Cuento para los nietos
Sentir como el tórax repite las vibraciones de la música, ver cómo brillan las luces al compás de cada canción, querer gritar cada estrofa porqué explota por dentro esa sensación de pertenencia, escuchar la melodía que junto a esas letras llegan a inundar el alma de emociones encontradas y que se reflejan en los ojos, a veces iluminados y otras, con lágrimas cayendo, mirar los dueños de esas voces que enamoran también conmovidos por lo que transmiten sus composiciones. ¡Sin duda, una mezcla infinita de sensaciones, emociones y sentimientos que crean la perfección!
Bien dicen que la noche nos vuelve más sensibles, que nos descubre como realmente somos y ¡qué forma tan sublime e indeleble de hacerlo! Defintivamente, una de esas noches que se le cuentan a los nietos, porque lo valió TODO.
02/06 Inefable y perenne.










