Este año mi «Mochilu» cumple 20 pegado a mi espalda. Una espalda que ha soportado con su ayuda el peso de cientos de historias que trataré de resumir en estos meses que aún restan de 2016. Hoy, Día de Asturias, me veo en la obligación de recordar mis ascensiones al Naranco. Disfrutar del prerrománico asturiano, único en el mundo. Caminar acompañado del canto amistoso de los petirrojos. Avanzar envuelto en la tradicional neblina que tensa mi piel y me anima a acelerar el paso. Ensanchar los pulmones con cada bocanada de ese aire tan característico impregnado de eucalipto y que, a cierta hora del día, despierta el hambre al pasar cerca del Asador argentino. Llegar a la cima con las piernas aún temblorosas en parte por el esfuerzo, en parte por la emoción. Asomarme desde el Monumento al Sagrado Corazón un día claro. Ver Asturias en todo su esplendor. Tener mi amada ciudad, Oviedo, a los pies. Lugar de despedidas de mis seres más queridos. Algunos a los que no podré volver a sacar una sonrisa como la que le dedico ahora mismo al paisaje. También es mi reencuentro con los orígenes, con las raíces que me unen a este mundo aunque me sienta volar en esos momentos. Levanto la vista y diviso las cimas de El Aramo. La Cordillera Cantábrica extendiéndose hasta donde ya no alcanza mi miopía. Entonces me giro y casi puedo oler el mar cuando lo veo. Lo noto, chocando contra mi pecho. Dentro de mi corazón resuena el Cantábrico como al estrellarse contra sus negros acantilados. Allí, al fondo, en un destello azul donde Asturias se une con la inmensidad del cielo. En esos días, sólo cargo una botella de agua, un libro, un pequeño cuaderno y un puñado de sueños por cumplir. Me siento a leer a la sombra del Cristo, hasta que la humedad del entorno y mi sudor se fusionan. Entonces se presentan los tañidos de las campanas abrazados a las notas del himno, de nuestro himno. Ése que se suele profanar de borrachera en cualquier rincón del mundo, porque es internacional. Así comienzo el descenso, ebrio de asturianía y feliz por volver a sentirme parte del paraíso que un día de octubre me invitó a nacer y a convertirme en uno de sus guardianes. #PuxaAsturies #Asturias #mimochiluyyo













