Hace un par de horas, sin quedarme dormido, vi esa película y escuché esas canciones que al recordarme tu presencia, me parecen muy simbólicas. Considero que el auto-sufrimiento no ha dejado de ser esa herramienta que me ayuda a recordar lo fuerte que puedo llegar a ser.
Tras divagar en una serie de recuerdos asociados, a altas horas de la madrugada descubro que el sentimiento de melancolía se apodera sobre mi cuestionando el porque no estás, incluso, cuestionando porque después de tanto tiempo, de repente vuelvo a caer en lo mismo.
Con tus mensajes que llegan de la nada, quiero pensar que a ti también te sucede lo mismo y que esperas ese momento en que nuestras almas vuelvan a ser un cuerpo. La más grande ilusión que se niega a morir y todo porque soy de ese tipo de personas que considera que a la larga el amor no conoce de tiempo, ni de distancia. En mi mente repaso una y otra vez las lecciones aprendidas a tu lado para que el día que te vuelva a ver, de verdad te des cuenta de que nunca te he olvidado.
Sobre la melancolía, solo me resta decir que a la larga es lo que me ayuda a pensar que mi ilusión puede ser real y que no interpreto mis recuerdos como momentos tristes, sino más bien a la alusión de estar cargado de sentimientos por momentos que ya no están.