Desde el 2013 participo en un seminario de investigación sobre la migración de retorno. Me he dedicado a comprender el impacto económico, político y social que el retorno de migrantes tiene en México. Aprovecho este espacio para compartir alguna de sus historias:
Miguel es originario de Tarandacuao. Él fue por primera vez a Estados Unidos a la edad de 5 años. Este primer viaje lo realizó con su papá y hermanos. Cuenta que le llamo mucho la atención como todo era tan diferente del rancho.
En el momento de la entrevista llevaba 5 días de haber regresado de Estados Unidos y planeaba quedarse en México durante los siguientes 4 o 5 años. Miguel tiene papeles para residir legalmente en cualquiera de los dos países, sin embargo menciona que no le gusta vivir en Estados Unidos. A su papá no le gustaba y dice que a sus hijos y esposa tampoco. Esto se debe a que se siente discriminado; dice que cuando está allá siente que «lo miran diferente. Los maestros como los vecinos lo miran a uno diferente y va uno creando esa mentalidad que somos como segundas personas y ellos son como primeras». Cuando está de visita en México «pone uno los pies de este lado y como que respira como más, con plena libertad». Las únicas razones por la que tiene pensado regresar a Estados Unidos es porque sus hijos –él más grande tiene doce años- tienen que aprender inglés y por «hay trabajos muy suaves, muy buenos» y sobre todo «con beneficios médicos». Tanto en México como en Estados Unidos, Miguel se dedica a los cultivos y al ganado; dice que «no va hacer fortuna, pero le estamos dando vueltas y viviendo sin la presión de vivir en Estados Unidos».