---Bien, esto es lo opuesto de emocionante...--- farfulló para sí, después de estacionar la motocicleta marcada con las siglas del departamento de policía de la ciudad. Con una agilidad que no era natural, descendió de ésta, justo para posicionarse detrás de aquella persona que le había sido señalada unos momentos atrás y, sin hacer preguntas (vaya, que ni siquiera se había dado cuenta si era la persona adecuada), empujarla contra uno de los autos estacionados, amagando a esposar las manos ajenas. ---Yo no me resistiría, que sería una lástima si tuviera que lastimarte...--- no, en realidad no lo sería, pero tenía que pretender a ser el policía, ¿no? Eso ya era lo suficientemente malo como para, además, jugar al policía bueno. Amyas no se andaba con juegos, y provocaría todo el daño posible que le permitiera su fachada, con tal de tener un buen rato.











