“A veces las cosas requieren de una cierta distancia.
De ahí que se haga tan necesario prestar atención a aquello que las circunstancias nos ofrece,
entendiéndose como un ejercicio de extrañamiento ante lo que habitualmente, por su cercanía y familiaridad se nos hace invisible.
Relaciones con los objetos capaces de generar otras dialécticas emocionales, que visibilicen el mundo más allá de los contextos estandarizados, y que vienen cargados de dialécticas de socialización.
¿Y si registráramos cada gesto, postura o acción que sugiera por casualidad? sería como buscar un nuevo modo de posicionarnos.
Uno en el que visualizar los elementos que nos rodean con herramientas con las que ser capaces de construir otras complicidades tácticas.
Simplemente para aprender a movernos en un tiempo en el que los lenguajes aún no se han agotado.
Acercarse al arte se convierte en una proclamación de intenciones cuando ya no se tiene hacia dónde ir.
Es tan solo cambiar eso que llamas diferencia y al mismo tiempo respetar la diferencia del cambio, para dirigir tu atención hacia otra cadena de significados.
Existen formas universales de organizar la narración donde el relato responde a múltiples funciones. Pero, ¿cómo articularlo y activarlo? En él se encuentran migraciones de motivos ajenos a la lógica y que van en otro sentido. Porque el modelo de pensamiento debe tener una lógica diferente, más cercana a los territorios afectivos, en el que poder forzar lo cotidiano para racionalizar la realidad.”