Pienso que el arte es siempre social, no existe el arte no social, sobre todo si entendemos el arte como una práctica de interacción y de comunicación. Estoy especialmente preocupado por las cuestiones sociales y políticas que lo plantean como un tema de trabajo. Desafortunadamente el concepto de espacio público actual creo que ha dejado de ser público, ha perdido la cualidad de ser un espacio para lo común y se ha convertido en un espacio regido por la autoridad, un espacio mercantil, regularizado. Ha devenido incluso en un espacio policial, un espacio vigilado y controlado. Barcelona es un buen ejemplo de ese cambio, es fácil de constatar con la creación del modelo “Barcelona” , las ordenanzas cívicas, el Plà Paral·lel… El arte tiene una ambigüedad que lo enriquece y transforma, y una autonomía que otras disciplinas no tienen, por ejemplo, la gran mayoría de los medios de comunicación dependen de unos intereses (especialmente económicos) que el arte, en ese caso no debería de tener, sin entrar en discursos de mercado.
Miquel Garcia, 2015
Fragment #60













