tengan un buen viaje.
A las 7 horas de viaje y zanahorias, el pastor dice:
- Mmm, me apetece un tintillo.
- Nada de alcohol hasta regresar, - ordena Diego - me extraña de usted pastor!
- Vamos - dice Adrián - Jesús tomaba con sus discípulos.
- No vamos a hablar de ese sujeto en este auto, si lo hace, le corto la barba esa de sansón que tiene.
- Veo que alguien asistió a la escuela bíblica de niño…
- Viejo adivino…
- Además no era la barba - dice Hernán desde atrás - era el pelo lo que le daba su fuerza.
- Bue que somos, los testigos de Jehová misión corrientes?
- El muchacho dice lo cierto, la fuerza del hombre radica en su cabeza. Y usted doctora, ¿cuál es su asunto con la zanahoria?
- La fuerza del hombre radica en su cabeza pastor.
- Qué ingeniosa, dicen que Jesús probó la zanahoria cuando vivió en Egipto.
- Que no hables de ese nombre! Estación de servicio gente. a hacer sus necesidades y seguimos. En la cola del baño, Hernán tuvo algo de coraje:
- ¿Analía vos tenes novio?
- No por?
- No nada…
Corrientes, Argentina. El hombre que fabrica papel vive en los alrededores de Goya, y al llegar un pueblero les indica el camino a su campo. La camioneta se estaciona, esta polvosa.
Diego aplaude en la tranquera. Un hombre de mediana edad, colorado de pelo y mirada interrogante sale al encuentro.
- Es usted Rubén De Marco?
- El mismo - responde.
- Disculpe, mire, vengo de Buenos Aires. Mis amigos y yo estamos interesados en conocer su papel de maíz.
El correntino se acerca, le da la mano a Diego y lo examina con la mirada.
- Amigo - le dice - mi chala no se vende, es para que los changos aprendan.
- Si, entiendo, amigo, pero hay otros changos que necesitan su chala.
El correntino, que tenía cierto afán por la poesía responde casi gritando:
- “Mi chala no se tala! Mi chala se cala, y si mi chala es cala, es porque no es pa' la pala. Si mi chala es mala, se la ama, y si es buena, Luciana.
- ¿Quién es Luciana? - le pregunta Diego casi desmayando.
- La maestra de los changos, ella les da el papel que hago para que aprendan.
- Entiendo… mire Rubén, más allá de su chala, venimos de lejos, y quisiéramos descansar y comer algo rico. ¿Se le ocurre algo?
El correntino busco de nuevo en los ojos de Diego una garantía, algún signo de fidelidad. Y la encontró.
- Mire, usted y sus amigos pueden dormir en mi chacra hoy, podemos comer un rico pollo y mirar las estrellas. ¿No tienen nada de comida?
- Un poco de zanahoria, y un pastor que revela la Palabra de Dios.
- Muy necesario ese alimento también. No se preocupe, ya enciendo el fogón y mato algún pollo. No van a olvidar Corrientes.
A las dos horas se sentaban alrededor del fuego tomando vino que la mujer del correntino había traído del pueblo. El pollo giraba lento y el correntino les contaba de algunas costumbres y como se instaló allí.
- El maíz es bueno. Se cosecha y se vende a Buenos Aires.
- ¿Y el asunto del papel? - preguntó Hernán.
- Tengo una trituradora donde tiro la hoja de la cosecha. Luego hago el papel en aquel quincho y se lo llevo a la señorita Luciana que se la da a los changos.
- Luciana no se llama tu impresora? - pregunta Analía.
Diego afirma y se ríe.
- Y el gobierno no le paga nada?
- Ah yo con políticos no hablo, son todos iguales, yo solo hago lo mío, y Dios bendice.
Diego escuchaba atento al correntino Rubén. Había algo en su simpleza que lo atraía, una forma de ver distinta a la ciudad del desenfreno. Se dejaba llevar por las estrellas y el vino, pero sus años de trabajo en la prensa lo tenían alerta y siempre listo a que suceda alguna cosa distinta al presente continuo.
El pastor compartió un versículo que los dejo reflexionando a todos acerca de la grandeza de Dios y lo pequeño que somos. Hernán miraba a Analía, se había hecho unas trenzas en las que se reflejaba el calor tierno de la braza, y en sus mejillas se hundía una sombra tan honda como sus pensamientos por ella.
La mujer del correntino tocio.
- Ella tiene un tema de pulmón, que los médicos no saben curar.
- Usted pastor no tiene poderes curativos? - pregunto Diego.
- No poseo ese don.
- Que don ni don
- Rubén, podría tener una columna de poesía en nuestro diario.
- Y todavía me quiere convencer. El papel amigo, no se vende.
- Es que usted no sabe cómo lo hacemos.
Diego explicó todo el proceso de extracción de verdades, con algunos detalles de cómo logro ingresar los micrófonos a las instituciones. El correntino se reía y Diego anhelaba qué este afloje y le brinde su papel.
- Lo ve Rubén, con luz de luciérnaga, el diario La Luz sería 100% orgánico.
- Es que hay algo de su negocio que me hace algo de ruido, pero eso es un asunto de su conciencia. Yo el papel puedo brindárselo Don Diego, pero va a tener que respetar una condición.
- Lo escucho.
- La condición es que en el pie de cada nota de su diario, haya una palabra como la que leyó el pastor. Nada largo, solo una pequeña frase.
Diego dudo. Sabía que incluir frases de la Biblia no era algo amigable para el mercado y menos la industria de la noticia. Pero mirando al fuego, el pollo en sus manos, las estrellas pacientes, y la luna menguante y serena, menguo su corazón, y acepto el trato.
La noche se fue como vino. Todos durmieron afuera y el último sorbo de vino se lo mandó el pastor debajo de la frazada. Los grillos cantaban.
A la mañana siguiente, Diego se despertó para encontrar a Rubén calentando el agua.
- ¿Hace mucho está despierto?
- Desde las 5 todos los días amigo. mientras me quede vida, quiero respirarla temprano.
- Sabe que estuve pensando en algo, pensé que si usted acepta, me gustaría yo mismo venir a producir el papel con usted alguna semana al mes.
- Con gusto Diego, ahora el trato es otra cosa.
Se dieron la mano. A las horas preparaban su regreso a Buenos Aires. Se despidieron todos y Diego anuncio que volvería en tres semanas, quería aprender a producir el papel.
- Hernán podes manejar de vuelta?
- Ok, ¿y vos como volvas?
- Por barco en el Paraná, con nuestro papel. Analía, podes conseguir gente que escuche?
- En la calle conozco a algunos giles, se prenden seguro.
- Pastor, ¿puede extender sobre los títulos? Nos manda un audio y nosotros lo transcribimos en la oficina.
- Pero claro, y el versículo?
- Lo elige también usted.
- No veo porque no.
- Apuntamos a relanzar una pequeña tirada de acá a tres meses. Nos vemos pronto chicos.
- Todo bien Diego, pero si no funciona? - pregunto Hernán, siempre escéptico.
- Si no funciona… La luz habrá fallado en su razón de ser: emitir claridad.
Se dieron un abrazo y se fueron. Todo el viaje de regreso fue charlando la logística del relanzamiento de la luz. Que sería algo así:
Todos los primeros Lunes del mes llegaban 21 kilos de papel de maíz a un galpón en Villa Martelli. Diego, su mujer, Hernán tipiaban las notas en la computadora. A Analía le gustaba la calle, salía a recolectar escuchas. El pastor Adrián recibía los títulos en cuaderno y se ponía a predicar sobre ellos.
- ¿Cómo sabe tanto este tipo? - preguntó la mujer de Diego.
- Tiene buenas fuentes.
- Si pero las extiende como un campeón!
- ¿Tenía libros en su casa?
- Solo uno. - dijo Diego concentrado en alinear la tapa de La Luz en el editor de la computadora.
La Luz salió a la calle un 1ro de Enero por toda la ciudad.
- ¿Resucito? - le preguntaban los diarieros a Diego.
- Con más fuerza que nunca.
- Los puesteros se quedaban olfateando el papel sin entender tampoco como empezaban a aparecer personas a llevarse alguna copia de aquí para allá.
Pasaron 3 intensos años de impresión ininterrumpida. La Luz regresó a ser un diario nacional. Los periodistas del país no sabían calificarlo de diario de noticias, revista de curiosidades y mucho menos el papel que se deshacía en pocas horas. Pero funcionaba. La gente le escribía al correo electrónico del diario todo tipo de devoluciones de lo más anecdóticas y curiosas. Diego llegó a pensar que La Luz era una especie de telaraña que cubría todo el país, tejiendo lazos de información virgen.
Los números que registraba Hernán comenzaron a crecer. Logrando así cruzar las fronteras y convertirse en un diario Latinoamericano con base en Buenos Aires.
Los micrófonos seguían allí, simplemente oyendo a niños de 3er grado y a locos excluidos del sistema.
Pero el éxito se choca siempre contra alguna realidad. Una mañana de Febrero, aparecieron 7 patrulleros afuera del galpón de Martelli. Tenían una orden desalojo. Los policías entraron con brutalidad y manosearon las computadoras y le pegaron patadas a Luciana en pleno funcionamiento.
Diego llamo desde el baño a Adrián, quien le dijo que se había fugado con la camioneta a La Rioja, para proteger los equipos.
- Creo que es el fin - dijo Analía con las manos en la nuca y en el piso.
- Analía te queres casar conmigo?
- ¿Qué?
- Nada… ¿nos vas a sacar de este juicio?
- No, esto es heavy.
- Yo también soy heavy. - dijo Diego que le apuntaban con una pistola - ¡¡¡Quiero hablar con el comisario!!!
- El comisario no está Humboldt, y usted va tener que empezar a explicar muchas cosas. Se acabó el juego, se le acabo La Luz señor Humboldt.
Pasado un mes. Diego miraba desde una celda un partido de futbol a las afueras del presidio. De pronto un hombre que no era su guardia entra en la celda.
- ¡Señor gobernador!
- Hola Humboldt.
- ¿Que hace acá?
- Vengo a hablar con usted.
- No hay mucho que hablar gobernador, viole los derechos de 871 niños y 496 pacientes psiquiátricos. Estoy en un infierno…
- La situación es la siguiente Humboldt. Usted cometió un delito muy serio, pero no muy distinto al que se comete cada segundo en esta tierra. Es cierto, tiene una deuda moral con más de 2000 personas libres, sin embargo están siendo publicados estudios de Harvard y Oxford colocando a Argentina como el país con más inteligencia en los últimos 5 años. No saben explicar bien porque todavía, pero mis investigadores todos hablan del diario La Luz como principal causa de este fenómeno.
Diego se ríe, pero mantiene la seriedad.
- Humboldt, en un mes comienza el juicio del siglo. Hay quienes lo quieren en una silla eléctrica, otros están llenando su galpón en Martelli con flores de todo el país, parece un vivero.
- ¿Mi mujer como esta?
- La estamos protegiendo.
- Gracias gobernador, espero serle de ayuda, yo nunca quise…
- Eso lo va hablar con los abogados, por mi parte quisiera que me firme una copia de La Luz que traje, no sé qué loco adivinó el color de mis calzones.
Diego se ríe y firma el diario.
- Le va a durar dos días. Mándelo a plastificar.
—-
Aquí ingresamos los investigadores de este caso. Nos encontramos afuera del juicio, creemos que Diego Humboldt va a perder, los yanquis están en su contra, pero tiene el apoyo ruso. Sabemos que el pastor Adrián fundó una comunidad cristiana en La Rioja, y emite sus predicas desde la camioneta que esta cotizada en 15.000.000.000 dólares. En cuanto a Rubén el correntino, dejo de despachar papel por el Paraná y cada tanto busca alguna noticia del caso Humboldt, a eso de las 5 am, con un mate y algún yuyo que brotó por ahí.
POZIV ZA SLANJE DIGITALNIH SADRŽAJA ZA VREMENSKU LINIJU KULTURE SRBIJE I SRBA VAN MATICE Pozivamo sve pojedince, a posebno decu, mlađe i starije, kao i organizacije i ustanove da svojim znanjem i kreativnošću doprinesu stvaranju savremenih digitalnih sadržaja Vremenske linije kulture Republike Srbije i Srba van matice, https://vremenskalinijakulture.rs/ i tako i u vanrednim okolnostima plodotvorno i inspirativno provedu vreme kod kuće i učestvuju u zajedničkom poduhvatu od značaja za kulturu i ugled naše zemlje. Najbolji predlozi biće prepoznati, prevedeni na strane jezike i nagrađeni. Pozivamo Vas da slobodno osmislite i pošaljete sadržaje koji predstavljaju i ilustruju ličnosti, događaje i objekte od značaja za kulturu Srbije i srpskog naroda, bilo da su odrednice o njima već predstavljene na Vremenskoj liniji ili da za sada nisu. Sadržaji mogu biti iz oblasti stvaralaštva ili kulturnog nasleđa, od književnosti i slikarstva do muzike, filma i stripa i od naših manastira i starih zanata do festivala i kulturnih manifestacija. Vaši prilozi mogu biti poslati u formi kraćih ili dužih tekstova, slika, fotografija, ilustracija, muzike, filmova i drugih audiovizuelnih materijala, koje ste sami kreirali ili su već javno dostupni na internetu, ali još uvek nisu povezani sa sadržajima Vremenske linije. Predloge ili pitanja možete nam slati putem elektronske pošte [email protected] do 8. maja 2020. Zavod za proučavanje kulturnog razvitka
Vamos allá !!!hoy continúa la semi final dos equipos un solo lugar. #Matica #enrriquillo. #Dosa (en Pabellón bajo techo Fernando teruel)