«El naufragio» de Turner pintado en 1805 es una pintura romántica exponente de los valores de aquel movimiento, sublime romántico, cuya inspiración ha sido discutida pero cuyos efectos en su primer propietario, en una época de exaltación de las emociones, provocó que este devolviera el cuadro a su autor al ser incapaz de contemplarlos sin sufrir amargamente por las sensaciones que le provocaba.















