Razones.
Recuerdo que acudí a ti en un día gris,
uno de esos días en los que ni yo logro quererme,
Sin embargo ese día me diste refugio en tus brazos,
abrazaste mi caos,
llenándome de mimos y susurrando consoladoras palabras con tu elocuente voz.
“Te daré razones para hoy sentirte feliz” decías.
Por nosotros y por los otros.
Por nosotros ya que lo nuestre florece y crece.
Por los otros, por crear barreras solo para que podamos vencerlas y continuar firmes, tomados de la mano.
Por las alegrias y las penas.
Alegrias que trato de ofrecerte día con día.
Penas ya que sin ellas nada tendría sentido.
Por nuestro amor.
Porque nos tenemos.
Por el ahora.
Porque somos mutuos, cariño.
Agaeus















