ESTO ES PARA MI MARAVILLOSA aionyan te lo dejo por aquí, porque no recuerdo mi contraseña de Sisifo.... <3 espero que te guste :)
Todo fue muy repentino y desestructurado para el capricorniano. De un momento a otro la misión había terminado y Sisifo había tomado la determinación de ir a celebrarlo. Para El Cid aquello era prácticamente una tortura. Luego de 6 días, de un arduo plan de contingencia y de meticulosa preparación de la misión por parte de El Cid (aunque no era mas que un simple reconocimiento) había terminado. El sagitariano cumplía la tarea de evaluar al mas joven, quien hacia poco se había unido a las filas atenienses. Desde el primer instante, Sisifo se comporto amistoso y resuelto, incluso un poco jovial con su compañero. El de capricornio era todo seriedad. Sisifo supuso que aquella extrema corrección por parte del otro, se debía principalmente al hecho de que era la primera misión que compartían juntos, y además porque él era mayor, y el español dentro de todo un recién llegado. Pero allí estaban... en un bar, celebrando. El arquero tuvo que valerse de su status de antigüedad en la orden zodiacal para que el contrario finalmente accediera.
El bar era pequeño, ruidoso y algo oscuro. Las camareras iban y venían con agilidad entre la muchedumbre, derramando algo de cerveza de los jarrones que transportaban. El Cid había pedido agua, y la voluptuosa morena de prominente dentadura que había ido a servirlos se rió a carcajadas delante de él. Fue entonces cuando Sisifo indico que “era sólo una broma” y requirió dos jarras de cerveza mientras guiñaba un ojo a la mujer. El capricorniano puso su mente y mirada también en blanco, era como si no estuviese allí realmente. Sisifo no tardo en darse cuenta que en verdad no le gustaba aquel tipo de establecimiento; también denoto como las mujeres del sitio prestaban mucha atención en el joven... seguramente se lo disputaban creyéndolo un debutante, aquello le causo mucha gracia y comenzó a reírse por lo bajo. Era imposible intentar cualquier tipo de conversación, ante todo por el ruido que persistía en el bar, y desde luego porque el contrario no era lo que podría catalogarse como gran conversador. El sagitariano se lamento por no poder al menos dedicarle algunas palabras mas de elogio por la misión, aunque ni bien terminada la misiva lo había hecho, sin recibir demasiado entusiasmo por parte de El Cid.
Al momento de llegar las jarras Sisifo se apresuró a pagar por las mismas acto que desató un fruncimiento de ceño en el otro. “Vas a envejecer más rápido” dijo el arquero casi a los gritos y alzo un poco su jarra en ademán de brindis. El otro hizo lo propio por cortesía y apenas mojo sus labios con el alcohol. El sagitariano degusto casi la mitad de la jarra de un solo sorbo. En el santuario Hasgard apenas si lo dejaba tomar una copa de su buen vino. Además era conocido por todos que Sisifo era un terrible bebedor... bueno por todos excepto por El Cid, se podría decir que para él era una ventaja estar con el nuevo.
Sisifo comenzó a tamborilear los dedos de su diestra sobre la mesa, mientras la zurza aún sostenía la jarra. El ambiente era sórdido, bullicioso, desagradable en risotadas, mujerzuelas y ebrios. Tal vez aquel lugar no había sido una buena decisión después de todo, aún así no dejo que aquello lo desanimara y le dedico algunas sonrisas amistosas al mas joven. Por su parte, el capricorniano apenas se detuvo en los ademanes del otro, prácticamente no le prestaba atención al contrario; El Cid observaba a su alrededor con su mirada estoica y su cuerpo perfectamente tensionado, era como si esperara que algo ocurriese de un momento a otro. El arquero terminó su jarra de cerveza, alzó un poco su cabeza buscando a la muchacha que los había atendido previamente, pero no tuvo éxito, suspiro profundamente y miro al otro directamente a los ojos. “Ya es tarde” comento, el capricorniano se abalanzo levemente en dirección del otro debido a que notaba que los labios del contrario se movían. Sisifo volvió a repetir su comentario esta vez en un tono mas fuerte. El Cid asintió con la cabeza y se incorporó, no podía negar que aquellas palabras lo aliviaban gratamente, deseaba irse de aquel lugar desde el momento que había llegado. Sisifo sonrió de lado y cuando se incorporo noto que el otro no había terminado su cerveza, por lo cual tomo la jarra y se la bebió de un sorbo. Mientras el sagitariano terminaba de degustar las últimas gotas un par de muchachas se acercaron a ellos, la mas joven hablaba cercana al oído del capricorniano, éste hacia como si la joven no existiese y sencillamente la ignoraba. “Él viene conmigo” dijo Sisifo mientras tomaba al custodio de Capricornio por el brazo y se hacia paso entre la gentuza camino a la salida. No tardaron mucho en salir del bar y luego de unos cuantos metros, Sisifo noto que aun mantenía sujeto del brazo al contrario, dejo el agarre que lo unía al otro y soltó una risa de lo mas alegre. “No iba a permitir que esas mujeres me robasen tu compañía” dijo en tono cómplice y le guiño un ojo. El Cid se mantuvo en silencio, sentía un poco de frío y notaba que el sagitariano estaba algo risueño, pero no acoto palabra alguna, incluso cuando llegaron al hotel (en donde habían dejado sus armaduras y las pocas pertenencias que llevaban). Dejo que el mayor escogiese en que cama dormiría, y se limitó a asentir con la cabeza cuando el contrario le indico que debían de marcharse temprano, pero no tan temprano. “¿Alguna vez obtendré una negativa de tu parte?” consulto curioso Sisifo mientras se retiraba la camisa. El Cid aclaro levemente su garganta antes de contestar: “no hay motivo alguno por el momento por el cual deba contrariarlo”... en cuanto termino de decir aquello, Sisifo chisto e hizo una mueca de molestia “¿En verdad debo repetirlo?... deja de tratarme de usted! No soy un anciano apenas si te llevo dos o tres años”. Sisifo no sabía bien cuantos años tenía el otro, pero definitivamente no era mucho mas joven que él. El Cid se disculpo una vez mas... porque ciertamente no era la primera vez que el otro le indicaba aquello. “Debí dejar que las muchachas te secuestraran”comento en tono de burla (tono que no fue percibido por el otro) y se rió nuevamente. “Esas jóvenes no eran de mi agrado”... murmuro el capricorniano y debió un poco la mirada pues el contrario ya se había retirado las botas y todo parecía indicar que haría lo mismo con sus pantalones. En días anteriores habían conseguido habitaciones separadas y contiguas, esta vez no habían tenido tanta suerte y debían compartir, al menos cada uno tenia su propia cama, lo cual era de suma importancia para el mas joven.
“Ya lo sé... solo bromeaba contigo, vamos relájate... la misión termino... además yo sabia que deseabas volver conmigo al hotel” su tono era nuevamente burlón pero parecía que el capricorniano no lograba captarlo y aquello comenzaba a divertirlo. Siempre se ponía chistoso cuando bebía y esta vez lo había hecho por dos, pues el otro literalmente había dejado entero su jarro. “Seguramente la chicas te hubieran sacado alguna sonrisa, unos cuantos besos y mucho dinero” dijo las últimas palabras riendo y se acercó al contrario jovialmente. “Oye, no te molestes conmigo... no es mi culpa que seas atractivo”. El capricorniano se aclaro con mas énfasis la garganta y negó con la cabeza. Negaba porque no le parecía necesario estar sonriendo por todo, además el no daba besos y mucho menos hubiera invertido dinero en mujeres, y sobre todo porque le molestaba un poco aquello de atractivo. “¿Ahora vas a decirme que nunca te has ido de un bar con una mujer... o no ya sé, nunca antes habías ido a un bar?” inquirió Sisifo quedando cercano a El Cid quien asintió a ambas conjeturas. “¿Nunca... realmente nunca?”... alzaba sus cejas algo incrédulo ante la silenciosa afirmación del joven. “Pero si has estado con alguna muchacha... vamos camarada, las doncellas se vuelven locas cuando hay un nuevo Santo, y se empujan entres ellas para colmarlos de besos” mientras que el sagitariano decía aquello recordaba lo patético que le parecían aquellas reiteradas escenas, recordó como él debió literalmente fugarse para evitar aquel suceso. El Cid seguía negando con la cabeza, realmente era un hombre de pocas palabras. “Bah... no te preocupes, no te pierdes nada.. supongo... aun así hay algunas jóvenes que si merecen algo de tiempo... supongo que ya las encontraremos” comento dando a entender que él tampoco estaba con doncellas. “Una vez conocí a una muchacha agradable, pero su familia se mudo a otra zona de Grecia... además mi mayor interés ha sido y siempre sera servir y cuidar a Athena” sentenció Sisifo a lo cual El Cid asintió. “Al menos llegué a besarla una vez” murmuro el octavo custodio en referencia a la muchacha que había mencionado. “Yo nunca he besado a nadie” comento El Cid, como para decir algo y dar por finalizada la palabrería, deseaba poder meterse en la cama y descansar. “¿¡En verdad!?” pregunto Sisifo en un tono algo alto que denotaba su sorpresa y luego se rió. “Ahora comprendo por que no te fuiste con la muchacha... no es porque no fuera atractiva! ¿Dime te reservas para el verdadero amor, eres célibe o solo te avergonzaste porque era una prostituta?”. El Cid paso saliva y abrió los ojos mientras que escucha al otro, debía admitir que todo el asunto lo incomodaba demasiado. Opto por mantener el silencio y comenzó a quitarse la camisa. Sisifo se acerco hasta él y confiadamente lo rodeo por la cintura con su diestra acercándolo hacia él, era notable para cualquiera que conociera al sagitariano que estaba mucho mas bebido de lo que el otro pudiera suponer. “No te preocupes, no dejare que continúes en este mundo sin haber besado” murmuro y sonrió suavemente. El Cid sintió como un sofocante calor lo invadía repentinamente y sus mejillas se cargaron levemente de un tono rosado, aun así, mantuvo la compostura y en su rostro no se denoto ningún indicio de nerviosismo. “Lo primero que debes hacer es acorralar a tu presa” indico el sagitariano mientras obligaba al otro a retroceder hasta que la espalda del custodio de la novena casa termino contra la fría pared. “Luego y no menos importante, debes de acercarte lentamente hasta sus labios, mientras una de tus manos sujeta la cadera la otra debe de hacer lo mismo con la mejilla de tu víctima.”Sisifo iba haciendo en el otro todo aquello que le murmuraba de forma burlona. Por supuesto que el sagitariano no tenía planeado continuar con aquello y besar al joven de Capricornio. Sólo buscaba divertirse un poco y sabía que tal ves aquello le propinara algún empujón. Pero al tener al otro tan cerca se tentó con sus labios. Definitivamente Sisifo no gustaba de hombres. Y no se había fijado en que El Cid era realmente atractivo hasta tenerlo así, frente a frente y tan cercano. “Después debe de entreabrir la boca del otro, poniendo tu pulgar en su mentón... y luego...” continuaba demostrando con sus acciones sus palabras, Sisifo dijo aquello último y nada mas... no dijo y debes besar... no dijo mas nada, simplemente lo beso con suavidad, había relamido levemente su labio inferior antes de tocar los ajenos. Le dio un beso suave, prolongado y profundo. Ciertamente sus labios se despejaron milímetros y volvieron a unirse nuevamente, no era un solo beso técnicamente hablando era una sucesión de besos, suaves y cortos. El Cid no puso ninguna resistencia, a decir verdad no esperaba a que el otro realmente lo besara. Su falta de resistencia no fue por cortesía sino porque segundos antes de que el otro pronunciara su ultima palabra, en el instante exacto en el cual lo había tomado del mentón para separar sus labios, sintió un escalofrío por su espalda y un cosquilleo en su vientre. Su cuerpo que solía estar continuamente rígido se relajo ante la presencia de Sisifo y perdió cualquier tipo de dominio sobre sí mismo. Dejo que Sisifo lo besara, porque deseaba que así fuese.
“Supongo que eso es todo” indico el sagitariano al momento que se apartaba del otro y le sonrió cálidamente. Luego se metió en la cama y se acostó de lado dándole la espalda al capricorniano. El Cid hizo lo propio, y ni siquiera dijo buenas noches. Se mordió el labio inferior y después se llevo las puntas de su dedos a la boca, haciendo algo de presión como queriendo recuperar aquel beso; se durmió con una casi imperceptible sonrisa en su rostro, durante los años siguientes jamás olvidaría aquella primera sensación que experimento al ser besado por Sisifo. Para el sagitariano sería un recuerdo algo diferente. Nunca se atrevió a preguntarle al contrario si aquello había realmente ocurrido, para él era algo confuso, como un sueño, a pesar de que la relación entre ellos escalo y se hizo notoriamente estrecha, no se consulto sobre el beso que suponía que el había dado. Al día siguiente Sisifo se despertó con un terrible dolor de cabeza, y no hizo mención sobre lo ocurrido, se alegro de que el capricorniano preparara café, y desde ese momento se hizo casi un adicto a la infusión que solo El Cid podría preparar de esa manera maravillosa.