—Buenos días, chicos~ —saludé, entusiasmado. Luego aspiré el aroma de la naturaleza, colocando mis brazos en mis caderas, hasta llenar mi pecho —¿Huelen eso? Sí, es el aroma de la caca, lo siento, pero también el de la aventura.
Labhras, ¿Dónde está mi princesa?














