WebDocs ¿financiación privada o financiación institucional?
Carles Sora, en el CCCB LAB, se pregunta si los WebDocs pueden ser medios interesantes para el cambio social. Cito:
¿Podrían los webdocs mejorar o ayudar a crear cambios significativos en las vidas de sus protagonistas? Estaremos de acuerdo en que esta es una pregunta recurrente en el mundo del documental, pero que ahora podría ser mucho más relevante en el documental digital. Y lo decimos porque creemos que algunas de las herramientas digitales que están al alcance de los autores de los webdocs pueden entablar un diálogo mucho más participativo con sus protagonistas y difundir su mensaje a nivel global. Pero también especialmente porque estas «plataformas» digitales pueden convertirse en herramientas de comunicación, acción y coordinación de estrategias que las comunidades pueden hacer suyas. Y aquí es donde puede haber una transformación, un cambio.
Los documentales lineales, los que siempre hemos visto de inicio a fin, tienen una voluntad transformadora pues nos desvelan una realidad nueva, nos proponen recursos inéditos para la reflexión, tratan de temas que pueden ser polémicos o de debate. Desde luego que esa voluntad de cambio puede ser potenciada por nuevas las narrativas interactivas. Pero creo que es muy temprano todavía para una reflexión en este sentido. La narrativa interactiva está en su fase inicial. El primer WebDoc que conocí lo vi a fines del 2008, Voyage au bout du charbon, de Samuel Bollonforff. Desde entonces, digamos desde el 2009, la producción de documentales interactivos se han ido incrementando de forma lenta y acelerada en este último año.
En estos cinco años han habido dos fases muy claras dominadas por la tecnología. Primero fue el Adobe Flash que permitía el desarrollo de una interfaz interactiva que había que construir, técnicamente además de los contenidos, desde cero. Luego, con la aprobación del lenguaje HTML5, que por primera vez permite la incrustación de vídeo y audio en el lenguaje natural de la Web, han empezado a aparecer herramientas y plataformas que facilitan la creación de una interfaz interactiva. Con ello se han incrementado exponencialmente.
Pero este crecimiento es muy reciente. Y por eso entiendo que seguimos en fase aprendizaje y experimentación. Como narrativa no lineal puede potenciar el cambio social pues su potencialidad es de verás enorme. Estoy de acuerdo. La no linealidad abren los proyectos a la participación social, o ciertos documentales interactivos se pueden construir desde la participación. El software interactivo tiene que crecer en funcionalidades, hay necesidad de plataformas que faciliten la creación de contenidos interactivos, y se requiere de inversión y recursos para investigar, probar, experimentar.
Por eso que la cuestión fundamental ahora, en el contexto español, es contar con recursos que faciliten este crecimiento y desarrollo de narrativas interactivas y transmedias, Por eso el debate que abre Carles Sora nos obliga más a pensar en cómo conseguir financiación.
¿Financiación pública? ¿Financiación privada? ¿Internacionalización de los proyectos?
En el post de Carlos le dejé este comentario que pego aquí abajo:
Carles Sora ha resumido muy bien la situación actual del WebDoc, o en general de las narrativas interactivas, a nivel local. Hay, en Barcelona o en España, ganas de producir WebDocs pero no hay inversión institucional como ha ocurrido en particular en Francia y en Canadá, que por eso lideran este sector del audiovisual. Los pocos WebDocs producidos provienen de la universidad y son más bien iniciativas educacionales. Pero están apareciendo iniciativas profesionales como es el caso de Barret Films, o de A Navalla Suiza, o de mi productora Mondrian Lab. Y varias productoras audiovisuales están creando líneas de desarrollo de negocio en la interactividad. Así como startups que entran al negocio del software interactivo como es el caso de The Mad Video.
Destaco aquí, en Barcelona, la iniciativa privada de Guy Spriggs, con Ramillas, que ha creado un fondo de inversión en este tipo de narrativas; y el evento reciente Storycode BCN, que ha tratado de este tema presentando algunos proyectos locales e internacionales.
Como emprendedor y productor audiovisual estoy dedicado al cien por cien a este tipo de narrativas, y actualmente, como Mondrian Lab, estamos produciendo un WebDoc sobre la luz en Barcelona para el 2015. Pienso que es hora de pensar globalmente, quizás podamos coproducir con studios y productoras más afianzadas en el mundo. Los dos ejes financieros son desde luego ARTE en Europa, y el NFB en Canadá. ¿Porqué no recurrir a ellos? ¿Porqué no buscar aliados en otros países y coproducir?.
Sería formidable que en España, donde hay un alto consumo de contenidos y mucha creatividad, podamos contar con fondos especialmente dedicados a la investigación, a la experimentación, a la innovación audiovisual. Si no me equivoco la industria del cine en Canadá invierte un 33% de sus recursos a las narrativas interactivas. No pido tanto compromiso, pero si sería importante que hayan fondos dedicados a incentivar la innovación en el audiovisual, un porcentaje decente. Más si el audiovisual está sometido a un cambio necesario para que se adapte a un consumo que ha cambiado radicalmente. Los usuarios quieren historias nuevas, calidad, ubicuidad de los contenidos, multipantalla, narrativas no lineales, experiencias transmedias, escenarios nuevos con lenguajes nuevos. De hecho, en el audiovisual, ya hay , nuevas profesiones en marcha, como por ejemplo el Story Architect, el Lead Author, o el Experience Designer...
Creo que es momento de crear mercado, de incentivar la iniciativa privada hacia las narrativas interactivas y transmedias, además de comprometer a las instituciones públicas a que inviertan en esta fase inicial de innovación acelerada en el que estamos.