flashback.
Formato: Neat.
Participantes: Mina ( @miinagodfrey ) + Nikolai
Lugar: Mina’s party.
Spoiler: THE BIG NEWS, AAAAAHHHH! LSKJADLSKFAS.
Nikolai:
"'Kay, i'm done" Dice entremedio de todo el bullicio. La fiesta se había salido de control, quería que fuera un buen cumpleaños para Mina pero la gente no sabe comportarse, demonios, ni Nikolai sabía comportarse no podía pedirle al resto del barrio que lo hiciera, todos eran una panda de desenfrenado. Ese era el ambiente en el que su prima también vivía, debía estar acostumbrada y aún así... se sentían tan fuera de lugar. Con un gesto en el rostro le pide: "Ven un momento." Empezando a caminar hacia el patio trasero de la destartalada vivienda. Baja los escalones de dos en dos en un jardín lleno de maleza, plantas muertas, nunca en años alguien a cortado el césped o preocupado de la basura y la chatarra que rodea el lugar, ni siquiera a Nikolai le importa. Se sienta en uno de los escalones de madera y enciende un cigarrillo, las risas y los gritos ahora se sienten mucho más lejanos, ahora puede hablar: "Ahora dime que mierda te pasa, andas toda rara, si no te gusta la fiesta los corro a todos."
Mina:
Párpados móviles ocultaron aquellos iris claros tan característicos, sumida en la sensación de aquellos besos siendo depositados en su cuello. Tonto era aquél chico si creía que aquello iba a pasar a mayores términos, después de todo, la pelinegra era conocida por su costoso y extravagante gusto en hombres. ¿A quién le importaba si destrozaba las ilusiones del muchacho, si tenía una gran señal de 'aléjese' en su historial? Una vez volvió a abrir sus ojos -que por cosas de la vida se fijaron en el rostro gruñón de su familiar más preciado- empujó lejos al ahora confundido joven, el cual comenzó a despotricar contra ella mientras se alejaba, persiguiendo a su primo a donde fuera que la dirigía. No era como si hubiera disfrutado el momento con el extraño, de todas formas. Atravesó la puerta que daba al lado trasero de la vivienda, y en ese momento supo lo que deparaba su destino. Algo dentro de la muchacha pareció cambiar en lo que se sentaba junto al pelinegro, observando al oscuro cielo como si pudiera admirar las estrellas. "¿De qué hablas, caraculo?"
Nikolai:
Resopla en lo que termina de botar el humo entre sus labios, el tabaco siendo el placebo ideal para calmar sus ansias pero no así sus dudas. Ladeando el rostro para contemplar el perfil de su familiar, Mina se veía distraída pese a la calma que estaba intentaba contener en su andar. Nikolai nunca ha sido demasiado perceptivo con las personas, pero al menos los años junto a su prima si le han dado el mérito suficiente para verla menos enfocada, perdida, y para sus adentros. "No me vengas con esa mierda." Negando con la cabeza en un gesto cansado, no quiere ni siquiera seguirle el juego o dudar de su apreciación. "Llevas /días/ extraña." Iba a empezar a contar con los dedos de sus manos aun mientras sostenía el cigarrillo, pero desertó al verlo una perdida de tiempo, había quedado claro el punto de que esto no era reciente. "Deberías ser el alma de la fiesta en estos momentos, es /tu/ jodido cumpleaños y..." Y allí estaba ella; mirando al cielo, ignorando a los muchachos que se le habían acercado y callada.
Mina:
Iris azules permanecieron enfocados en el cielo, evitando a toda costa observar el tan conocido rostro de Nikolai mientras éste delataba su mala actuación. Aquello la hizo meditar en si alguien más habría descubierto su engaño, o si incluso habrían llegado a resolver el evidente rompecabezas. No se necesitaba ser un genio para averiguar lo que existía detrás de aquella sonrisa torcida. Comenzó a jugar con sus manos, distante, perdida en la tormenta que se habían convertido sus pensamientos. Y abrió la boca varias veces, lista para responder la inquisición con cualquier comentario, más se vio incapaz de pronunciar palabra alguna. ¿Cómo mentirle a la persona que la conocía mejor que nadie? ¿Cómo pretender que nada ocurre, cuando junto a él era tan transparente como el cristal? "Es mi jodido cumpleaños y así es como quiero pasarlo, ¿vale?" regresó un tanto a la defensiva, descendiendo sus ojos a las palmas propias, pero nunca al rostro de Nikolai. Eso no."Simplemente no tengo ánimos para follarme a media fiesta.
Nikolai:
Lo 'cabeza dura' viene de familia ciertamente. Mina lo era, logrando hacer que el cejo de Niko se frunciera cada vez mas ante sus negativas y sus comentarios a la defensiva, pero si su prima podía ser terca pues Walkzac tenía la misma mala costumbre, necios de cuna. "¡Eso es justamente lo que estoy diciendo!" Alza sus brazos casi exasperado, aún con el cilindro de tabaco entre uno de sus dedos, se consume poco a poco demostrando el tiempo que ha pasado en las vueltas y vueltas que se ha tornado la conversación. "Eso no es algo que /mi/ Mina diría." 'No si le está pasando algo...' Es lo que se calla pero queda implícito en sus palabras. Gruñe por lo bajo, nunca ha sido bueno en las conversaciones, no cuando se trata de profundidad, el se mueve en la superficialidad y los insultos. "¿Al menos me mirarías a la jodida cara?" Cuando las personas hacen eso; es porque están mintiendo, él también lo ha hecho. "... whatever, supongo que es tu jodido problema." Murmura de mala gana.
Mina:
Sus manos se convirtieron en puños, e hizo un esfuerzo sobrehumano por no derramar las lágrimas que de la nada comenzaron a acumularse en sus glóbulos oculares. Su Mina. /Su/ Mina. Si tan sólo supiera en todos los problemas que /su/ Mina se había metido, quizás no estuviera tan enfocado en descubrir lo que su silencio escondía. Pero así eran ellos, así funcionaban ; si uno no estaba bien, el otro movía mar y tierra con tal de traer una sonrisa a su ceñudo rostro. Cuando algo no estaba bien lo sabían con una simple mirada, como si existiera una conexión silenciosa cuando sus iris se encontraban. Por ese motivo no lo miraba. No se atrevía a derrumbarse tan pronto. "Estoy embarazada." soltó sin rodeos, fallando en su cometido a la vez que restregaba sus ojos con la manga del disfraz de Merlina Adams, como si aquello pudiera evitar que lloriqueara como una niña tonta.
Nikolai:
Olvida el cigarrillo, deja que se consuma hasta que siente el ardor del juego contra sus dedos y lo bota en un auto reflejo, una acción banal queda completamente olvidada cuando Nikolai no pierde detalle del ligero temblor que acaparó el menudo cuerpo de su familiar. Como si estuviera conteniéndose, el conoce la sensación abrumadora cuando los puños se aprietan y todo queda guardado en la garganta. Cuando vio esos pequeños detalles en Mina; supo que una tormenta se avecinaba. Pasó del miedo a la ansiedad, pero aquello no pudo siquiera prepararlo para las palabras que soltaron los labios de Mina. Irreal, se sentía jodidamente irreal, contuvo el aliento y se mantuvo en la estupefacción por un par de eternos segundos. Y a voz ronca y grave suelta un incontrolado: "ARE YOU FUCKIN' KIDDING ME?!" Dicho desde la incredulidad, un intento por pensar que esto era un mal chiste. El embarazo es común en este maldito barrio, pero nunca pensó que Mina sería una de esas chicas que lo abandonan todo por la maternidad ( ¡Ella era más inteligente que él! ¡Ella tenía un futuro! ) Y ahora... "Mierda." Dice por lo bajo, esta vez como un golpe al pecho, y la ira se volvió agridulce, amargo, en una mirada desolado. Pero se dio cuenta que no estaba ayudando. "Fuck." Maldijo, aún sin querer creerlo. Nikolai Walczak no abraza a la gente, no lo hace, no lo hace con nadie... excepto con Mina. Por eso no sabe cuando sus brazos se encerraron alrededor del delgado cuerpo de la muchacha. Para sostenerla a ella (y para sostenerse a si mismo aún desorientado).
Mina:
¿En qué momento había comenzado a temblar? ¿Desde cuándo tenía ese nudo en su garganta? ¿Por qué todo siempre se iba a la mierda a su alrededor? Se sentía tonta, inútil, vulnerable. Aquellas eran sensaciones de las que había huido toda su vida y las cuales finalmente habían logrado escabullirse debajo de su gruesa piel. Y una palma desciende hasta su aún indetectable vientre materno, tratando de proteger aquello que poco a poco derrumbaba el mundo tan perfectamente imperfecto en el que vivía. Merecía los gritos, los insultos, e incluso el desprecio que esperaba recibir por su parte. ¿Por qué no hacerlo? Le había fallado. Le había fallado a él y al resto de su familia. Siempre lo hacía. En ella habían depositado las esperanzas de que fuera la primera Walczak en tener una educación considerablemente buena ; falló. Luego el peso de tener que valerse de sí misma para sobrevivir ; falló. Ahora, tenía la carga de ser buena madre ; de seguro fallaría. ¿Cómo iba a prometerle un buen futuro a su futura prole cuando el propio se vislumbraba tan turbio? Escondidas detrás de las ahora manchadas mangas –obra del rímel barato que ahora manchaba su rostro– las lágrimas descendían por sus definidas facciones, creando dos pequeños ríos de soluciones salinas. “Lo siento, lo siento, lo siento…” susurró tras acomodar su rostro en el pecho masculino, aquél pequeño refugio que había escogido como propio y en el cual se refugiaba cuando todo salía mal. “Lo siento… Jamás quise decepcionarte…”
Nikolai:
Y él tampoco quiso gritarle. Era una mala costumbre, una terrible costumbre (ambos fueron niños que fueron criados con gritos y golpes, ellos sólo replican lo que les enseñaron). Y aún así; querían romper la cadena, la maldición de la familia pero parece inevitable. ¿Decepción? No. Pena, es quizás la palabra más adecuada. Él mismo tenía un nudo en la garganta, en lo que Mina lloraba Nikolai se contenía. La abraza aún más fuerte como si así pudiera protegerla del mundo (pero no pudo y no puede). "No digas esa mierda." Le advierte, a pesar de que no ha querido que suene tan abrupto. "No me decepcionaste." Le asegura y esta vez su voz suena menos rígida, baja el tono, es mas bien un consuelo. Espera a que ella se calme, el llanto vaya apagándose poco a poco y el desahogo de paso a la calma después de la calamidad. 'Madre', Mina sería madre. "No vas a estar sola, lo sabes ¿verdad?" Murmura convencido, no la iba a dejar en ese proceso. Niko podría ser un tipo descorazonado pero no con su prima. "Yo no te dejaré sola." No en este proceso, no en las cosas que vendran. "Y tampoco dejaré que el padre lo haga." Que es lo que pasaba, él era hombre; Walczak sabía lo fácil que podían huir (él también pensaría en huir...) Pero no este sujeto, el que le jodió la vida a su prima, quien no tiene rostro pero ya detesta por su mera existencia. "Yo me encargaré de que se haga cargo." No le importa si el sujeto quiere estar en una relación o no con su prima, pero SI se haría cargo del o la bebé.
Mina:
Los sollozos aumentaron su frecuencia y volumen con forme pasaban los minutos. Siempre se había considerado fuerte, no por nada se había atrevido a entrometerse en las fuertes golpizas que su tío materno proporcionaba a sus descendientes cuando se pasaban de la raya, o a abofetearle cuando intentaba sobrepasarse con su propia sobrina. En un mundo de hombres se había criado, y en un mundo de hombres vivía. Ahí no había lugar para el llanto, tampoco para la debilidad o sentimientos ajenos a la ira. Tenía que ser una coraza carente de éstos últimos si quería sobrevivir en la casa Walczak, y el hecho de estar llorando tan desconsoladamente la destrozaba aún más que la cruel realidad. ¿Qué si se odiaba? Joder, como jamás había odiado a nadie en sus veinte años de existencia. El tormento de la pelinegra pareció apaciguarse con el consuelo proporcionado por su familiar, como si sólo él fuera capaz de aliviar la carga sobre sus hombros y evitar que el mundo colapse sobre ella. Un dolor punzante atraviesa su corazón ante la mención del padre de la criatura, haciendo que se acurruque aún más en el abrazo fraternal. “No, no, Niko…” se mueve lejos del torso masculino, enderezándose en su lugar junto a él. Nuevamente llevó las mangas del negro vestido hacia sus ojos, para así limpiar todo rastro del negro rímel y unas cuantas lágrimas en el proceso. Odiaba que la viera así, tan vulnerable. “Está bien, déjalo, es mejor si desaparece.” Un sollozo. “Yo puedo hacerme cargo, sólo tengo que conseguir un empleo y… Todo estará bien.”
Nikolai:
¿El problema? Es que el pelinegro no iba a aceptar aquel 'No' como respuesta, aún si Mina le contempla con aquellos ojos empapados, la pintura corrida como una muestra del desastre y la resignación que tintan sus palabras. Nikolai frunce el cejo nuevamente, demostrando su desacuerdo con la decisión que había tomado su prima al respecto. "¡Pero eso no es justo!" ¿Había realmente justicia al sur de Chicago? No, pero eso no evita que el mayor deseara al menos tomar la justicia entre sus manos, y quizás con sus propios puños. "No, no, no le daremos la vida tan fácil a ese idiota." Porque eso es lo que estaba haciendo; desligarlo de responsabilidades. "No importa si él no quiere ser un padre ejemplar, pero al menos pasará el mínimo de dinero para que te pueda ayudar, ¡mierda! para..." Y es allí cuando el propio luchador siente su voz quebrarse un momento. Respira profundo, en este momento no había tiempo para derrumbarse, él tenía que ser un pilar para su familiar. "Para darle una vida que merece, no la mierda que nosotros vivimos." Porque hay que ser francos; aquel bebé nacerá en un mundo de mierda, en el peor barrio y seguramente no en la mejor familia, no iban a engañarse al respecto. Por eso su decisión está tomada haciendo oidos sordos a lo que Mina quería hacer. "¡Él se hará cargo! Por una puta vez en nuestras vidas tenemos que hacer algo bien, y eso significa hacer algo al respecto de todo esto." Y es aquí la pregunta más importante, porque el peleador conoce cada jodido sujeto que habita la zona, y todos deberían saber que pasaba cuando se metían con los Walczak. "Quien es." Exige.
Mina:
“¡No es para facilitarle la vida, Nikolai, es para facilitarme la mía!” exclamó decidida, terminando de limpiar bruscamente sus manchadas mejillas. Era como aplicar alcohol en una herida abierta ; había cierto alivio en el dolor, casi masoquista. Sabía que contaba con él, que a partir de aquél momento podía apostar que su bebé tendría una vida decente –no, no buena, /decente/–, pero no podía contener sus ganas de estampar su puño en el rostro contrario. “No quiero volver a verlo, ¿vale? Mientras más lejos esté de mí, mejor.” mintió, recibiendo una nueva puñalada con nada palabra pronunciada. Lo último que necesitaba –o quería– era que el verdadero padre se fuera, Eden era una de las mejores partes de su vida, pero quizás dejaría de insistir si plantaba la idea de que el progenitor era abusivo, una causa perdida. Después de todo, no sería el primero que dejaba un moretón en la suave epidermis de la pelinegra, y él lo sabía. Pero ella también era Walczak, sabía perfectamente lo terco que podían ser sus familiares cuando se lo proponían, en especial Nikolai. Y de nuevo, silencio fue todo lo que manó de los carmines femeninos. Iris glaciales se perdieron en algún punto de sus manos a la vez que bajaba el rostro, creando una negra cortina de enmarañados cabellos entre ellos.
Nikolai:
¿Debía respetar la decisión de Mina? Aquel sujeto, el culpable de su desdicha; parecía ser una persona nefasta, alguien que su prima nunca deseó tener la mala fortuna de volver a cruzar palabras. Traga en seco, la ira logrando que sus manos picaran y tuviera que cerrar sus puños para contener la violencia que quemaba como un incendio en su vientre, mandíbula apretada y respiración pesada. Nikolai tiene ganas de golpear cualquier objeto inanimado hasta el agotamiento, hasta que los gritos desgarraran su garganta y la rabia se haya consumido. Desearía tener al malnacido delante de él y molerlo a golpe. "Lo mataré" Dice sin pensarlo, no lo está haciendo, simplemente está murmurando desde el enojo y el instinto casi animal "Mataré al desgraciado si vuelve a acercarse a ti, o intenta hacerte algo a ti y al–" Al bebé, no lo pudo pronunciar, sonaba irreal, como un producto de la imaginación; aún no había rastros de su existencia más que las palabras de su prima y la mano de esta cada vez que se posaba en su estomago.









