I like this Matt a lot grr

#dc comics#dc#batman#dick grayson#dc fanart#bruce wayne#tim drake#batfam#batfamily




seen from United States

seen from United Arab Emirates
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from Malaysia
seen from China
seen from Netherlands

seen from Australia

seen from United States
seen from Malaysia
seen from T1

seen from Germany
seen from United States
seen from Türkiye

seen from Indonesia

seen from Singapore

seen from United Kingdom

seen from Indonesia
I like this Matt a lot grr
Mondongo
Among us Ocs drawing 1/10(?
✦•| Lumi |•✦
by @lumi-da-bean
Hi, hmm, I know it's been several days/weeks since Lumi turned [✦☆★✧] years old, but I still love her SUS OC
-😭💖✨
Barrio Mondongo
A bit of everything
Son estos momentos...estos pequeños momentos a los que llamo felicidad TwT
Mayo 25, 2025
Im Schein verspricht sich das Scheinlose
Sobre Retrato de Mondongo, de Mariano Llinás
Para Julio
No se filma la verdad, verdad es lo que se filma.
El epigrama –como todos, siempre confuso, ambiguo, cuestionable– se me figura, aparece, como respuesta a algo que, más o menos hacia el final de la película, escribe Llinás (Llinás, el que nos cuenta, el que teclea en una computadora medio ruinosa para que nosotros lo leamos mucho después):
“La verdadera noche no habría que filmarla” –dice él–.
Parece una conclusión a la que llega cuando todo se precipitó ya en catástrofe, o está a punto de hacerlo. Como si de pronto se hubiera dado cuenta de que filmar la verdad es arrojarse a una hoguera. O de que la verdad es un fuego que consume al que se le acerca demasiado.
Pero quizá no se trate de eso. O no así nomás.
Esta película es la historia de otra que no pudo hacerse, una película por encargo, un negocio. Para cumplir con ese encargo, hay, parece, que filmar una noche falsa que condense y reviva no sólo la verdadera noche del pasado, sino algo de la historia de unas vidas entregadas “a tocar los corazones de la gente”. Pero también de una amistad (porque todo retrato es un autorretrato). Hubo la verdadera noche (que quizá se haya manifestado en muchas noches verdaderas, no sabemos, suponemos eso) y hay, o habrá, una noche falsa que buscará revivir aquella. Los protagonistas son los mismos en las dos: Mariano, el director; Agustín, el DF, el amigo que seguirá al lado de Mariano, aun después del hundimiento; y los Mondongo: Manuel, un príncipe, comparable al Giotto o a Fra' Angelico ("mi príncipe", lo llama Mariano) y Juliana, encarnación contemporánea de antiguas fuerzas ctónicas, con todo su poder mortífero, pero también vivificante.
No hay que ser, sin embargo, muy despierta para comprender enseguida que no se trata nada más de cumplir un encargo, que hay un deseo que mueve a la película (a la que se hizo y a la que no se hizo), y que impulsa a poner en escena la verdadera noche mediante la noche falsa. Un deseo de imágenes falsas que irían a ocupar el lugar de las verdaderas para mostrárselas a otros, a nosotros; pero quizá, sobre todo, para volver a vivirlas.
Como si desde el principio supiera que la verdadera noche, como las verdades primordiales, sólo puede ser revisitada así, con muchas mediaciones, que volver a ella es tal vez imposible, tal vez peligroso –como si lo supiera–, la película se va acercando, por el camino de la falsedad, a una verdad que no exagero si llamo sacra. Algo con lo que hay que tener cuidado, algo que, sin duda, no debería filmarse. Y espeja, de ese modo, el camino de Llinás que, al hacerla, se arrima demasiado a un pasado todavía ardiente que lo quema.
Nos presenta, entonces, o trataba de presentarnos, una noche falsa, sustituta, una puesta en escena. Pero esa noche en que se filma la noche falsa sustituta ¿es ella misma falsa o verdadera?
Sin embargo, no lo digo bien. Hay un equívoco en el modo en que hablo. Porque no se trata tanto de acercarse a algo oculto, a una verdad a develar, como de saber que lo verdadero está ya ahí, negado, entre los escombros, en el barullo. Del mismo modo en que cuando el maestro de Antonio López les pide a sus alumnos que pinten "más entero", si les pide “más” y no sólo “entero” es porque sabe que la completud nunca llegará. Pero también que el mundo (representado) está ya entero ahí.
Imagen, casi siempre ausente, de lo que proclama en secreto la película es Agustín, quizá el verdadero protagonista de este retrato.
Quienes crean que la verdad está en la repetición siempre igual de los datos (que tanto se empeñan en registrar) verán una noche falsa y quizá hasta una película falsa. Pero es en las noches falsas que nos inventamos porque somos conscientes de los peligros que nos esperan en la verdadera noche –es en esas noches– que la verdad se abre paso. Y aun así, a consciencia, la película se atreve a la verdadera noche y, temerariamente, hasta deja que la veamos.
No se filma la verdad, verdad es lo que se filma.
cm
Mondongo II: Retrato de Mondongo, Mariano Llinás, 2024
122 minutos, Argentina, castellano
Agustín Mendilaharzu: dirección de fotografía
Ignacio Codino: montaje
Con
Juliana Laffitte
Mariano Llinás
Manuel Mendanha
Agustín Mendilaharzu
Y la aparición especial de Cristhian Flores