Emprendí un un viaje desde mi antiguo hogar, ahora que se ha dispersado comencé a trasladarme.
Ver por encima de todos, con esa frescura en mi ser y la felicidad de poder ver más allá. Más de lo que alguna vez pude ver.
Apreciar a nuestra principal madre; circularmente vital, ofreciendo su belleza. Cruzando montañas, desiertos, bosques y ríos.
Dejando cada instante es como un bello recuerdo. Lo mejor era estar cerca del luna, sentir que puedes tocarla, hace que tus noches esten llenas de un poco de compañía. Trayendo a tu mente preciados recuerdos...
Un día hice una parada. En un lugar húmedo, lleno de colores, que en cualquier etapa terrenal se agradece su lucidez.
En este lugar, pasé por los rincones más pequeños, no había algún lugar en el cual no pudiera estar, pero el tiempo no alcanza y mi cuerpo se agota.
Puede estar en los que veía, y valla que era un espectáculo presenciar ese momento.
El tráfico que había era sidigno de un circuito, tal vez debería salir de él por un rato, ya que a donde vayas hay un camino nuevo que trazar.
Sin duda dos maravillosos cristales...