Tracé tu sombra sobre mi piel, como un pecado que no podía confesar. Cada silencio me arrastraba hacia ti, cada caricia me dejaba sin respirar.
Soy un fantasma con una corona de espinas, sangrando suavemente en la oscuridad. Tú eras fuego sin forma y aun así marcaste cada parte de mí. Te vi escaparte entre mis manos, como un sueño imposible de retener.
Cada palabra que nunca dije convirtió tu calor en frío, construí un hogar dentro de tus ojos, pero ardió antes del amanecer.
Ahora solo me quedan canciones de cuna de un amor que ya se fue. Bailábamos sobre una cuerda floja, demasiado cerca del fuego.
Ahora la música apenas suena, solo queda el eco de nuestros días. Bailo solo bajo la luz que se desvanece, girando en círculos durante la noche. Cada paso es tu despedida, cada respiro una canción de cuna.
Permanezco inmóvil, pero sigo girando, como tu fantasma bajo mi piel, cada latido aún pronuncia tu nombre pero el ritmo ya no es el mismo.
Fuimos oro, fuimos llama y ahora apenas somos un nombre lejano. Aun te escucho en la lluvia, los silencios que existen entre las cosas, como una mancha interminable sobre el tejido de mis sueños.
Te dejé ir mil veces, pero sigues viviendo en mis huesos.
Los amores, como los fantasmas, siguen escribiendo sus líneas incluso cuando ya se han ido.
Todavía te veo en el azul, en ese cielo que se niega a perdonar. Todos los colores terminan llevándome a ti y a la vida que intento vivir.
Intenté enterrar lo que fuimos bajo noches que ya no recuerdo, pero tu voz vuelve a despertar cada vez que comienzo a caer.
Bailábamos sobre una cuerda floja, con el corazón demasiado cerca del fuego, ahora el silencio corta tan profundo como las promesas que aún conservamos.
Bailo solo bajo la luz que se desvanece, girando en círculos durante la noche, cada paso es nuestra despedida, cada respiro me mantiene vivo.
Permanezco inmóvil, pero siento el giro, como tu fantasma, cada latido aún pronuncia tu nombre, pero el ritmo ya no es el mismo.
Si extendiera la mano hacia la oscuridad, ¿te encontraría donde estás?
Si siguiera cada cicatriz, ¿me conducirían de regreso a nosotros?
Y aun así vuelvo a arder por ti, incluso sabiendo lo que debería hacer, permanezco solo con tu recuerdo y con cada ciclo perdido y roto.
En cada conversación, de algún modo vuelves a mí, permanezco inmóvil, chocando una y otra vez contra tu memoria dentro de mí.
Incluso ausente, me atraes hacia ti como un amor que no puedo soltar, así que bailo donde tú ya no estás, fingiendo todavía que te importa.
En la oscuridad aún te siento, como una sombra que alguna vez conocí....