Rabia siento por un país que amo. Me lo crea la gente nacida en él y que parece haberlo olvidado.
México, el país colorido, es ahora el tono de la sangre derramada sin compasión, humana y animal, sin distinción.
Bestias, aquellos que matan una flora sin pensar en su fauna. Aquellos que dejaron sin carpa al que daño no hacía, dejando solo el sustento del sueño eterno, como solución a su daño sin remedio.
Hasta cuando vas alzar la voz, para reclamar la tierra, que pierde su esencia con cada mandatario que llega.
Turismo para su bolsillo desean, mas de esta vida sólo el karma les espera. Por qué ahí, donde una cultura floreció, sólo quedo un recuerdo que ni con dinero ha de olvidarse.
Humanos que sin hambre matan animales, dime quién es el inconsciente del sistema.