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Melomanía
Tengo una amiguita que se llama Karen y que, como yo, es amante de la música. El amor siempre suma. Nunca divide, nunca resta. Le dije que podríamos juntar nuestro amor, ofrendarlo en suma, en acto de devoción. Le pareció muy interesante la propuesta. Me dijo que me tocaría mi pieza favorita y del modo en que a mí más me gusta. Eso con la condición de que yo también le toque, especialmente su parte preferida, que casualmente, aun siendo un amante de las teclas, es también la que más me gusta tocarle. Karencita no tardó en visitarme tras lo pactado. Vino a mi casa para hacerlo, para unir nuestro amor.
Fuimos a la habitación más apropiada para tocar instrumentos y tuvimos una breve conversación. Yo soy el que tiene la batuta, marqué la expresión y el ritmo del momento, conduje la plática por pasajes creativos y divertidos hasta que Karen, entre risas ansiosas, me pidió tomar el control, tomar la vara, comenzar nuestro acuerdo, nuestra adición melómana. Soy buen conversador y ella es buena oradora, pero ya sobraban las palabras, así que dejé el mando en sus manos. Como lo hablamos, empezó a tocar mi pieza, suave, pianísimo. Tras cada crescendo demostraba más su talento. Conforme maduraba mi pieza selecta, noté que ella tocaba un poco la suya. Yo iba a tocársela, yo se la sé tocar mejor, pero aguardé para interrumpirla, pues el resultado era fascinante, dolce, con amore. Lo disfruté y tentado por la vivacidad de Karen, aún sin que hayamos acabado, tomé el dominio. Me dispuse a tocarle y ella a gozarlo, a gozarlo a sus anchas.
Usé mis dotes de armonicista y le toqué como más le gusta, a compás abierto, rubato, appassionato, del adagio al allegro. Podía escuchar en absoluto, cómo se intensificaba su emoción mientras deslizaba mi lengua, y más aún, cuando le tocaba con mayor profundidad. No soy músico de un sólo instrumento, mientras usaba mi boca ya pensaba en lo que haría a continuación. A diestra y siniestra. Frotar, percutir y pulsar, iba hacérselo todo. Froté para darle introducción, percutí cuando su palpitar delató su goce desbordado, y pulsé ante el incipiente clímax. Finalmente, usé el instrumento que estábamos esperando. Iba romperla. Hice de su pieza favorita una explosión, un éxtasis lírico.
Karen siempre es bienvenida, puede venirse conmigo cuando lo desee.
[ Melomanía ] (intento de madrigal • heptasílabos + endecasílabos)
«Búscame acaso en un mar de canciones de memorias perdidas, entre letras diluidas, y ritmos asonantes. Siente en notas fraguadas las estrellas menguadas… las abiertas lesiones… dolorosas lecciones por antiguas pasiones. Quizás huellas hundidas que a los ojos del mundo, muy escondidas, delatarían sueños palpitantes de mis labios amantes… de caricias rendidas… de silencios cantantes por vividas heridas que acabaron lamidas entre la tinta que parió ficciones. Desvariadas visiones, que enterré… entre canciones.»
© Lᴀʀɴ Sᴏʟᴏ Lima/Perú • 03/Abr./2018
Para disfrutar mejor la música: Escucha esto de Alex Ross
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No conozco a nadie que no le guste la música. Para cantar, para bailar, para dejarse ir en esa parsimonia espiritual o comprometerse con la identidad que proyectan. No me malentiendan, todo mundo disfruta de la música, de sus armonías, de su ritmo, y también de las letras que tienen incluida en su mayoría. Y no me refiero a que les guste todos los géneros musicales. Digo, siempre hay que ser…
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Y es que la música se ha convertido en la única que viene a interrumpir de forma agradable mi soledad...
Me encantas, tú y tu melomanía.