¿Juguemos? ¡Nuevo proyecto! Las invito a leer.
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¿Juguemos? ¡Nuevo proyecto! Las invito a leer.
"Y si nos bañamos todos juntos total somos todos hombres"
El Edgar se pone coqueto 🌚 (El minuto y todo eso lo subo más rato ah)
~La transformación~ Capitulo 9 de Parallel universe~ FanFic-Jainico (en Wattpad) http://my.w.tt/UiNb/Vzh4YcVPKt Dos mundos paralelos se ven afectados por la guerra y consecuencia de los grandes errores que cometieron. Los humanos son la causa de que el planeta sufra un gran cambio, mientras en otro mundo paralelo los Felidae y los Canis Lupus entran en conflicto poniendo en peligro a muchas especies. Por causas de estos sucesos entre reinatos, Nicolás, un …
Slender Multiplayer #2 (Stop it Slender!) GMOD en Español - GOTH
(Link)
Yelo- ¡Edgar! Edgar... Edgar, no... (Risas del Nico) ¡Edgar, no! Yo te amaba... (Le tira besos y el Edgar se ríe)
Hay un chico dos años menor que yo en mi secundaria que es igual a como me imagino al Yelo a los 16 años, asi con pelo un poco largo, usa gorro, jeans ajustados y es flaquito y bajo. No sé, para mi es demasiado uke.
Capítulo 9: Ven a mi casa, culiao
Capítulos anteriores
Mientras Caminábamos, estaba de la mano del Edgar, su mano era cálida y... MONSTRUOSA LA HUEA, semental culiao hasta la mano la tenía grande.
Continuamos caminando. Mis mejillas estaban completamente rojas por lo que desviaba la mirada cada cierto tiempo para que el semental no lo notara. el Edgar vivía un tanto cerca de la U, por lo que escogimos irnos caminando a un paso moderado, ni muy rápido ni muy lento.
Nos encontrábamos a unas pocas cuadras de la U y el Edgar soltó mi mano para darme un leve beso en los labios, sus labios estaban cálidos y aquel beso estaba lleno de cariño, correspondí a aquel beso le cual duró unos escasos segundos para luego continuar caminando como lo hacíamos normalmente.
Al llegar a la U nos separamos ya que nuestras salas estaban separadas, LA BIDA BALE BERGA, pensé por mis adentros para luego despedirme con un leve movimiento de manos
POV EDGAR
Me despedí del Yelo y vi como el bestia estaba más volado que la cresta por lo que me senté a su lado
—Wena amigo Bestia— dije para mover levemente mi mano.
Luego de unos minutos vi entrar al Nico con el Jaime, el Nico tenía una cara de hueon o más bien de deprimido, me acerque a él para susurrarle un leve
— ¿Que huea Nico?— le dije mientras ponía una cara de extrañado
— No pasa nada— me dijo moviendo sus manos y su cabeza al mismo ritmo, a este sapo culiao no le creo ninguna huea
—Andai raro—le dije mientras tomaba uno de sus brazos, obligando al Nico a salir de la sala
—No pasa nada, en serio — me dijo mientras posaba su mirada hacia en suelo, intentando soltar el agarre que había creado
A ESTE HUEON LE PASÓ UNA HUEA
Pensé y lo llevé hacia un lugar donde no había nadie, los demás pueden pensar que somos maracos por irnos hacía un lugar donde solamente iban parejas a comerse pero yo solamente iba a consolar a mi mejor amigo, Nicolás
-¿Qué querí?- me preguntó el Nico, yo lo miré con aquella cara de ‘¿En serio me preguntai esa huea?’
-Suelta la pepa- le dije para luego sentarme en uno de los bancos que se encontraban en aquel lugar e hice un gesto para que el hueon se sentara a mi lado lo cual hizo, lo abracé por lo hombros y fue ahí cuando sentí como ete comenzaba a sollozar, entre los sollozos de mi querido amigo pude escuchar una frase a la cual no le encontraba sentido
-Era un sueño-
-¿Qué cosa?- le dije, intentando entender que era lo que tanto ponía triste al Nico
-El J-Jaime-
¿Jaime? realmente no me lo creía
¿Aquellas lágrimas eran por aquel amigo barbón?
Preferí quedarme en silencio cuando quiera contarme acerca de lo sucedido, lo hará .Mi mano se posó en la espalda ajena, en este caso en la del Nico, quien aún sollozaba en mis brazos, realmente me dolía verlo de aquella manera, él es uno de mis mejores amigos.
Luego de unos minutos sus lágrimas y sollozos se detuvieron, por lo que se alejó de mí, su cara estaba empapada por lo que mi rostro al parecer se transformó en uno preocupado, pude sentir como si ya estuviera listo para contarme lo que había pasado para que este llegara a aquel estado
-¿Me puedes explicar qué pasó?- noté como su mirada se tornaba triste estaba a punto de abrir la boca cuando aquel timbre tan ruidoso y que en aquel momento odié, obviamente nos tuvimos que dirigir hacia las salas, nuestro ambiente estaba totalmente en silencio, el cual no era tan incómodo por lo menos para mí.
Al entrar a la sala lo recordé, el Nico había llorado, eso quiere decir que sus ojos están hinchados o rojos o quizás ambas por lo que todos se quedaron viendo al Nico, incluyendo al Barbón
-Por la ñaflen- Fue lo único que atiné a decir en aquel momento de tensión pero gracias a Elmo que aquello logró sacar una risita de la boca de mi querido amigo, Nico, quién en este momento se estaba refregando uno de sus ojos. Comencé a caminar rumbo a unos asientos vacíos ya que el Barbón estaba sentado con el Bestia.
Al sentarme en una de las mesas vacías sentí como el Nico se sentaba a mi lado, inmediatamente llegó el profe y comenzó a pasar materia, miré hacia donde se encontraba mi amigo el cual al parecer no iba a escribir ni un carajo en aquella clase por lo que tomé la responsabilidad de copiar la materia que aquel día pasaría el viejo reculiao. De curiosidad miré hacia donde se encontraba el Jaime, el cual se encontraba mirando al Nico con una cara de tristeza tremenda y esta incluía un poco de… ¿Amor?... espera… no creó que…
Miré nuevamente al Nico el cual evadía la mirada del Barbón, de una manera bastante infantil, escondiendo su rostro entre sus brazos.
Eran un par de niños enamorados pero sin que ellos lo supieran
Que son hueones mis amigos, por dios.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Luego de unas cuantas horas en aquella clase tan… horrible, a mi parecer
Noté como el Nico se paraba de una manera extraña para dirigirse rápidamente hacia la puerta, inmediatamente lo comencé a seguir en silencio, mi intención era seguirlo hasta su casa, pues teníamos que hablar pero en algún momento le tendría que hacer saber que estoy tras de él o si no el hueon se empieza a pasar películas.
Llegamos hasta la estación del metro la cual se encontraba unas pocas cuadras y entonces fue ahí donde tomé su brazo y este se dio rápidamente la vuelta, tenía una cara de enojado hasta que vio que era yo y su rostro cambió completamente
-¿Edgar?- dijo mientras me miraba.
No hueon tú mamá, realmente iba a decir aquello pero no iba con lo serio que íbamos a hablar juntos
-Voy a tu casa, tenemos que hablar- el hueon me miró con extrañeza, ahora uno no puede hablar con sus amigos y continuó caminando.
Luego de unos minutos llegó el metro, el cual estaba de una manera muy extraña, estaba vacío, lo que realmente me sorprendió, entramos sin ningún problema y nos sentamos en este y esperamos pacientemente hasta llegar a la estación que se encontraba cerca de la casa del negro culiao, nos bajamos.
El trayecto hacia su casa fue silencioso, al llegar a esta notamos que no había nadie, al entrar a la casa fue inevitable soltar un
-Permiso- para luego dirigirme con naturalidad hacia la habitación del Nico y sentarme en la cama.
El Nico al legar con un poco de comida me dijo de una manera bastante obvia de expresar que no entendía ninguna mierda
-¿Qué pasa edflan?-
Para luego sentarse a mi lado, abriendo uno de los paquetes de comida que había traído y comiendo el contenido de este
-¿Qué pasa con el Jaime?, hace días que los noto raros- dije, directo al grano como decían los gringos o cuicos
-N-Nada po…- ¿El Nico cree que me creeré esa huea y más con ese tono de tristeza?
- Cuando llorabas dijiste ‘Era un sueño’ y ‘El Jaime’- Noté un poco de sorpresa en su rostro, ¿realmente creería que lo olvidaría? Y continué la frase -Eso no es una coincidencia ¿No?-
-No le digas a nadie… ¿Ya?- dijo, con un tono de derrota, al parecer gané
-Soy una tumbans- le dije en aquel tono tan característico mío y miré hacia donde se encontraba el Nico, quien se encontraba jugando con sus dedos totalmente nervioso, hasta que nos miramos frente a frente, estaba realmente nervioso y dijo
-Bueno… soñé que con el Jaime salíamos y todo eso- Inhaló y exhaló para continuar hablando, eta vez con un sonrojo presente en sus mejillas -Al parecer… me gusta el Jaime-
Quedé realmente boquiabierto con aquella confesión, ¿Realmente lo reconoce?, ¿Así tan fácil?
Solamente atiné a decirle -¿En serio?- realmente me había tomado por sorpresa
-Sí…- dijo en un tono muy dudoso para mi parecer, así que pensé en que quizás un poco de ayuda en aquel caso no le vendría nada de mal
- Yo te hago gancho wom- dije con una sonrisa bastante notoria en mi rostro
- ¿No te molesta?-
QUE ES HUEON MI AMIGO
- hueon, tenemos al Bestia con el peshoh y ahora al yelo y yo… Obviamente no soy de esas personas po ahueonao- ¿realmente el Nico pensó que lo iba a odiar por decirme aquello?... es tan pavo el conchesumadre
-Oh, gracias hueon-dijo en un tono totalmente aliviado hasta que su rostro cambio radicalmente y exclamó -¿Tú y el yelo ya…?-e hizo cejitas, ¿POR QUÉ LE CONTÉ ESO?, ME MOLESTARÁ HASTA EL FIN DEL MUNDO, sentía como mi rostro ardía, realmente quizás estoy completamente rojo en este mismo momento ya que el Nico se reía como ahueonao
-¿EN SERIO HUEON?, CUENTAME TODO AHORA-
—Ya, pero cálmate— dije y luego me acerqué a él para así escuchara todo.
Le conté todo... o quizás casi todo, pero algo es algo ,pasamos unas cuantas horas comiendo, jugando y hueviando, luego de eso me fui de la casa del hueon, por lo menos ahora estaba animado, estaba caminando rumbo al metro cuando un mensaje llegó a mi celular, miré de quien era e inevitablemente una sonrisa se formó en mis labios
♥Yelito ♥
Ven a mi casa, culiao ♥
Me sonrojé completamente al ver aquel mensaje, quizás lo estaba malinterpretando por lo que respondió rápidamente
♥ Yelito ♥
Ven a mi casa, culiao ♥
¿Para qué? >:(
Solamente ven…:(
No volví a responderle puesto que comencé a caminar en dirección hacia la casa de mi querido yelito, es tan… tierno
.
.
.
Al encontrarme fuera de la casa de mi querido Manuel y volví a mandarle un mensaje
Ya estoy aquí~
No recibí respuesta alguna en mi celular, pero la puerta se abrió por lo que intuí que este había leído aquel mensaje. El interior de la casa estaba negro, oscuro.
-¿Yelo?- susurré entrando a la casa la cual al parecer estaba vacía hasta que sentí como unos brazos pasaban por mi cuello para luego sentir como algo húmedo pasaba por este, la puerta se cerró de un portazo lo cual causó terror en mí.
¿Qué estaba pasando?
Siento como una mano pasa sobre la mía, entrelazando los dedos en mi mano, la cual me llevó hacia unas escaleras, las subí cuidadosamente y al llegar a una habitación me acerqué hacia aquella sombra que se encontraba frente a mí
-Yelito~- susurré al parecer en el oído de aquella sombra, la cual había descifrado al tomar aquella mano
-¿C-como supiste?- escuché un susurro débil e inocente
-Te conozco yelo- dije en un tono totalmente sensual, mientras miraba hacia donde llegaba un pequeño rayo de luz, el cual provenía de la luna, pude notar la cama del yelo para luego escuchar un susurro de este
-Estamos solos… se fueron, estoy solo hasta pasado mañana-
¿Solos?
¿Qué insinuaba el pequeño e inocente Yelo?
Noté que el yelo estaba mirándome por lo que acorte nuestras distancias, besando aquellos dulces labios de la manera más cálida y un poco seductora. Aquel beso fue inmediatamente correspondido por parte del más bajo, sentí como los brazos del yelo pasaban lentamente por mi cuello y abrazaban este, posé ambas manos en su cadera y lo acerqué a mí, nuestros pasos eran un tanto torpes hasta que topamos con una pared en donde acorralé al Yelo quien tenía una cara totalmente roja la cual emitía aún inocencia.
Lo miré desde su cabeza hasta los pies, ¿podría hacerle cualquier cosa a aquel ser? Pensé y así me quedé unos segundos hasta que vi como la boca de quien se encontraba frente a mi comenzaba a hablar
-E-Eddie… ¿N-No te molesta… hacerlo?-
-¿Hacer qué?- realmente sabía a qué se refería pero solamente quería molestar a aquel ser tan adorable el cual se encontraba frente a mis ojos
-No te pongai… hueon… sabes a lo que me refiero- susurró totalmente sonrojado, si aquello podía ser posible
-pero quiero escucharlo de tus labios- susurro en un tono bastante "cochino" cómo decía el amigo Nicolás
Yelo se acercó a mi, específicamente al oído, donde susurró -¿No te molesta... Hacer el amor conmigo?-
Aquellas palabras hicieron que mis mejillas se volvieran de un leve carmesí para luego lanzarme encima del yelo, besándolo de una manera bastante caliente, posé ambas manos en cada muslo del mas bajo y lo levanté, no sé si el era muy liviano o yo muy fuerte.
Sus piernas me abrazaron por la cintura, haciendo que estas se entrelazarán detrás de mi y apoyé su espalda contra la pared. Me separé de sus labios, aquellos labios tan suculentos, comencé a sacarle la polera azul que tenía y a desabrochar aquel jeans que tenía, el cual era un tanto ajustado, el Yelo de igual manera me sacó la polera.
Ambos nos encontrábamos a solo dos prendas de que nuestras pieles tocaran
Comencé a besar el cuello del yelo, dejando un leve rastro de saliva y chupones, ahoratodossabránqueesmío.
Posé una de mis manos en su miembro el cual estaba completamente erecto, saqué el miembro del manu de su calzoncillo y comencé a masturbarlo rápidamente, miré su rostro el cuál tenía una mueca de excitación. Dejé de masturbar el miembro del Manu y lo bajé de mi, lo acorrale en la pared para luego besar aquellos labios nuevamente, mientras bajaba sus pantalones junto a sus calzoncillos, los cuales eran blanquitosyapretaditos*.
Me separé de su boca para comenzar a bajar lentamente, dejando un rastro de saliva hasta llegar a aquél miembro el cual estaba realmente erecto y lo tomé en mis manos para luego comenzar a besarlo por todo su extenso tronco, el cual era de un tamaño adecuado,al llegar a la punta del miembro del Manuel, metí solamente aquella parte de su cuerpo en el interior de mi cavidad, hacía círculos con mi lengua en ella para luego succionarla y metí el miembro ajeno en mi boca completamente, su miembro desaparecía en mi boca, putaquesoychoro, wom , pensé para luego comenzar a escuchar los gemidos provenientes de mi yelito, se encontraba jadeando y gimiendo.
Sentí como posaba sus manos en mi cabeza y comenzaba a crear un vaivén entre su miembro y mi cabeza, sentí como se aferraba fuertemente a mi cabello mientras yo me movía de una manera salvaje, como si le pudiera sacar jugo a aquel miembro tan... Hermoso para mi. Luego de unos minutos los cuales pasaron rápidamente para mi, el yelo se corrió en mi boca, sus jadeos se hacían más notorios y aún tenía sus manos en mi cabello mientras que mi boca se hallaba llena de aquel liquido espeso del Manuel, aún con su semen en mi boca, me levanté hasta quedar a la altura de mi querido Manuel, el cual se encontraba con sudor y jadeando y con sus piernas como fideo y sus mejillas sonrojadas
-tengo tu chelen~- al decir esto pude notar una pequeña sonrisa en el rostro del Manuel y trague aquella sustancia, la cual era muy espesa por lo que pasó lentamente por mi garganta y tomé en mis brazos a mi amor, mi yelito.
Lo dejé lentamente en su cama, la cual estaba levemente iluminada por los rayos de la luna, aquellos rayos me hacían ver el rostro que tenía Manuel, un rostro totalmente sonrojado, le saqué los jeans y su ropa interior de un tirón.
Mis ojos se habían acostumbrados a la oscuridad, por lo que pude notar como el miembro ajeno se encontraba aún erecto, me posicione entre sus piernas para posar estas en mis hombros, al hacer aquella acción el yelo escondió su miembro entre sus manos pero aún así podía ver aquel miembro erecto entre sus manos.
Acerqué dos de mis dedos hacia la boca del yelo para que este los lubricaran , ¿como sabí tanta huea? Se preguntaran, investigue po hueon, soy terrible vio.
El yelo pareció notar aquello que seguía, lo cual era agrandar aquella entrada para que no le duela tanto al meter... Elpichulón.
Comencé introduciendo uno de mis dedos en la entrada ajena por lo que el yelo me respondió con un estremecimiento de su cuerpo, al parecer aquel dedo le causaba dolor y le incomodaba, porque aquello demostraba su rostro. Comencé a simular embestidas con mi dedo en su interior, luego de unos minutos haciendo aquella acción pude notar como su rostro cambiaba de uno de dolor a uno de placer, aquel rostro nunca lo había visto ni imaginado
O quizás si imaginado
Callatehueon
Comencé a introducir lentamente el segundo dedo, con el cual Manuel se sorprendió y volvió a hacer muecas de dolor.
Hacía movimientos con mis dedos en su interior, entraba, salía, hacía movimiento de tijeras, los movía en círculos, etc...
Estaba preparando la parte trasera del susodicho cuándo de la nada escuché un pequeño gemido.
- edgar~... Ya, apurate-
Lo miré anonadado e hice caso a sus demandas
-lo que pidas, manuelito~- susurré para luego sacar ambos dedos de su interior para luego bajar lentamente mi pantalón y así dejar al descubierto mi edgarito, el cual introducí lentamente mi miembro en su entrada, la cual ya estaba bastante dilatada por mis dedos pero aún así noté dolor en el rostro del Manuel, lo que atiné a hacer fue acercarme a besar aquellos labios y posar una de mis manos en su miembro para así masturbarlo lentamente aquello causó que entre nuestro beso se escaparan pequeños gemidos por parte del más bajo. Continúe adentrandome en el interior del Manuel, el cual ya no tenía dolor solamente tenía placer, mi miembro ya se encontraba completamente al interior del yelo, su interior era apretado, lo cual hacia que me volviera loco, me separé de los labios del yelo, habíamos estado besándonos de una manera bastante caliente mientras lo masturbaba y entraba en el al mismo tiempo.
Al separarme de el, me puse derecho para así ver lo sensual que podía ser mi yelo, estaba con su pelito pegado s su cara, pues estaba un tanto sudado, estaba jadeando, soltando gemidos de vez en cuando, con una de sus manos en su boca mordiendo uno de sus dedos, con su rostro totalmente rojo y su miembro erecto con mi mano aferrandolo.
Teexcitastemás
Callateculiao
Comencé a besar su cuello dejando pequeños chupones en él y comencé a embestirlo, de manera lenta, salía y entraba del interior del yelo
-más... Rápido- me pidió el yelo, a lo que yo hice caso y comencé a hacer lo que pidió, hacerlo más rápido
Comencé a embestirlo rápidamente, creando un ritmo con mi mano en el miembro ajeno. luego de estar un tiempo largo, yo embistiendolo mientras que lo masturbaba y el gimiendo mi nombre nos corrimos, yo al interior del Manuel y este en mi mano, al terminar me lancé al lado del yelo, haciendo que mi miembro saliera de su interior, haciendo que aquel liquido blanco saliera de su entrada, haciendo que el yelo sacara unos pañuelos para así limpiarse su entrada y mi mano, completamente sonrojado, me acerqué inmediatamente a sus labios para así besarlos de una manera bastante cálida y tierna, un beso el cual fue correspondido inmediatamente por parte del más pequeño, fue un beso bastante corto para luego taparnos con las sabanas de la cama de MI yelito y dormir plácidamente, mañana sería un nuevo día, el Manuel despertará con dolor de potito pero yo lo ayudaré, abracé por la cintura a mi amor y mis ojos se cerraron rápidamente
.
.
.
La noche pasó rápida, despertamos un tanto molestos, aquella molestia se pasó al vernos frente a frente y saludarnos con un beso en los labios, el cuál fue muy tierno, me levanté para hacerle un sabroso desayuno, ya que aquel dolor lo había proporcionado yo y mi pichulon. Le hice un té, pan con chancho y unas galletitas que encontré por ahí, las cuales estaban ricas, hice dos desayunos uno para mi y otro para el Manuel, subí los desayunos con mucho cuidado, ya llegando a la habitación grite
-yelito~ sientate, llevo el desayuno- me sentía como en simioscraft, era la mujer... Con pichulon.
Abrí la puerta con uno de mis pies y vi como el Manu se encontraba sentadito, como un niño bueno, mientras me miraba con ternura, me acerqué con la bandeja y la dejé en sus piernas, el yelo comenzó a comer y a tomar su tecito, al igual que yo. Al terminar fui a dejar las cosas a la cocina y lavarlas como una buena ama de casa mientras que el yelo se bañaba, me puse a limpiar la cocina, estaba más aburrido sin el yelito. Estaba concentrado limpiando aquella cocina cuando siento como unos brazos pasan por mi cintura, lo que hizo que yo reaccionara muy asustado, saltando del lugar donde estaba para luego voltearme y notar que era el Yelo, quien había echo aquello, deposite un suave beso en sus labios para luego mirarlo detenidamente y notar como su cuello tenía un notorio chupón, al verlo mis mejillas se tiñeron de un color carmesí y evadí la mirada del yelo, el cual me miraba de una manera extraña
-¿que tengo?-
-chu...pón-
-keh?-
-tení un chupón culiao- el Yelo me miró con una cara de 'NO ME DIGAS' mientras que sus mejillas se coloreaban de rojo
Estuvimos huebeando en su casa, hasta que salimos de esta, luego de que me bañara y cambiara por algo de ropa que tenía en la mochila Siempretenganropaenlamochila
Y partimos a la U, al llegar estaban el peshoh y el bestia, los cuales notaron el chupón del yelo y lo comenzaron a huebear, mientras que ambos estábamos bastante sonrojados
Cuando llegaron el nico con el jaime, el nico me llevó a un lugar alejado para que le contara todo, lo cual hice. Podía notar como el Jaime me miraba con odio, estos hueones se aman, les falta un wen zape a los dos pa que se avispen
Cuando con el nico terminamos de hablar vi como el Jaime se alejaba, rumbo hacia la U, también vi como el Nico lo seguía
Pardemaracos
Como pasó esto! (Jaidefinichon - Cap.11)
Después de 5 lunas todo seguía igual, no parecía de esas cosas que pueden mejorar. Y si se habían preguntado ¿dónde está la familia del Jaime?, muy lejos, al fin y al cabo sus padres esperaron mucho ese viaje de trabajo y él ni ganas tubo de pensar en eso, prefirió quedarse en Chile, además de que sus padres decidieron llevarse a su hermana pequeña no habría nada más que lo molestase, pero luego el accidente… Al cabo de una semana apareció la figura bien formada de la madre del barbón. Una mujer más baja que su hijo, a la vista de todos había adelgazado y no tan solo eso, debajo de sus ojos unas notorias ojeras se formaron y la palidez en su rostro era más que clara, una semana sin poder volver a ver el estado de su hijo por el puto mal tiempo, y aun así ahora se veía más tranquila, su esposo decidió no ir con ella por cosas de trabajo y por la pequeña, pero ella ya no pudo contenerse más. Por sus pupilas se reflejaba el rostro sin vida de uno de sus seres más amados y las lágrimas que derramó por el mismo desde que se enteró de lo ocurrido, y ante horrendo espectáculo para cualquier madre cayó al piso llorando, sin cautela de contener quejidos y sollozos escandalosos, en la habitación solo estaba ella y el cuerpo débil de su hijo, conectado a cables y demás que no alcanzaba a comprender. Al pasar de algunos días llega una pregunta que nadie quisiera escuchar en esa situación, ¿Qué haces si no estás listo todavía?, aunque nadie quería dejar las cosas así ya casi todos asumían que no hay más que hacer, dejarlo ir esa la decisión más madura. -volver a despertar de una muerte cerebral es casi imposible, en todos los casos que he visto…es decisión de ustedes claro, pero visto desde mi experiencia y todo, creo que es mejor desconectarlo… Todos callaron, como si les fuera posible discutir algo así con la boca cerrada, aunque era meramente decisión de la madre del menor ella hubiera preferido no ser la principal culpable del irrevocable y forzoso suceso venidero, y con la voz quebrada exhaló una frase amigable a los amigos de su hijo, con un timbre apagado un lúgubre “¿Qué piensan ustedes?”. Y como si el silencio no los abandonara solo se limitaron a mirarse entre los cuatro, si, solo eran ellos cuatro junto a la madre del Jaime, ¿y el Nico?, lo único que sabían es que no estaba en ese momento junto a los demás, simplemente no estaba y era incomodo, nadie quería elegir sobre el destino del rojo son Nicolás, su mejor amigos y más que eso, sin embargo ya era tarde, no habría nada más que hacer. -hay que desconectarlo… Así de fácil. El ruliento miraba la extensión tétrica del pasillo en el que estaban, ignorando las voces de sus amigos, repitiéndose una y otra vez el tráiler de la triste película que serían ahora sus vidas, “¿Dónde estai Nico?, tú pudiste detener esto” y fusiló de golpe sus esperanzas, cerró sus ojos en resignación y emprendió camino detrás de los pasos de sus demás compañeros mirando el suelo, no obstante algo lo detiene. Frente a él los demás se quedaron quietos justo en medio de la puerta del cuarto del chico enojón, pidió permiso con cuidado para poder ver el cuadro perfecto de un corazón roto frente a sus pupilas marrones, claro, ¿en dónde más podía estar el Nico? Sobre la cama blanca se hallaban dos cuerpos, además del pálido recostado al lado de Jaime con la cabeza apoyada en el pecho de esto, con una mirada perdida y perturbante, suplicante. Sus ojos parpados abiertos de hace varios minutos mostraban sus ojos rojizos, había llorado otra vez y no era novedad. -oiga señor, no puede estar en la misma cama que el pacie-(se vio interrumpido el Doctor por la mano de Edgar) -no lo harpa entrar en razón, déjelo -por favor-(resonó la voz de Nicolás, como si hiciera callar a cuanto sonido intentara opacarlo)-no quiero, no voy a permitir que lo desconecten, no estoy listo todavía para resignarme a que se vaya… Su vista se volvió oscura, cerró sus ojos para no seguir viendo a nadie más, sabía que todos optarían por eso pero él no quería escucharlo, no quería separarse del Jaime aun, después de una semana todo su tiempo dedicado no fue suficiente, él quería más, quería tenerlo con él nuevamente hinchándole las weas y molestándolo, lo extrañaba como no lo había hecho nunca antes con nadie. Se abrazó a su amigo queriendo nunca volver a soltarlo, estaba dispuesto a patalear todo lo posible para que cambiaran de opinión o que al menos lo comprendieran, esto era mucho más difícil para él que para cualquiera de sus otros amigos y todo lo restante se podía ir a la mierda. Nico-(sintió una mano tibia sobre la suya y para su corazón una enorme sonrisa, era el Yelo, lo miraba de manera cálida y esto lo confundía)-no vamos a desconectar a nadie weon, tranquilo. -¿e-en serio?-(habló Edgar sorprendido) -¡si culiao! Manuel sabía que esas eran las palabras de todos, pero lo impulsó realmente que Nicolás fuera tan persistente, quizás también quería creer que las cosas cambiarían. ------------------------~(7u7)~------------------------ -¿Qué opinas de eso? -¿ah? ¿Qué wea?-(le respondió el barbón a la chica que hace un tiempo venía irritándolo) -¡Jaime! ¡Te pusiste rojo weon!, ¿viste que te gusta el Nico?-(chilló con una sonrisa la peli café) -(tapó sus mejillas con su antebrazo para que ya no le molestara)-por la mierda weona, ¿Cuándo vai a entender que no me gustan los hombres? -eso no fue lo que dije, ¿a ti te gusta el Nico o no? -conchetumare, ya basta, me estai cansando con tu pregunta culia, a mí no me gusta el Nico y punto -si estuvieras tan seguro ya no estaría aquí, cuando encuentres un motivo claro por el cual vivir volveré -igual nadie te llamó-(soltó cortante e indiferente) -ay el culiao desagradable, no sé qué fue lo que vio el Nico en ti…-(dicho eso volvió a desaparecer) Eso era exactamente lo que él no entendía, si en vez del Nico fuera el Edgar o el Yelo el que estuviera metido en este problema, ¿se sentiría igual de culpable?, no, por supuesto que no, él era especial pero porqué, he aquí la espina que no lo dejaba tranquilo en todos los días, ¿por qué el moreno era tan importante para él? Aun estando con su novia siempre había tenido ese sentimiento hacia el mayor, un sentimiento de calidez, de querer estar cerca de su aroma, de rozarlo inconscientemente, según él mismo “sin querer”, le gustaban sus ojos, su cabello, cada facción de su rostro lo tenía bien memorizado en sus pensamientos a diferencia de su ex novia, y más de una vez se había hecho el dormido tan solo para acurrucarse en las piernas del moreno o en su pecho, y todo eso hasta ahora lo había visto como una simple amistad entre muy buenos amigos, ¿pero qué clase de amigos aunque sea “cercanos” harían eso con extrema naturalidad? ¡Por la chucha! ¿Cómo tan weon?, ¡obvio que le gustaba el Nico! ¿Desde cuándo? ¿Cómo pasó esto?, pero no tenía sentido, seguía enamorado de la chica que la había roto el corazón, aun pensando solamente en ella su corazón se aceleraba, entonces ya no tenía ni puta idea de qué hacer o sentir, ahora sí que su cabeza era un desastre, una tormenta caliente de recuerdos y emociones, el nombre de él y ella latían en su interior, “¿Qué tengo que hacer para salir de aquí?” ------------------------~(* o *)~------------------------ Realmente razones no tenían, pero las cosas estaban más relajadas que en la mañana, los vientos de la tarde nublada habían vuelto a sus casas a excepción del moreno que al parecer ni pensaba separarse de Jaime, y Edgar, quien se tomó el tiempo de pasar a tomarse algo a la cafetería, algún café o lo que sea para despertar sus sentidos, estaba tenso y solo quería desligarse de todo lo demás por una hora o dos. En eso no tuvo mayores problemas, la gente de alrededor no era bulliciosa y el ambiente calmaba cualquier pensamiento agitado, todo como el podría disfrutarlo y no obstante no pasó la hora y media cuando algo llegó a arruinarle el día, o mejor dicho “alguien”. -Edgaar~ ¿y el Yelo?-(sonrió con amabilidad Sebastián sentándose frente al ruliento) -en su casa…-(miró de reojo al muchacho, y en ese momento algo cambió) Apenas terminó de hablar el semblante del contrario cambió de uno amable y enérgico a uno irritado y serio, ¿Qué wea este tipo?, desde el principio le había parecido alguien en quien no podría confiar, le daba mala espina y no era por celos –y al principio creyó que sí, ya que parecía tener algo con su tierno Yelo-, algo tenía Sebastián que no quería ni que se le acercara. -Edgar, me he dado cuenta de que te gusta el Manu, ¿cierto? -… -¿Cuánto te gusta?-(apoyó la cabeza sobre la palma de sus manos) -¿Qué te importa?-(no es para malinterpretar, el ruliento no suele ser así, pero sentía que mientras más hablaba con aquel tipo más le hervía la sangre) -mira…es obvio que no te agrado y está bien, a mí también se me hinchan las weas con tu presencia, pero solo quería venir a darte una pequeña tregua. -¿de qué estai hablando?-(frunció el ceño, no se limitaba en mostrar su irritación) -hablo de su amigo…¿Jaime?, por todo lo que está pasando el Yelo debe sentirse mal, imagino que tú también, así fue mientras ese weon siga en el mismo estado no trataré de quitarte al Yelo, aunque admito que si se muere tengo un motivo para ir a consolarlo -hijo de puta…-(se controló, hasta ese punto cualquiera ya le habría sacado la chucha, pero siendo el Edgar su serenidad le daba más control sobre los impulsos) -y tú lo primero que hariai sería consolar a tu otro amigo, o no?-(lo observó con una sonrisa irónica y burlona , como un niño pequeño saliéndose con la suya) -no creai weon, no voy a dejar que MI Yelo caiga con un culiao como tú, ¿Cuáles son tus intensiones con él? -culiarmelo-(por unos momentos pareció una respuesta seria, pero con cosa de segundos dejó escapar suaves carcajadas)-no sé, no estoy enamorado de él como tú, solo sé que amo estar con él y no quiero aceptar que otro weon me lo quite-(se incorporó y nuevamente sonrió como antes, con ese rostro amable que aparenta siempre y se marchó, sin antes dirigirle al ruliento unas últimas palabras)-tómalo como querai “¡Hijo de la gran reputa que lo parió al culiao!” resonó en su mente mientras apretaba la taza de café, ¿Qué tanto sabía ese weon?, o más importante ¿Qué relación tendrá con el Manuel?, entre esos inevitables celos y profunda rabia se escondía el miedo, tal vez muy poco pero al fin y al cabo estaba ahí presente. Que cómico llegaba a ser el pensar que uno de sus primeros “triángulos amorosos” sería por un hombre y en contra de otro hombre, Nada que hacer po. Terminó de tomar el líquido para relajar los nervios, volvería al cuarto del Jaime por última vez en el día, quizás Nicolás aún seguía por el hospital. Se encaminó hacia la habitación con calma, lentamente tratando de olvidar el disgusto que se había llevado minutos atrás. Nicolás seguía igual, acostado al lado de Jaime con sus ojos entrecerrados y aferrándose a la ropa del contrario, para Edgar ya no era novedad verlo así, hace varios días que mantuvo ese largo “estado de shock” y no parecía dar señales de mejorar, ambos estaban destruidos. Se sentí al lado de la camilla justo frente el rostro del moreno que perdía sus ojos por algún sitio de la habitación, sin inmutarse por la llegada de su alto amigo. -Edgar -¿Qué pasa?-(prestó oído a las palabras de Nicolás, que parecían perderse y desvanecerse al igual que su energía característica) -perdón por besarte la otra vez -¿ah? -¿ya lo olvidaste?-(sonrió débilmente)-creí que podría dejar de pensar en él si te besaba, pero ni así weon, ni así pude dejar de ver su asquerosa barba en mi mente… -Nico… -Me enamoré del Jaime…me enamoré de un conchesumadre que me mandí a la chucha, y ni así puedo dejar de verlo solo a él… Sus ojos, si por momentos estuvieron secos ya no más, empapó con lágrimas la ropa y el pecho de su amado, le rompía el corazón a Edgar de todas las maneras posibles, si Jaime no volvía, ¿Qué sería del Nico?, con solo mirarlo ahí era como si te patearan el estómago una vez tras otra, temía que las cosas pudieran empeorar para el mayor y para él mismo, para los demás…¿Cómo se supera algo como esto? “lo sé, siempre lo supe, como también sabía que él…” pensó para sus adentros. Se incorporó de la silla y se dirigió hacia la puerta, no sin antes decirle al mayor –sabiendo que se lo pasaría por la raja- que se fuera a descansar y a comer algo, esos últimos días se le notaba de más el color pálido de su piel y su bajo peso, realmente no había manera de separarlo del cuerpo del rojo, prácticamente lo llevaban a rastras a la universidad, y a penas las clases terminaban partía corriendo al hospital. Paso seguido salió del cuarto, escuchándose su caminar a lo lejos por el pasillo repleto de murmullos, llantos y ecos. Sin olvidar que Jaime podía verlo todo, se sentía el peor ser humano del mundo, sentía una necesidad dentro de sí, ¿Qué era exactamente?, un sentimiento de protección, le frustraba esta situación, saber que estas tan cerca de algo importante y no darte cuenta. Paró en seco todos sus pensamientos al escuchar un doloroso susurro, “¿Jaime?” puso total atención al moreno que se acurrucaba mejor en su cuerpo. -me gustaría saber qué fue lo que hicimos para terminar así, tu muriéndote y yo…en realidad no hay diferencia-(rió por lo bajo, acompañado de una sonrisa, de esas que te parten el corazón)-dicen que es posible que me escuches, ojalá que sea mentira, te daría asco verme en estas condiciones, ¿pero qué quieres que haga?, es mi culpa que estés aquí, porque no te retuve, mierda…no sé, aguantarme tu rechazo, tragarme las ganas de llorar y decirte “¿querí ver una película?” o algo por la chucha, ¡cualquier wea!, pero no, tenías que irte, ni a putearme te detuviste, imbécil, hijo de puta, enojón de mierda-(escondió el rostro en el pecho del otro, su voz no podía escucharse más quebrada y dolorida, era demasiado para oír)-…¿quién…quién conchetumare me va a discutir ahora? ¿Quién esperas que me saque de quicio todos los días si tú no despiertas? ¿Qué te crees que eres?, entrando en mi mundo y luego destruyéndolo por completo…sé que es mi culpa por dejarte entrar pero cuando me di cuenta ya no había nada que hacer, no podi dejarme así esquizofrénico culiao, esta sí que no te la perdonaría-(las gotas caían libres por su rostro, ahora de manera devastadora)-…por favor, n-no me dejes…si te mueres tú, qué es lo peor que me puede pasar…llévame contigo entonces. Se destrozó, todas esas palabras incrustadas en su pecho, y siendo por el momento un espíritu en vagancia no podía llorar, sentía la necesidad de desahogarse, dejar de pensar desesperadamente en lo poco que valía su vida, en lo que pasó y podría pasar, de lo poco que merecía, el sufrimiento del moreno, aun haciendo nada lo hacía sentir mal, esto no era lo que quería, definitivamente quería arreglar las cosas pero no era tan fácil. Por fin lo entendía, ese sentimiento de preocupación solo era por y para Nicolás, sentía la necesidad de cuidarlo y hacerlo sentirse mejor aunque él no lo estuviera, quería verlo feliz, aunque tuviera que molestarlo el resto de su vida con tal de que su humor y energía quedaran intactos como lo es comúnmente, tal vez esa sería por ahora su razón para vivir. -Jaime-(escuchó a sus espaldas, era la chica de siempre, su muerte, se volteó para quedar frente a ella con una gran confusión mientras que la chica colocaba una mano en su hombro y lo miraba serio)-es hora de que te vayas. “Encerré, y acabé con mis sueños, y la llave arrojé, para qué los necesito, sólo me causan angustias, me hace falta un plan, me hace falta astucia, y paz mental" --------------------/~/~/~/~/~/~/~/~/~/-------------------- semanas sin seguir esta basura de fanfic pero ya lo hice weoooon ;-; capítulo charcha pero YA,está hecho y ya no me importa na' (?? no lo había seguido porque mi depresión estaba peor y volás y mis ojos estan con derrame así todos llenos de sangre por dentro y bla bla bla, bueno, no quiero aburrir tampoco ;-; espero que al menos puedan disfrutar un poco este capítulo nuevo, las/os loveo mucho mis prostitutas <3 <3 (de cariño wn, de cariño c:) Ania Fuerans~
Mejor tarde que nunca (?) Sí un EdgarYelo... lo intenté xD
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