"Aún estás aquí" (GOTH - 2/?)
2.-<<Ruegos de fe>> En muchísimo tiempo no había dormido tan bien como esa noche, su ánimo estaba menos decaído y la razón era algo simple, no recordaba nada de sus sueños. Para el moreno era un descanso bien merecido, en realidad odiaba despertar con sus ojos húmedos del llanto y ese revoltijo en su estómago, queriendo vomitar de la pura pena y depresión, solo al tener pegado a sus parpados la imagen de Julian. Diariamente le aprendió a tomar el gusto al tormento que le ofrecían sus fantasmas del pasado, porque prefería mil veces esos malestares a tener el torso perforado y vacío por no verlo a él cada noche. Pero esa mañana había sido diferente, no se sentía vacío, olvidado, no siquiera deprimido, sentía una pequeña esperanza emanar de su vientre hasta su garganta y acurrucarse ahí, una sensación tan extraña, común cuando estás sinceramente animado, pero Nicolás ya se había olvidado de este sentimiento.
Hizo lo que todos los días hace un chico de universidad "normal" al despertarse, vestirse, desayunar, tal vez una ducha rápida y derechito a la U, con su mochila cargada a los hombros y -para ser la excepción- ese condenado libro de medicina, que bien podría superar el peso que traía dentro de esta. Jamás lo dejaba lejos de él ni por un "se me quedó" y despegarlo de su vida. Todos los días era igual, llegaba leyendo libros de medicina y ya nadie se detenía a preguntarle el porqué, era tan rutinario que llegaban a pasarlo por alto sin que les importara más de medio segundo, como la caída de las hojas o el anaranjado color que tiñe el cielo antes de caer la noche, ya nadie le da importancia. Divisó a su amigo Edgar a lo lejos junto a su tierno y bajito novio, eso lo alerta a guardar en tiempo record el libro sobre sus brazos, sinceramente su humor era más fuerte y entusiasmado como para querer lidiar con una reprimenda del chico alto que cada vez que lo ve leyendo al llegar lo molesta con sus regaños, él era el único que sabía por qué hacía ese gasto de energía mental y como se ha dicho antes, quizás solo piensa que es un capricho.
-wena Edgar-(lo asustó, se notó rápido por el delicado saltito que pegó)
-hola-(formuló desde sus cuerdas vocales en medio de una especie de trance, en el cuál solo podía mirar a Nicolás con las pupilas amenguadas, contraídas por un deje de angustia, una mezcla de sentimientos entre la tristeza y la comprensión, y probablemente alegre por la sonrisa que sostenía el moreno bajo su nariz)-¿por qué tan chispeante weón?
-¿y por qué no dejai de mirarme así y te fijai en el Yelo que me va a agarrar a chuchás de lo celoso que está?
-¿qué?-(volteó a ver pero Manuel ya se había alejado unos tantos metros, rechinando los dientes y murmurando un par de garabatos que no alcanzaba a oír)-¡no, Manu weón, n-no te enojí po !
Ya ni podía aguantar la risa que le provocaba ver como Edgar corría detrás del más bajito mientras este evitaba sus excusas desesperadas con un puchero adorable. Ciertamente esa escena no pudo pasarla por alto, sus recuerdos lo seguían persiguiendo aun si trataba de no recordar...
/-/-/-/Flash Back/-/-/-/
-Nico-(suspiró una vez, y otra, y las que fueron necesarias pero su novio no respondía, solo caminaba delante de sus zapatos con la cabeza mirando al piso y golpeándolo de sobre manera con los pies)-¡NICO!
-¿QUE WEÁ QUERÍ?-(reventó en un grito que estuvo reprimiendo hace varios minutos y dio media vuelta frente al chico de mayor edad)
-por la conchetumare Nico culiao...no te enojí po...
-bueno, ¿y que querí que haga?, si te poni a jotearte a esas maracas en frente de mí weón
-no me estaba joteando a nadie...sabes que mi único amor será siempre mi querido Nicolás~(acarició las mejillas del otro, un roce que quemaba al moreno, pero eran quemaduras tan deliciosas que tenía miedo de volverse adicto al dolor que le proponía Julian)
-¿aunque me muera?-(hizo un puchero, con eso ya se convencía de que había perdido, lo amaba mucho)
-(lo abraza con extrema calidez y busca sus labios rojos, suaves para su perfecto gusto)-aunque YO me muera~
/-/-/-/Fin Flash Back/-/-/-/
Agitó su cabeza de un lado a otro, como si así su mente drenara sus desgarradores pensamientos. No, no quería deprimirse pero era absurdo, si se trataba de Julian, el dolor que le provocaban esos días radiantes cuando aún estaba vivo, el punzante recuerdo de saber que pudo ser feliz era como clavarle en el cuerpo fierros de acero, los pies le pesaban al caminar y sentía que un paso le hacía doler el corazón, ¿pero qué?, ya estaba acostumbrado. Caminó hacia su clase, mirando hacia el suelo que al parecer le era mucho más interesante que todos esos weones andando por ahí, desde que recuerda ha sido ese tipo de persona, que no le importa nada, de no fijarse en lo que lo rodea simplemente por no estar interesado. Y aun así, no supo lo que pensar o sentir cuando decidió encumbrar su mirada al frente, metros a lo lejos, al interior de la universidad, la silueta del chico que conoció hace menos de un par de días. Su cuerpo no reaccionó, no de inmediato, la verdad no sabía si aferrarse a esto como una bendición o tomarlo como un acoso de su vida antigua, ¿por qué el universo estaba tan dispuestos a hacerle esta clase de bromas?, es que con solo mirarlo le producía un sentimiento de contradicción. Por un lado le gustaba saber que estaba ahí, necesitaba acercársele porque sentía que no eran simples "extraños" el uno con el otro, un impulso que la verdad no llegaba a comprender, y por el otro lado bastaba con solo mirarlo para que su fantasma apareciera nuevamente en su cabeza a devorarlo de a poco, a volverlo melancólico. Quizás solo quería conocerlo porque aquella vez en la que sus destinos chocaron sintió a Julian como si estuviera ahí otra vez, tal vez solo quería volver a sentirlo cerca, ¿por qué le sucedía esto con el chico de barba?, y es que tampoco quería pensar en todo esto como una forma de aprovecharse. Pero de igual manera no sacaba nada parado en la entrada de la U observándolo de lejos, quería hablar con él, tenía que hablar con él.
-J-Jaime...-(habla en un soplido de aire, un sonido insignificante que escapa agonizante de sus labios)-¡JAIME!
Grita con su mejor porción de valor, el tope de lo que sus pulmones se atrevían a gritar un día martes por la madrugada a un casi total desconocido. Vuelve a intentarlo con más osadía pero el contrario no lo escucha, ya está muy lejos de su alcance como para recibir las ondas sonoras de su emoción, no le queda de otra. Aunque hubiera tratado de seguirlo -y lo intentó- ya lo había perdido de vista, y lo peor es que ya era hora de entrar a clases, <<puta la weá>> se repetía con fastidio y cansancio mientras tomaba entre sus menos su cabeza, aparte de lo que acababa de pasar solo le faltaba el dolor de cabeza matutino. <<Ánimo culiao a la mierda>>. Fácil hubiera pasado desapercibido como un día común y corriente para todos excepto el moreno, que entre clase y clase se distraía mirando a una persona en particular. Jaime de seguro era nuevo dentro de la universidad porque nunca antes lo había visto, le parecía en sí gracioso el hecho de topárselo una vez y luego verlo hasta en su carrera, a solo metros de du devastada existencia, <<¿qué sucede? ¿no queríai hablarle, Nico culiao?>> se repetía, no como un regaño -o en cierto sentido, si- sino como una manera de alentarse, de lo que si estaba seguro en esos momentos es que le faltaba valor, ya no se sentía tan entusiasmado de hablar con aquel otro chico.
-Nico, weón-(sintió su cuerpo tambalearse en el asiento, cuando pudo volver de du ensimismamiento notó quién lo llamaba de repente, moviendo con cierta gracia su mano delante de sus pupilas desorientadas)-por la chucha Nico, por fin me pescai-(sonrió enormemente, con el toque de ternura que siempre mostraba a todos)
-¿que queri weón?-(esbozó una sonrisa nerviosa, como un completo enamorado que no reacciona de buenas a primeras, pero esa sonrisa no era para el muchacho ruliento que tenía sobre su altura, sino para sí mismo, por sus sobre-apresurados pensamientos, ya que la pregunta en su mente y la indirecta petición del que ya no estaba a su lado en cuerpo aún existía, aun flotaba) <<¿Estará bien dejar todo lo que alguna vez amé?>>
-vamos a comer, ¿o no teni hambre?
Pensó en contestar que no, queriendo perderse aún más dentro de sí, pero al instante sintió un estruendo provenir de su estómago, y de paso esa sensación de estrechez en el mismo al oír la palabra "comer" , como si su propio cuerpo lo controlara sobre sus decisiones. <<Ya weón, vamos>> carcajeó Edgar en modo de burla, lo había escuchado claramente, seguro no ingería alimento alguno en horas, así que se dio la libertad de tomarlo de la muñeca y llevarlo a rastras a la cafetería. Más que solo comer, el ambiente lo cambiaba todo a una típica junta de buenos amigos, como si el solo hecho fe sentarse juntos por un rato fuera de las clases los desligara del estrés diario. Oscar con su apetito de siempre y su infaltable pito que escondía entre los bolsillos de su chaqueta abrigadora, se sentía algo anonadado por la enorme sonrisa de Nicolás y su buen humor, e inconscientemente curvó sus labios en buena muestra de aprecio. En el fondo todos le tenían mucho cariño al moreno y lo apoyaban, que no lo demostraran era algo a parte, siendo hombres no se sentían cómodos hablando de cuanto cariño se tenían, ninguno de ellos, sin embargo procuraban estar siempre disponibles para el Nico aun siendo que Julian murió hace ya tiempo. Pero no se trata de comprender, se trata de expresar.
-¿y tú que andai tan feliz?-(balbució entre sus labios y el pan dulce que había comenzado a morder)
-si se enamoró el weón po, de un desconocido-(bufó Edgar. Más que de broma lo dijo con irritación, como si en el fondo estuviera sumamente molesto, como si lo asegurara por sobre todo, sabiendo cómo reacciona Nicolás y observar la forma en que miraba a Jaime ya no le era necesaria ninguna aclaración. Porque si, se había fijado en aquel nuevo chico barbón, además de su amigo mayor él también se percató de que ese "extraño" tenía algo muy familiar para ellos)
-que desconocido weón si el Nico ni sale de su pieza-(atinó a decir el bestia, consumiendo de golpe ese silencio incomodo entre ellos 2, y no solo ellos, sino entre todo el grupo presente)
No obstante, el moreno escuchó su comentario como un hilo invisible, un timbre enmudecido para él, porque mientras todos seguían hablando Nicolás quedó en algo así como un trance viendo el rostro sonriente y despreocupado del ruliento, ¿que había sido esa actitud?, su alto amigo estaba enojado pero no lograba encajar el porqué, a veces le gustaría entrar en su cabeza y saber porque hacer ciertas cosas que por si solo le parecen indescifrables, pensando que sería por despistado, pero solo era ingenuo. Manuel por su parte no lo era tanto. Por su parte estaba acongojado, su novio fue muy descuidado con respecto al Nico y tenía que ver con lo que pasó hace unos segundos atrás. Realmente debía ser muy confiado para apoyar, entender, y ayudar -entre otras- a alguien y creer que no irá a involucrarse. Con dolor en su corazón sabía que Edgar solo quería atender a su amigo, pero por tanto que ve sufrir al moreno existe la posibilidad de acabe por... Nicolás se levantó sigiloso de la mesa y se marchó rápido, ¿por qué ese gesto tan desesperado?, comenzaba a pensar que verlo siempre era una vil jugarreta, o solo era una nueva posibilidad caída del cielo, traída por el único amor que en su vida ha tenido. Jaime estaba ahí, en una de las esquinas del casino. Apenas lo vio sus músculos reaccionaron a incorporarse, a ir en su dirección porque el deseo de querer acercarse a él era más grande que su nerviosismo de minutos antes. Un paso tras otro, comienza a tiritar de las ansias, a tan solo un par de metros de él, su boca se abre, quiere decirle algo ahora que su voz no se tropieza en su garganta.
-oye culiao-(escuchó por detrás la voz del Bestia, quien a la par de sus palabras colocaba su mano en el hombro del mayor)-vamos, tenemos que entrar a clases ahora o nos van a dejar afuera.
No esperó ni siquiera una pequeña réplica cuando lo jaló hasta la entrada de la cafetería. El moreno, algo molesto pero aliviado, volteó a mirar la mesa en donde estaba Jaime, ya se había ido. Detallar todas las veces que trató de aproximarse al chico del ceño fruncido era demasiado pedir, sobre todo las veces en que parecía que todo se volvía en tu contra. Cuando sentía armarse de coraje para hablarle siempre algo se interponía, un amigo, un profesor, un gato pequeño...¡hasta un puto gato interfería con sus ganas de conocer a ese tal Jaime!, como si le dieran una luz de esperanza y lo obligaran a seguirla, exorbitante para un mero día. Miró la hora de su celular bajo la mesa en la cual se sentaba, un poco más y podría irse a su casa, aunque estando allí no podría descansar de igual manera, ya es costumbre para todo joven asimilar la "hora de salida" con "el fin del suplicio". Y finalmente llegó la hora. Se tiró en su mesa, en realidad no quería irse sin siquiera haber hablado con él...pero nuevamente ya no estaba, de hecho ninguno de sus amigos se encontraba ahora en la sala <<?que weá?>>. Tomó su mochila y salió del lugar, encaminándose a su casa, perdido en sus confusos pensamientos, ni él lograba entender su obsesión por ese tipo, está bien, se parecía algo en físico y la altura era la misma a la de Julian, su voz -con lo poco que logró escucharla- es casi idéntica a la de su amado y cuando fruncía el ceño, le producía ese mismo sentimiento de ternura que le hacía sentir el otro chico. <<Pero mi Julian no se veía tan enojón...>>, quizás esa era la mayor diferencia, pero no sabría decir si le molestaría o no, aun no lo conocía muy bien...en todo caso, ¿por qué hablaba de Jaime como si fuera a ser su novio?, eso era incluso más chocante que todo lo demás, ahora podía sentirse un poco más enfermo de lo que estaba y de paso, sentirse más fleto de lo que era. Rozó sus mejillas, estaban ardiendo de los nervios, se reprendió interiormente por su razonamiento, ya simplemente no quería recordar el tema. Se detuvo cerca de una agradable plaza, tenía buenos recuerdos ahí, de pequeños paseos con sus amigos y salidas improvisadas, cuando quería simplemente des estresarse, separarse de las responsabilidades y preocupaciones e la vida. Pensaba en esos momentos agradables mientras se sentaba bajo un árbol, la sombra que le brinda iba más allá de la punta de sus pies estirados, y con el calor que soportaba los días enteros de verano esto podía sugerirse como un segundo respiro, el viento movía sus cabellos azabache al compás de las hojas en los árboles, tan relajante que podría dormirse ahí mismo. Y eso es lo que hizo, sin percatarse del tiempo se rindió exhausto a los pies de su árbol favorito. Tantas noches sin dormir correctamente hacía que cosas como estas pasaran. El solo empezaría a desaparecer por las montañas, quizás varias horas más tarde se percataría de cuanto había dormido, pero lo sentía entre sueños que había sido mucho, sin embargo, más que el hecho de que anocheciera en cualquier momento o el miedo de que alguien le robara, lo que instó a abrir sus ojitos marrones fue tan solo una pequeña sacudida en su hombro.
-oye weón, Nicolás despierta, Nicolás-(escuchó para darse cuenta de que alguien estaba agitándolo con su mano. Sostuvo con dificultad la mirada hacia esa persona, quería seguir descansando pero esa voz era insistente)
-...¿Jaime?...-(no iba a mentir, creyó que seguía soñando, y que aquel chico sostenía el afán de meterse hasta en sus sueños, pero no, estaba despierto, no demoró mucho en saberlo, ni en procesar lo que estaba sucediendo)-¡¿Jaime?!
-¡Nico culiao!-(ambos chicos miraron, tras el barbón venían corriendo los que eran sus amigos, y ya a estas alturas se tomaba a sí mismo por un despistados total, sumándole que acababa de despertar era comprensible que anduviera "medio weón")
-¿que weá hacen aquí?-(tapó su boca para bostezar, al mismo tiempo en que llegaban todos, posándose detrás de Jaime, quien seguía arrodillado en el suelo mirando a los demás)
-¿y voh que haci dormido en un parque weón?-(regañó Edgar, suspirando para no retar en exceso al moreno)
-amm...
-weón, si el Jaime no viene a despertarte quizás hasta que hora estariai aquí-(el nombrado se incorporó, solo para que el Bestia pasara uno de sus brazos por su cuello y aferrarlo a él bruscamente, sonriendo divertido. <<El Jaime...se percató de mí?>>, con ese pensamiento el moreno sintió como en su estómago revientan burbujas, le hacen cosquillas, no sabía exactamente cómo reaccionar, lo cierto es que no hubo momento en que lo mirara directo a los ojos a excepción del momento en que despertó, y eso fue un casi un golpe de nerviosismo. Simplemente se comportaba como un idiota y era obvia la razón, pero admitirlo es una cosa totalmente diferente)
-...¿ustedes se conocen?-( formuló Nicolás, distrayéndose de sus pensamientos)
-pff desde hace meses que no me puedo sacar a este weón desagradable de encima-(Jaime frunció el ceño. En otras circunstancias lo habría puteado de lo lindo, tal como siempre lo hace, pero algo era diferente...estaba Nicolás)
-ah...yo...estaba caminando y me senté aquí un rato, y creo que me quedé dormido-(rio nervioso frente a todas la miradas sobre él de "noo me weí, ¿en serio?", ya, entendía el sarcasmo)-¿y ustedes que hacen acá?
-venimos del burguer po weón, te pregunté si queríai ir y no me respondiste-(aclaró Bestia)
-¡¿cuándo pasó esa wea?!
-¡cuando estábamos en clases po weón!, estabai mirando a no sé quién y te pregunté si queríai pero ni me pescaste po
-<<es que estaba pensando cómo hablarle al jaime...>>-es que la clase estaba entrete...
- jaja si claro campeón, ya vámonos
Se incorporó, o eso intentó, porque apenas se soltó del árbol sus piernas cedieron a la gravedad. Se aferró a la persona más cercana para no caer <<esa suerte, Nicolás>> pensó para sus adentros al ver a Jaime sujetándolo de la cintura. Le quemaba, su contacto le ardía, y le desesperaba, más que la primera vez que se cruzaron sus caminos, pero la situación de aquel momento no le había dejado pensar lo lindo que se veía el barbón de cerca, la mirada intensa sobre sus ojos, deseosos de ser manipulados por el comunista, <<conchetumare deja de mirarlo Nico culiao>> pero por más que se lo gritara a su cuerpo este no le respondía como le ordenaba.
-¿Nico estai seguro de que podi irte solo a tu casa?, me da penita que te vayai así-(Edgar siempre era muy amable pero solo cuando era con el Nico se volvía bastante generoso, y Manuel lo notaba, lamentablemente lo notaba)
Dio un brinco casi imperceptible y con rapidez de zafó del agarre del menor, bajó las pupilas, ahora tenía claro que no podía admirar sus luceros cafés, o estar a tan pocos centímetros pero ese era el gran problema, no quería alejarse. Miró de soslayo al otro, quien observaba a Edgar para mostrar que tenía su atención, parecía como si no le hubiese importado lo de hace unos segundos. <<Creo que a nadie le importó...que bueno>>, suspiró con sutileza y luego habló.
-sí, si estoy perfectamente bien weón-(sonrió y levantó su mano en forma de despedida)-ya chao, es muy tarde y me tengo que ir
Y se marchó, así sin más, todos lo observaban alejarse y estaban dudosos a excepción del barbón, sencillamente su mirada era incomprensible, no decía nada y la vez decía todo, muchas cosas que no se podían concretar, Jaime era así, un misterio hasta para sus amigos más cercanos.
-¿creen que esté bien que se vaya?-(comentó Bestia, todavía viendo la silueta de Nicolás que a cada paso terminaba por difuminarse un poquito más)
-no creo...ah, ¿Jaime a dónde vas?-(dijo Manuel apenas vio al muchacho de barba caminar en la misma dirección que el mayor)
-no confío en que se pueda cuidar solo ese weón-(sonrió y siguió su camino. Está bien, era algo extraño y muy familiar, y su parecido con Julian era demasiado para ser normal, pero por alguna razón Jaime hacía que Edgar desconfiara de su persona, no le caía ni siquiera mal, todo lo contrario, tan solo se sentía inquieto cuando estaba cerca, era una sensación extraña...)
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Todo se había oscurecido, ni siquiera estaba la luna entre el gran firmamento negro que aplastaba sus hombros, caminaba cabizbajo, pateando alguna que otra piedra y de vez en cuando mandándola a la mierda de una sola patada. Se sentía enojado consigo mismo por ser tan maricón desde chico, porque sus putas hormonas se alborotan cada vez que alguien que le gusta se acerca, pero entonces significaba que Jaime le hacía sentir cosas como esas. No...no quería admitirlo de ese modo, recién venía conociéndolo y no podía estar pensando en que "quizás estaban destinados a estar juntos", por la cresta y media. No se percató de que caminaba por la calle, cruzándola en rojo, al escuchar la bocina fuerte se fijó en la luz del auto impactar con el piso, lo vio exactamente como la repetición de su "casi" muerte, pero no había nadie que lo salvara ahora.
-¡cuidado!-(o tal vez sí)
Su mano fue tomada con fuerza, sintió las ondas de aire que produjo el auto frente a él un segundo más tarde que lo empujaran hacia atrás y chocara contra el cuerpo de otra persona. Tomó más de lo normal, pero logró procesar lo recién ocurrido, sería para mejor dejar de estar tan distraído por la calle. Miró a sus espaldas para saber la identidad de esa persona y agradecerle, y en cuanto lo hizo atinó a quedarse petrificado, con sus ojos abiertos como un par de platos, como siempre le sucedía con él.
-¿otra vez? en serio weón, ¿tengo que estar cuidándote siempre?, agradece que estuve aquí a quizás que te hubiera pasado-(se sonrojó notablemente, no tan solo porque Jaime parecía preocuparse por él, sino que además la cercanía de sus cuerpos era despiadada, cruel, arrogante por las sensaciones en el chico de tés morena que maldecía el equilibrio de mierda con el que se había levantado esa misma mañana)
-gracias-(exhaló con un sonido casi inaudible. Se apartó del barbón y siguió caminando, asegurándose esta vez de que no habría peligro. Hubiera sido el resto del trayecto una total rutina, a excepción de que algo no encajaba, o ¿tal vez alguien?)-Jaime, ¿qué mierda haci aquí?
-voy a mi casa-(contestó rápido, parecía no concentrado en la conversación)
-ah...-(debía suponerlo, era en exceso rápido para un par de desconocidos como para preocuparse así el uno del otro, pero la sensación de esperanzas rotas no se la podía sacar de encima tan fácil)
-¿por qué? ¿Te molesto?
-¡NO! o sea, digo no-(se pellizcó, sin que el otro lo notara y de paso se regañaba por dentro <<compórtate Pishulás, no te alteres, no te alteres>>)
-mjmj-(ahogó una risa dentro de su boca, inconscientemente Nicolás llegaba a ser muy tierno y su nerviosismo lo hacía ver más adorable aun)-igual, con lo aweonao que eres a cualquiera le daría miedo dejarte solo
-¿oye a quien le deci aweonao?-(le reclamó con firmeza)
-¡al weón que casi atropellan dos veces po!
-...ya callate culiao-(infló las mejillas, cosa que hizo reír al barbón, era curioso. En todo el día que trató de hablarle solo lo vio sonreír un par de veces, y ahora...sintió ese cosquilleo nuevamente, ya comenzaba a desesperarle no poder controlar sus emociones)
En unos cuantos minutos, las cosas que hablaron no fueron necesariamente diversas, pero fueron agradables para ambos, y fue suficiente para matar el tiempo de camino a la casa de Nicolás, y fue efectivo, apenas pudo darse cuenta estaban frente al portón de su anhelado hogar. Le extendió la mano al rojo de manera que podría despedirse de él decentemente, no como la última vez.
-Bueno, gracias por venir a dejarme, no debí haberte molestado-(sonrió ampliamente, aun con la mano estirada hacia el otro, que al escuchar las palabras del mayor abrió sus ojos grandes, sorprendido, con cara de no entender el significado de sus palabras pero no fue por mucho, eventualmente una sonrisa burlona se posó en sus labios)-¿qué pasa?
-nada nada-(y corresponde al saludo, sus manos estaban cálidas a diferencia del más bajo, Jaime escondía estas en los bolsillos de su abrigo por el punzante frío que salía por las noches y no las había sacado hasta ahora)-entonces cuídate, nos vemos mañana...vecino~
Revolvió el cabellos negro del chico y camino un par de pasos, nada más que unos pasos adelante, para dedicarle una linda señal de despedida y entrar a una de las casas, exactamente la casa que permanecía justo al lado de la de Nicolás. Se quedó mirando la reja de aquella casa, atontado, desorientado, con la mente en blanco total. El viento golpeaba sus mejillas, enfriando el constante ardor en ellas desde que se topó con Jaime, ni era difícil comprender que las reacciones ágiles hoy no se harían presentes.
<<momento...¡¿Vecino?!>> "Alguien en algún lugar, está pidiendo perdón, de rodillas se disculpa por no dar suficiente amor, Pasó sus mejores años, divagando en las orillas del vacío... Suena muy familiar..." ----------/-/-/-/-/-/-/-/-/-/---------- A LA CHUCHA!!!!, me tiro de un puente ctm, no sé escribir ;^; capítulo qlo penca QnQ pero bueno....es nuevo u.u ojala lo disfruten un poquito (aunque sea tan charcha) eso.....los quieru ;-; Sayo~











