Todo cambio ya. La niñez se derrumbo en torno mio. Mis padres me miraban con cierto embarazo. Mis hermanas llegaron a serme extrañas. Una vaga desilusión fue debilitando y esfumando mis sentimientos y mis alegrías habituales; el jardín no tenia perfume, el bosque no me atraía, el Mundo se extendía alrededor mio como un saldo de trastos viejos, insípido y descantado; los libros eran papel, la música ruido. No de otro modo pierde sus hojas el árbol otoñal en torno suyo. No lo siente, y la lluvia, la escarcha y el sol resbalan por su tronco, mientras su vida se retira a los mas intimo y recóndito. No muere. Espera.
Hermann Hesse Libro DEMIAN










