La primera salida después de 2 meses encerrados, visitando la antigua capital de Fuerteventura.
Nunca me cansó de ir a este lugar es como si te transportadas al pasado, las pequeñas casa de piedra, las calles empedradas y las iglesias y edificios por los que el tiempo parece que el tiempo no pasa.
Sin duda un lugar tranquilo para romper los meses de encierro.






