The Atrocity Exhibition (1998)
Director - Jonathan Weiss, Cinematography - Bud Gardner
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The Atrocity Exhibition (1998)
Director - Jonathan Weiss, Cinematography - Bud Gardner
The Golden Boat (1990)
Michael Kirby
Gender: Male
Sexuality: Gay
DOB: 18 March 1939
Ethnicity: White
Occupation: Ex high court judge, activist, academic
Note: Former Justice of the High Court of Australia
Sonja Henie-Michael Kirby "The countess of Monte Cristo" 1948, de Frederick de Cordova.
Michael Kirby and partner Johan retire from 22-year charity role
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Michael Kirby and partner Johan retire from 22-year charity role
Former judge Michael Kirby and his partner Johan van Vloten have retired as patrons of our longest-running HIV charity, the Bobby Goldsmith Foundation, after 22 years.
Bobby Goldsmith Foundation is Australia’s oldest community-based HIV charity. Since 1984, the foundation has provided crucial support to Australians living with HIV.
Michael Kirby and Johan van Vloten first joined the charity in 2002. At the BGF’s Red Ball Gala Auction last week, they announced their retirement from their roles as patrons after 22 years.
The former High Court justice said the charity is “40 years young, a continuing service and an inspiration amongst the organisations of our community.”
“This is not a one-person effort. This is an effort of a community that has come together to deal with a very big challenge, a horrible challenge and to reach out and to give help and to give kindness,” he said.
“The time comes to give way to the new generations. We want to say good luck and good wishes to those who carry on.”
Michael Kirby’s extensive work in human rights and HIV advocacy meant he played a critical role in shaping BGF over 20 years, the charity said.
“[Michael and Johan’s] unwavering support, dedication and tireless advocacy have been instrumental in shaping BGF into what it is today,” CEO Nick Lawson explained.
“We’re so fortunate to have had their guidance over the years. I, for one, am thankful to have worked alongside them both.”
Ita Buttrose and Hamish MacDonald named BGF patrons
Michael Kirby reflected on the foundation’s namesake, Bobby Goldsmith, an Australian athlete. Bobby was one of the first Australians lost to AIDS in 1984.
“Bobby Goldsmith was, in a way, a symbol of those terribly fearsome early days when HIV/AIDS came along,” Michael Kirby recalled.
“He’s a very important person. His life symbolised the type of thing that the BGF has supported ever since his passing.”
Media icon and early HIV/AIDS campaigner Ita Buttrose was named a BGF patron last year. Journalist Hamish MacDonald was also named a patron in August.
“We’ve had some marvellous people working in BGF,” Michael Kirby said.
“I’ve been very proud to work alongside Ita Buttrose, who’s done so many good things in the community.
“We are being replaced by Hamish MacDonald. We wish him every success and we’re sure that he and Ita will do a wonderful job as patrons.
“We’ll continue to come to the Red Ball Galas and have some fun but also to dig deep to support the Foundation.”
Michael Kirby and Johan van Vloten have been together for over 50 years. The couple married in 2019, on the 50th anniversary of the night they met.
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Rights of family
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Jonathan Weiss- The Atrocity Exhibition (2000)
#ViernesDePelicula <<El filme que veremos ahora fue hecho por el Dr. Travis, que lo tituló: La exhibición de atrocidades. Es lo unico que queda de su paso por nuestro instituto. Se desconoce su paradero y tampoco se sabe si aun vive. Este filme es un notable informe de la aparición de su psicosis. El Dr. usó a sus colegas y a sus pacientes... como actores de sus psicodramas. Y él actua de sí mismo en encarnaciones diversas. Nuestras indagaciones indican que hizo este trabajo usando aparatos y fondos del instituto, sin autorización y sin ayuda externa. Algunas imágenes de este filme son muy chocantes. Pero decidimos no censurarlas por razones educativas. No está claro si el filme es un ejercicio terapéutico... o si fue realizado con otra finalidad. Si fue una forma de terapia, tampoco se sabe para quién. Dejaremos que el espectador resuelva estas preguntas.>> Con estas palabras intercaladas con imágenes en blanco y negro de su protagonista, Jonathan Weiss, director de la cinta, decide abrir el camino para lo que sera un recorrido delirante y desafiante por lo que, por el momento, me limitare a llamar psique humana. Atravesada desde un principio por toneladas de simbolismo, The Atrocity Exhibition esta dividida en cinco partes que, con distintos enfoques, conforman un panorama que expone las debilidades de la estructura humana. Basada en una colección de "micronovelas" de J.G. Ballard, ahonda a partir de postulados filosóficos, científicos, sociológicos y psicológicos la cuestión de la violencia y su intima relación con los hechos que a diario suceden en la vida de cualquier ser de carne y hueso. Weiss toma solo una parte del magno universo que plantea el maestro de la Ciencia Ficción y desarrolla desde su propia visión y talento lo que en definitiva es un entramado de ideas que condensan o buscan hacerlo la raíz de nuestros instintos secundarios (Con secundarios intento referirme a los instintos no-básicos, sino a aquellos que surgen de un comportamiento social). El primer capitulo, o primera parte como prefieran llamarlo, se titula "La Tercera Guerra Mundial como Acto Conceptual". Aquí, las devastadoras consecuencias que implican una guerra X por naturaleza se manifiestan por un lado tácitamente y por otro a partir del terror y la paranoia. Weiss se vale de imágenes ficticias y otras de archivo para darle la vuelta al asunto y para sentar las bases de lo que posteriormente se sospechara la configuración de una mente psicótica. El concepto de la realidad es puesto en jaque bajo un postulado fundamental pero nunca lo suficientemente entendido: Creamos a la realidad en función de nuestras necesidad y no en función de la verdad. No faltan, en este primer capitulo, esos ataques simbólicos a los que ya he hecho referencia: Talbert, por ejemplo, contornea las sombras de las cosas o las personas, se hunde a si mismo en un futuro imposible o sale corriendo por lo que parece ser una playa de estacionamiento vacía para terminar vomitando sobre el capó del auto del que se bajo primeramente y del que intentaba alejarse lo mas posible. Lo que el lenguaje no puede alcanzar, Weiss lo busca en las imágenes; poderosas, incomodantes y sugestivas. En el segundo capitulo, que lleva por nombre "La geometría de su cara como el diagrama de un asesinato" comienza a incubar la idea de Ballard sobre lo implícitamente sexual a través de las maquinas y mas precisamente en los automóviles (David Cronenberg filmo "Crash" bajo este concepto). De ahí, por ejemplo, la idea de una geometría obsesiva que comienza a relacionarse con casos iconicos de la cultura estadounidense: Marilyn Monroe, Ronald Reagan o John Kennedy. Nuestro protagonista busca en la física misma de las relaciones sexuales (así como en todo lo que sea entorno) una coherencia que lo obstina a enfocarse en hechos puntuales como la radiografía de ciertas manos o en el ojo izquierdo de cierta persona. Asimismo, en este contexto, el director lanza una critica al feroz negocio generado a partir de los cambios estéticos capaz de producir la cirugía plástica. La medicina, como una rama de la ciencia, no puede evitar su naturaleza auto-destructiva. En el tercer capitulo titulado "El choque automovilístico como un evento de fertilización" ahonda aun mas en esta química "sexual imaginaria" a primera vista ilógica producida por un accidente de coches. Nos presenta, también, a la protagonista femenina en una escena fantástica en la que irrumpe (pelo corto y muy oscuro, labios exageradamente pintados, ropa roja brillante) en medio de una operación al parecer delicada que se transforma sin escándalo en una sesión de fotografías. Una vez mas, Weiss hace un uso fantástico de lo simbólico y sale airoso. Mas allá de que cada capitulo tiene un "objetivo" principal, la dinámica del film y la fluida organización de sus partes nos hacen testigos siempre de temas anteriores y también posteriores. Aquí, por ejemplo, vuelve el terror post-nuclear y lo hace de la mejor manera: con las imágenes que lo suscitan; Niños desfigurados, paisajes borrados del mapa y un cielo apocalíptico. Y todo tiene un sustento, es el mismísimo protagonista el cerebro detrás de esta búsqueda. El Doctor que "analiza" su accionar desde un tiempo futuro dice: "Ya no es un ejercicio sobre el fin del mundo, sino un psicodrama con perspectivas cada vez mas trágicas." Y es que entre todo este embrollo filosófico, moral, científico, etc., no debemos olvidarnos de que la ecuación no cierra sin incluir a Talbert: Porque esta es una película sobre su insania, sus perversiones y su incomprensible accionar. No es casual que el mismo Talbert sea quien explique mas adelante la cuestión que resulta casi delirante (pero muy interesante) de los automóviles: Estos son un elemento dominante de la realidad exterior que conocemos; son tecnología, y como tal, su instrumento. La maquina, naturalmente, no puede asumir mas que una posición pasiva; no puede ser negativa o positiva por voluntad propia ni desde el origen. Pero aquí viene la critica: Ha sido el siglo XX el creador de maquinarias que superaron esa naturaleza: La bomba es el ejemplo mas claro (Aunque bombas se hayan fabricado desde mucho antes, su producción masiva y su agresividad evolutiva se desarrollo en el siglo XX). Esto se puede observar desde el punto de vista de Freud acerca de la función manifiesta y latente de los objetos. La función manifiesta de un automóvil es movernos mas rápido. Punto. Ahora bien; la identidad latente del mismo resulta mucho mas ambigua: la velocidad, la agresión, el trafico (como producto final), la violencia y finalmente el deseo surgen de esta nueva capacidad. El deseo, particularmente, aflora y retoma todos los conceptos que le suceden. Talbert dice: "Un choque automovilístico revela impulsos generalmente ocultos que tienen que ver con la patología, la sexualidad y el auto sacrificio. Se han realizado numerosos estudios sobre el atractivo sexual latente de famosos que murieron en accidentes de autos, como Jean Dean." Esto, que puede resultar confuso (y hasta absurdo, no lo niego) también puede no ser tomado tan literalmente y comprendido desde otro punto de vista. Es decir; Vean a los niños jugar con los autos de juguete y observen como ellos (que son inocentes e ingenuos) gozan del impacto (a veces casual) del juguete contra algún mueble o lo que sea. Naturalmente, esto tiene que ver también con una cuestión propia del juego y la formación del ser humano, pero no deja de ser interesante asumir que atrás de la maquinaria en si, existe un impulso latente que puede transformarse en excitación o adrenalina. Luego, algunas relaciones mas simples pero no menos profundas son establecidas por el film: La guerra se manifiesta como pesadilla, la búsqueda de la perfección como el desorden o la repetición de un acto como una incapacidad para levantar la cabeza y mirar para adelante. El juego de Ballard, que también es de Weiss, no se ahorra momentos que mas allá de lo explicativo resuenan con gran sentido del humor. La escena en la que Talbert le hace colocar una mascara de Ronald Reagan a su pareja y tiene sexo con ella dentro de un auto en medio de lo que parece ser una zona desierta (en el libro esta "micronovela" lleva el titulo maravilloso de "Por qué quiero coger a Ronald Reagan") es tal vez el ejemplo mas adecuado que la película ofrece en este sentido. Y tras una nueva dosis de simbolismo exacerbado, entramos al cuarto capitulo: "Pesadillas de Ansiedad (Muerte en el espacio)". Aparece aquí, como es de suponer, toda una cuestión acerca de la relación del hombre como especie y del astronauta como hombre con el espacio exterior. La percepción de la realidad, el tiempo, el espacio y la misma muerte son puestas bajo el tribunal del pensamiento de nuestro psicótico protagonista que concluye hay una razón espiritual y matemática (se refiere primordialmente a la geometría) para todo avance sobre las fuerzas ocultas y oscuras que tal vez nos muestren (y lo hacen) partes de nuestra historia mas desconocida. Tal vez ante la imposibilidad de una explicación teórica convincente, Weiss se sumerge en imágenes de índole casi surrealista para describir su propia percepción respecto a este quiebre psicológico producido por la fragmentacion del cosmos. En el regreso al "mundo", el director nos muestra a la pareja protagonista en un futuro no demasiado lejano pero si acentuado (sobre todo ella tiene una apariencia muy distinta) en el que la problemática empieza ya a confluir y transformarse en una cuestión autoreferencial en la que el amor (su ausencia) juega un papel trascendental y donde se abre el camino para el segmento final: "Muerte Virtual". Seria muy interesante poder aventurarme sobre la triada de conceptos lacanianos por excelencia (Lo real, lo imaginario y lo simbólico) para analizar esta ultima parte en la que el eje del asunto es el asesinato de Kennedy, pero ante la imposibilidad de hacerlo dignamente y con certezas me voy a limitar a hablar de algunas de las equivalencias que encara el director. La sumisión como conquista ultima del estado, la espera como la condena mas dolorosa, la esperanza como la mentira mas cruel y la muerte como final inocultable de la existencia de un Yo pero no de todos los otros Yo. En este panorama ya definitivamente hecho mierda en el que se desarrolla el lapso final de la película, me queda, para la eternidad, la imagen e Talbert sentado en lo que parece ser una pequeña grúa domestica que sale de lo alto de un edificio, girando invariablemente frente a un televisor que lo acompaña sin pausa y que no funciona, muerto de un disparo en el corazón de la pantalla. Un trabajo que respira filosofía este The Atrociy Exhibition de Johnatan Weiss y que invita a pensar sin descuidar una forma cinematográfica enigmática, de corte experimental pero sin trucos ni golpes bajos.
Pais: EEUU
Director: Jonathan Weiss
Guion: Jonathan Weiss & Michael Kirby (Novela: J.G. Ballard)
Reparto: Victor Slezak, Anna Juvander, Michael Kirby, Mariko Takai, Robert Patrick Brink, Diane Grotke, Caroline McGee
Musica: J.G. Thirlwell
Genero: Drama Psicologico, Falso Documental, Terror
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