“ Es un plato de espaguetis, puedo terminármelo sola, ¿sabes? Te sorprendería cuanta boloñesa puedo comer, eh. ” Llevaba más de quince minutos en una silenciosa batalla con aquel plato que enfrentaba sobre la mesa, repleto y desbordante de una de su salsa predilecta pero aún así no lo suficientemente deliciosa, a la vista, para hacer que sus boca comenzara a salivar. O quizá, que no fuera hecho por su nana lo arruinaba todo. “ Pero puedes... conseguir un plato y puedo darte la mitad de la porción si es que tienes taaanta hambre, jhm. ” Respondió finalmente, cediendo de su lado ya que, a fin de cuentas, tampoco se le antojaba tanto.