Ruego por los dioses quienes marcan mi inocencia, ellos necesitan más sabiduría de la que profeso yo, pues estúpido soy y lo ultimo que quiero es la muerte, pero aún peor, ellos me pueden condenar a vivir eternamente.
Nabuplata

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Ruego por los dioses quienes marcan mi inocencia, ellos necesitan más sabiduría de la que profeso yo, pues estúpido soy y lo ultimo que quiero es la muerte, pero aún peor, ellos me pueden condenar a vivir eternamente.
Nabuplata
Canto del Caballero y la Reina
En los antiguos muros del reino sagrado, un caballero osó desafiar su destino, y con cartas ardientes, escritas al alba, conquistó el corazón de la reina divina.
Cada encuentro furtivo era rito solemne, cada detalle un talismán de amor eterno. Más al caer el ocaso, volvía a su puesto, obediente al deber, aunque ella lo ansiaba.
Llegó la elección de los guardias valientes, y el joven declaró con voz de acero: “Dos años me apartan, mas volveré a tu lado, como rayo de sol que abraza la aurora.” La reina aceptó, y la promesa se hizo leyenda.
El pueblo se tornó en reloj de arena, cada grano caído, una carta invisible, cada ocaso distante, un suspiro compartido. La reina contaba las lunas, como flor que pierde sus pétalos, y sus oraciones al dios del cielo se volvían cánticos de aves. Cada día era el mismo ritual.
Antes de la luna veinticuatro, ante el altar brilló la promesa: no se desvaneció, se fortaleció con el tiempo, como hierro templado en fuego divino.
Y bajo la guardia eterna de las estrellas, la reina murmuraba con voz solemne: “Volverás, como vuelve la aurora, y mi corazón será tu guardia, hasta que el tiempo cumpla su promesa.”
Entonces, cuando el ciclo se cumplió, y las lunas contadas se hicieron eternidad, el joven caballero regresó al reino. Sus pasos resonaron como trueno en la plaza, sus ojos ardieron como fuego en la noche, y al ver a la reina, la promesa se convirtió en victoria.
Ella lo recibió con brazos abiertos, como quien recibe al sol tras la larga tormenta. El juramento cumplido se volvió canto eterno, y desde aquel día, los bardos narraron su historia: la del caballero que partió, la de la reina que esperó, y la del amor que venció al tiempo.
Hablo de tí
Palabras a mi padre, que cumple 50 años este 2022
No estoy seguro de que yo exista, en realidad. Soy todos los autores que he leído, toda la gente que he conocido, todas las mujeres que he amado. Todas las ciudades que he visitado, todos mis antepasados.
Jorge Luis Borges
Los días 4 de octubre hay muchas efemérides interesantes que mencionar: El 1917 nace Violeta Parra, por ejemplo, y en el año 57' la URSS pone en órbita el Sputnik 1 dando inicio a la carrera espacial durante la guerra fría, para luego el mismo día pero en el 59' poner en órbita la primera sonda Lunar. Paradójicamente, el 4 de octubre del 90' llegan a un acuerdo con EEUU para el desarme de armas no-nucleares.
Sin embargo, hay un evento que destaca por sobre todos los antes mencionados y es que el 4 de octubre del año 72, el día de san Francisco de Asís, patrono de los animales, naciste tú.
Como esto es sobre tí, hablaré de tí.
Hablar de tí es tan fácil como complicado, porque si bien hay mucho que decir y muchas historias que relatar suelo sentir que no hay palabras que te hagan justicia.
Hablo tanto de tí cada día que la mayoría de mis amigos al otro lado de la cordillera tienen ansias de conocer aquél personaje que es tan compañero como guía y referente en esta mezcla de poema épico y comedia dramática que ha resultado ser mi vida. Lo hago tanto y tan seguido que me causa desasosiego no tenerte cerca para poder añadir más versos a la epopeya.
Es relativamente sencillo usar como alegoría la mitología griega para referirse a una persona; me transformo en un narrador que se guía de un solo hilo argumental con base a lo dictado por el oráculo: la tragedia y el posterior y merecido éxito de los héroes. Pero hablar de tí requiere mucha más profundidad lírica y retórica: eres un códice que abarca ciencia, política, economía, religión, arte, narrativa y un millón de etcéteras. Un manuscrito enorme, pesado y complicado que se merece tiempo y dedicación para aprender de él.
Hablo de tí porque te he visto y leído mucho. Te he visto reír y triunfar, aprendiendo mucho sobre qué es la inteligencia, el hedonismo y el éxito. Pero aprendí aún más cuando te vi ser vulnerable y fallar, porque comprendí que la vida está hecha de levantarse y aprender de las derrotas.
Hablo mucho de ti conmigo misma, incluso inconscientemente.
Esto es porque estás en todas partes: en la copa de vino que catamos con Simone en nuestras charlas íntimas, en el escarabajo rinoceronte que se me cruza por el parque y en las discusiones políticas con personas interesantes. Estás en cada palabra nueva en que leo en una novela y en cada palabra grandilocuente que se me escapa cuando hablo. Estás en mi mente durante cada clase de anatomía que me parezca interesante y en cada comida que me parezca demasiado sazonada, que me trae recuerdos de tus logradisimas incursiones como chef especialista en cancato. Estás cada vez que me miro en el espejo y veo lo Lamarckiana que fue la evolución.
Hablo de tí porque eres grande (y no solo porque ocupas una cantidad considerable de espacio) sino porque no hay lugar en el que te muevas en el que no te hagas notar, en el que no se sienta tu presencia, en el que no se inserten tus formas y tus ideas.
Finalmente, hablo de tí cada vez que hablo de mí, porque mucho de lo que me enorgullece de mi misma lo he aprendido de tí.
“El Cantar de las huestes de Ígor”: EL EPISTROFO RUSA Y LA FILOSOFÍA DEL BARDO
Dmitry Kozhemyakin
Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera
Informe del seminario "La Rusia ideal, normal, infernal"
"El cantar de las huestes de Igor, de Igor, hijo de Svyatoslavov, nieto de Oleg" es un monumento único de la literatura rusa antigua, escrita en el siglo XII, solo unas pocas generaciones después del bautismo de Rusia. Según la mayoría de los investigadores, el desconocido autor puede considerarse como un miembro del séquito aristocrático.
El texto fue descubierto por el conde Alexei Musin-Pushkin a fines de la década de 1870, pero se encuentran referencias al Cantar en varias obras escritas en los libros rusos antiguos, por ejemplo, en la Zadonshchina. Las imágenes del Cantar tienen paralelos obvios con las epopeyas populares, con sus personajes, por ejemplo, el libro Vseslav Polotsky y la épica Volkh Vseslavich. A fines del siglo XIX, cuando el Cantar se hizo conocido para el público general, tuvo un tremendo impacto en la cultura secular. Muchos artistas dedicaron obras a este texto. Escribieron poesía, compusieron música, representaciones teatrales y mucho más. Una muestra de su influencia es notable en la cultura moderna, por lo que el estudio del Cantar es tan significativo.
La singularidad del Cantar consiste, en primer lugar, en dos aspectos. El primer aspecto es el carácter no eclesiástico de la obra, pero el segundo, posiblemente derivado del primero, es la abundancia de imágenes y símbolos paganos. Ante nosotros hay una síntesis peculiar de elementos paganos y cristianos, que es un ejemplo de una tradición cultural militar, turaniana y androcrática.
La misma comunidad cultural que se esparció por la Gran Estepa por medio de las migraciones de las tribus indoeuropeas y, que se mezcló con los pueblos sedentarios que rodeaban la Estepa, lo cual creó las grandes civilizaciones del mundo antiguo: los hindúes, los iraníes, la helénica. Sus huellas se pueden ver, por tanto, en el Cantar, en aquellos ideales por los cuales luchan los príncipes, como la gloria del pasado, que cantan el profético Boyan y el autor anónimo. A este respecto, es posible considerar en la obra una serie de símbolos y correlacionarlos con otros símbolos del mismo Logos apolíneo, en particular con el platonismo griego.
Vale la pena comenzar con el profético Bardo. En el Cantar, este es un personaje especial. Es el "cantante de los viejos tiempos", capaz de viajar hacia lo alto asociado con imágenes del cielo, del árbol. Existe la tradición de considerar al Bardo como un representante de la tercera función, del pueblo, del campesinado, sobre la referencia de una indicación de su parentesco con Veles, huellas de una devoción que encontramos entre el campesinado eslavo.
Sin embargo, para una cosmovisión estrictamente apolínea, la imagen de Veles podría interpretarse, no equipararse con el dios de las bendiciones ctónicas. En este caso, el Bardo puede ser considerado como un representante de la primera función, del sacerdocio, y también puede ser percibido como un prototipo del filósofo platónico que asciende verticalmente para ver y transmitir la guerra en su más alta dimensión ideológica. Él también, al elevarse, da a conocer a los príncipes la Gloria.
La gloria en el texto es un concepto especial. Está relacionado principalmente con la dignidad principesca, ya que en la guerra son los príncipes quienes obtienen la gloria, los guerreros soldados solo reciben el honor.
El segundo paralelo importante entre el Cantar y el platonismo se puede ver en el paradigma de la lucha. En la contienda, el autor ve el descenso de Rusia de lo Uno a los Muchos, de la "Rusia Troyana" a la "Rus de los agravios". La Rusia Troyana puede entenderse como un arquetipo de Rusia, como su proximidad a su fuente solar celestial. Los príncipes de esta Rusia son mucho más consistentes con el paradigma ideal del príncipe. Están unidos, llenos de voluntad, viven por la adquisición de la Gloria, del Ser-para-la-Muerte.
Además, todo el atractivo del trabajo está relacionado con la necesidad de regresar, con Epístrofo, después de pasar el último límite de la dispersión, encarnado en el fracaso de la campaña de Igor, es necesario regresar allí, a los Tiempos Troyanos.
La diferencia entre Vladimir el Bautizado en el texto del Cantar y su contraparte épica también es significativa. Aquí no es un "motor inmóvil" de Rusia, pasando su tiempo en fiestas y banquetes, sino un poderoso señor que las montañas no pueden contener. A lo largo de la obra, uno puede ver cuán pocos pensamientos principescos son dedicados a lo que generalmente consideramos una parte importante de la actividad estatal. No guarda ni distribuye bienes, no defiende su patria, sino que emprende guerras, pasa sus vidas en campañas para hacer que su nombre sea inmortal por los siglos. Esta es la diferencia entre el Logos del Estado autónomo y el Logos de las personas. El Estado del Cantar es un Estado celestial de guerreros, principalmente pensando en la Eternidad, en segundo lugar en el honor y en los intereses económicos y egoístas no se piensa en absoluto.
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