"Buenas noches, licenciada...".
Es 2020. ¿Y ahora qué? ¿Ahorrar? ¿Vender mi alma? ¿Migrar?
Un ser querido perdió a un ser querido esta noche y quise enviarle una rolita de esas que dejé tiradas... Para luego recordar que no sé tocar guitarra (al menos no de la forma que siento me permita enviar un audio y que la idea sea clara).
Me siento frustrada, tengo la sensación de no haber completado mi vocación, odio no poder expresar lo que siento de ninguna forma -lo tengo en la garganta, y la música en la mente, pero no suena bien al salir-, siento un vacío tremendo, odio todo lo que hago. Hoy es de esas noches en que solo quiero desconectarme. Tengo mucho por hacer...
Pero sigo rasgueando esta cosa, como un matrimonio fallido de esos descritos por los viejos verdes del "realismo mágico". Por sofoque, costumbre, hastío.
Ya sáquenme de aquí.












