MIALDEA
Tecnópolis
Arq. Daniel Silberfaden
El pabellón llamado “mialdea”, proyectado y construido con Tecnología Royal, es una propuesta innovadora con respecto a la actual imagen de los jardines de infantes.
La idea es lograr una imagen lúdica, sorprendente e icónica de un edificio dedicado a los más pequeños y que éstos desde sus primeros dibujos puedan, a su manera, reproducir fácilmente su visión de formas y colores pensados como la paleta de colores de los lápices de cera y curvas que nos “recuerdan a una pequeña aldea de casas”. El proyecto intenta acercar al niño a la expresión artística a través de su propio espacio escolar, siendo los niños “dibujantes y pintores” activos con una producción personal más o menos extensa que exterioriza su mundo interno, su modo personal de ver y sentir.
Consideramos la primera experiencia escolar como un paso fundamental en la educación de nuestros hijos. De todas las etapas evolutivas de la vida humana, la niñez es la más grata. La posibilidad de tener acceso a esta primera etapa de escolarización constituye un privilegio y debe ser motivo de alegría.
Pensamos que ese lugar tan importante debe ser claramente identificable, que posea su propio lenguaje, alejado de la idea de una arquitectura institucional, menos formal y monótona y también menos parecida a un edificio. Que su imagen exterior nos refleje lo que sucede en su interior, colores, líneas blandas, luz y fundamentalmente alegría de encontrarse y aprender, en definitiva un espacio pedagógico, un espacio que también nos enseña.
La propuesta conecta visual y físicamente el interior con el exterior y la vida en la naturaleza y al aire libre facilitando experiencias de convivencia que destacan necesidades de cooperación, de resolución de situaciones, conflictos, necesidades, aplicación de valores, etc.
El diseño se basa en las teorías del filósofo italiano y pedagogo, Franco Tonucci, quien nos dice que: “si proyectamos para los más pequeños proyectamos para todos”, evitando de esta manera barreras arquitectónicas, creando visuales para todas las alturas posibles, creando espacios de transición que permitan tránsitos graduales y seguros. La altura no es una constante, en espacios grandes como una sala de usos múltiples o un aula, es alto y baja en lugares pequeños, es la idea de un lugar pensado en términos de volumen y no de metros cuadrados, evitando la idea de un plano que promedia diferentes espacios y usos. Una cubierta sensible a lo que sucede en cada sala.
Espacios universales y dignos, espacios luminosos, netos sin rincones ni mochetas, espacios ambientalmente controlados, espacios universales y respetuosos del aprendizaje compartido, bajo el signo del juego y de la alegría. Esta es nuestra idea de una escuela, una pequeña aldea.














