El boom de la náutica de lujo en España durante los años 80 y 90 estuvo estrechamente ligado al contexto de expansión económica, modernización y proyección internacional que vivió el país en esa etapa. Tras la entrada de España en la Comunidad Económica Europea en 1986, el país experimentó un fuerte crecimiento, liberalización financiera y expansión del crédito. Surgió una nueva élite empresarial y financiera vinculada a la banca, la construcción, las privatizaciones y los grandes contratos públicos. Figuras como Mario Conde simbolizaban ese nuevo poder económico joven, ambicioso y muy visible mediáticamente. La ostentación dejó de ser algo discreto para convertirse en parte del relato de éxito. En ese contexto, la náutica de recreo —especialmente los grandes yates— se convirtió en uno de los símbolos más claros de prosperidad. Tener un amarre en puertos como Puerto Banús, Puerto Portals el Real Club Náutico de Barcelona… era sinónimo de pertenecer a una élite económica emergente. Uno de los símbolos de aquella época excitante y excesiva, es el magnífico yate Alejandra, un magnífico barco encargado por Mario Conde habiendo alcanzado la cúspide del desaparecido Banco Español de Crédito, Banesto. Una joya flotante de 41,3 metros de eslora diseñado por el estadounidense Bruce King.















